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Paper Mate apuesta por el estudio activo y reta a los usuarios a participar en sus desafíos online

Recalcar la importancia del aprendizaje de la escritura en las edades más tempranas y fomentar el estudio a través de la misma. Éstos son los objetivos principales de la nueva campaña online que la marca Paper Mate acaba de lanzar en Internet.
Él eje central de la campaña es el concepto de Estudio Activo, el cual se basa en la práctica de la escritura como método de estudio que favorece la concentración,  memorización y la comprensión de los contenidos.

La plataforma desde la que se activa la campaña es el blog www.activateconpapermate.com. A través de él,  los usuarios pueden acceder a un pequeño manual con interesantes consejos prácticos para ayudarles a la hora de estudiar escribiendo, que podrán además descargar desde el blog.

Para la marca, la participación y el feedback con su público resulta esencial en toda campaña. Por ello,  Paper Mate reta también a los usuarios a participar en un sencillo concurso a través de su bolígrafo virtual Replay MAX, la nueva versión del bolígrafo borrable Replay de Paper Mate, y uno de los preferidos por los más pequeños. A través de esta aplicación online que ofrece el nuevo blog, los participantes podrán escribir y dibujar utilizando los diferentes colores de la gama de Replay MAX para dar respuesta así a los distintos retos que se les propondrá desde el blog cada semana. Varios serán los premios para los usuarios más creativos y participativos:

- Primer premio. A la propuesta más creativa: consola Nintendo Wii
- Segundo premio. A los 10 usuarios más participativos: 10 bonos de entradas de cine.
- Tercer premio. A los 10 primeros usuarios que participen: 10 lotes de producto Paper Mate.

La campaña de Replay MAX ha querido ir un poco más allá y apostar por la solidaridad. Por ello, a través de Facebook y el nuevo grupo Anécdotas de un estudiante, se anima a los usuarios de esta red social a contar sus anécdotas e historias más divertidas y curiosas como estudiantes y participar de esta forma en una causa social común: con todas ellas, se confeccionará una pequeña publicación online que podrá descargarse desde el blog. Una vez lista dicha publicación, Paper Mate realizará una donación de material a la organización sin ánimo de lucro Aldeas Infantiles SOS (www.aldeasinfantiles.es). El objetivo de Aldeas Infantiles SOS es ofrecer a los niños que les son confiados un entorno familiar, un hogar estable y una formación sólida para darles un futuro prometedor y seguro.

El blog www.activateconpapermate.com también recoge la última campaña offline realizada por Paper Mate en más de 200 centros educativos españoles. Se trata de la campaña Discovery, dirigida a facilitar la labor de los docentes a la hora de preparar sus clases prácticas en una serie de materias tales como Lengua, Matemáticas, Conocimiento del medio, Literatura, Historia,  etc. Para ello, Paper Mate ha desarrollado una Guía Didáctica y una serie de fichas de actividad con las pautas y propuestas pedagógicas para poner en marcha dentro del aula con los alumnos de segundo ciclo de educación primaria. A través de actividades de carácter lúdico, se propone trabajar contenidos transversales que buscan desarrollar varios aspectos que caracterizan a algunas de las competencias básicas en las materias antes citadas. Los docentes podrán descargar desde www.activateconpapermate.com esta Guía Didáctica con sus fichas de actividad.
Súmate ahora al Estudio Activo. Visita el nuevo blog de Paper Mate y participa en sus desafíos. Podrás ganar fantásticos premios y descubrir las ventajas de estudiar escribiendo.

Sobre Replay MAX de Paper Mate:

Replay MAX es un bolígrafo que se puede borrar con una fórmula de tinta que escribe como un bolígrafo y se borra como un lápiz. Es el bolígrafo ideal para tomar notas y apuntes, así como realizar crucigramas y sudokus. Es el único bolígrafo cuya tinta se hace permanente a las 24 horas. Cuenta con una cómoda empuñadura de goma y está disponible en varios colores, divertidos y estándar. Es el primer Replay MAX decorado, con un diseño muy enfocado a los más jóvenes.

 

Está a punto de iniciarse el trecer desafio, entre en el blog www.activateconpapermate.com  ¡¡¡¡¡Participa y gana con Paper Mate!!!!!

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Disfruta del Libro Verde de Paper Mate

Desde Paper Mate queremos daros las gracias a todos por vuestra participación. Juntos hemos conseguido crear el Libro Verde de Paper Mate que ya está colgado en este blog. Un Libro realizado con las ganas y la imaginación de los usuarios y centrado en la temática medioambiental.

Si no habéis tenido la oportunidad de leer todas las historias, os recomendamos que lo hagáis, ya que son un bonito testimonio de lo que las personan pueden crear si se unen por una buena causa.

Ganador Primer Premio, Tarjeta Naturaleza Rusticae:

Frid

Ganador segundo Premio, estancia en la casa Rural Aitexe:

Noa

Ganadores del Tercer Premio, lote de productos de Paper Mate:

1. Elena Pérez
2. Julia
3. Denis Brouderiés
4. Concepción Herráez
5. Mora Tirsen
6. Elena
7. Alfons Delgado-García
8. Montse
9. Rosa
10. Saida Balogun

Misión Cambio Climático

Permite que me presente, mi nombre es �lvaro. Los últimos años de mi vida los pasé en este refugio, investigando sobre el calentamiento global, si estás leyendo esta carta es porque todavía hay esperanza para la humanidad, tu inquietud te ha conducido hasta aquí y quizá puedas ayudarme a salvar el planeta. Es evidente que algo está cambiando, prueba de ello son los fenómenos meteorológicos extremos que estamos viviendo: terremotos, huracanes, tsunamis… El hombre se lamenta pero debe remediar el cambio climático que él mismo está provocando. Si seguimos maltratando el planeta acabará con una situación atmosférica similar a la de Venus. Tu destino está marcado, sigue leyendo estas notas y pronto comprenderás cuál es tu misión.

Siempre hemos arrebatado a la naturaleza lo que creíamos que nos correspondía pero sin darle tiempo a restaurarlo, nuestras vidas han girado en torno a ella y aprovechándonos de ella, madera, agua… todo. A medida que hemos ido evolucionando nuestras manos se han ido convirtiendo en máquinas y eso ha desembocado en la aparición de las grandes industrias, gigantes de metal que se alimentaban de nuestra Madre para liberar grandes cantidades de humos y partículas envenenadas. Con el tiempo, los ojos de nuestra Madre se han ido apagando, la oscuridad se ha manifestado y nosotros acabaremos por convertirnos en nuestras propias víctimas.

Junto a esta nota encontrarás algunas ideas innovadoras que unos pocos aventajados a nuestro tiempo creímos posibles de aplicar (placas solares que se conviertan en el motor de las grandes industrias, aportaciones de multinacionales con beneficios estrafalarios para la formación de un fondo económico común mundial con el fin de destinarlo a aquellos destrozos provocados por causas naturales, almacenes de alimentos en conserva distribuidos por todo el mundo y preparados para ser cargados en aviones rumbo a su destino a los pocos minutos de producirse los hechos, desalinizadoras en el continente africano para que en unas cuantas décadas toda la población tenga acceso al agua, un acuerdo entre todos los países con el fin de formar una sociedad global sin odios, envidias ni confrontaciones,…). Como verás todo ello implica el esfuerzo de todos y espero que algún día pueda llevarse a cabo. Todos los que ideamos esta serie de protocolos compartíamos un idea, la Madre Tierra está enfadada y por eso se revuelve contra nosotros; si crees que este ideal es factible ayuda a compartirlo con el resto del mundo.

Suponemos que cuando descubras este diario será demasiado tarde para poner remedio así que hemos fabricado un portal temporal, para activarlo has de pulsar la secuencia en el panel de control según el dibujo adjunto pero ten en cuenta que hemos hecho modificaciones, eres nuestra última esperanza, la nuestra y la vuestra; espero que los últimos retoques hayan valido la pena, si ese es el caso búscame, dejaré pistas allí donde llegues para que puedas localizarme y entonces te explicaré cómo podemos mejorar el presente desde el pasado… si las modificaciones no son las correctas ya estaré muerto y tú, en el caso de aceptar, serás el siguiente. ¿Estás dispuesto a arriesgar tu vida por la de los demás?

Bienvenido a principios del siglo XX. Me alegro que hayas aceptado la misión. Escondida bajo la lápida de la derecha encontrarás una cámara de video con imágenes y documentales de nuestra época. No temas, tu misión es sencilla. He conseguido reunir a todos los líderes mundiales a dos kilómetros de aquí, al final de esta nota tienes las señas. Tendrás que llegar como puedas y sortear las medidas de seguridad para poder acceder a ellos, el pase lo tienes preparado pero tratándose de un aparato que todavía no se ha inventado despertará sospechas, ingéniatelas como puedas para hacerlo pasar, lo demás ya es pan comido. Lamentablemente si estás leyendo esto es que han acabado con mi vida pues la idea que se plantea en la grabación llevará a la ruina a muchas empresas y mucha gente perderá sus puestos de trabajo pero recuerda, es un mal menor, salvaremos el planeta. En las grabaciones se explica como aplicar la energía eólica y solar en las industrias y como se puede hacer uso de ciertos combustibles sin poner en peligro el futuro. Cada uno de los allí presentes han recibido un informe pero se les ha pedido que lo guarden en secreto hasta la rueda de prensa del final de la convención. Ahora vienen las malas noticias, no podrás volver a casa, serás designado observador mundial del proceso y eso es una responsabilidad crucial pues ya conoces la irresponsabilidad y fragilidad de nuestra especie. En tus manos está el futuro de todo lo que conocemos. PD: Destruye el portal.

“Antes de optar por destruir nada, pensé en �lvaro y sus palabras: “ayúdame a salvar el planeta�. El simple análisis de esta frase ya revela lo sumamente importante que es el tema, pues dos de sus cinco palabras, son tan relevantes como “ayuda� y “salvar�. Una demanda y la otra aporta, ambas con un objetivo común: el planeta.
He estado atenta a las recomendaciones para la misión encomendada. Sin embargo, nuevas estrategias quisiera establecer partiendo de �lvaro.
He decidido llenar la mochila de la voluntad de acción y aventurarme a ir en su encuentro. Creo que esa es mi misión�.

Y así, Susana, decidió emprender su viaje planetario en busca de �lvaro.

A su paso, se oía las voces, casi gritos, de desalmados que intentaban frenarla en su intento:

- Es un error adentrarse en el laberinto de la naturaleza, sin armas con las que combatirla. Ni aquellos que se aprovisionaron para la tala de árboles, de llamas para sus bosques, residuos químicos para sus aguas, contaminantes para su atmósfera,… consiguieron no perderse en el camino, quedando condenados a permanecer en él.

Pero, ella no escuchó a nadie, no porque fuese sorda sino porque llevaba puesto los auriculares de su Mp3 en el que sonaba la canción “We are the world we are the children�. No lo apagaría hasta llegar al inicio del laberinto.
Al inicio de tan inmenso tesoro estructurado en recovecos laberínticos, encontró una cantimplora con agua junto a una planta que parecía morir desecada.
La regó con la mitad del agua contenida en el recipiente. Estaba bebiendo las últimas gotas cuando la planta cobró vida y dijo:

-Gracias, eres la primera persona que comparte el agua del camino conmigo. Éste es mi regalo de agradecimiento hacia ti – dijo la planta mientras dejaba caer una de sus hojas al suelo.

Al recogerla vio que sobre ella se dibujaba el mapa con el recorrido para encontrar la salida del laberinto, donde hallaría a �lvaro.

Conforme avanzaba, se iba concienciando de la realidad de la naturaleza, del planeta. Se empoderaba de nuevas actitudes para favorecer al planeta. Sentía que podía desarrollarse conforme era capaz de empatizar con cada elemento o criatura del camino.

Ahí estaba, esa era la salida, cómo brillaba… era el sol que hacía de portero abriendo la puerta para darle paso a �lvaro. Estaba agotado, desvanecido y casi desesperado, tanto tiempo de espera que parecía increíble que ese momento llegase a producirse.
Al verla, sintió la mejoría instantánea. Ella también sintió algo intenso. Fue un amor a primera vista.

Mientras se fusionaban en un abrazo, él le dijo:

-He de confesarte algo: mi nombre no es Ã?lvaro, es NECESIDAD.

A lo que ella contestó:

-He de confesarte algo: mi nombre no es Susana, es SENTIDO COMÚN.

Diario de un vegetariano

Desde los 10 años soy vegetariano. Tenerlo tan claro desde pequeño no me ha resultado fácil. La primera batalla que tuve que lidiar fue con mi madre, que no estaba dispuesta a consentir que yo fuera el encargado de decidir mi alimentación a tan temprana edad. Al principio, pensó que era una manía pasajera, y no le dio importancia.

-Bueno, entonces tendrás que empezar a comer muchas de las cosas que hasta ahora no te gustaban. ¿Lo has pensado bien? Mucha verdura, mucha fruta… No hay mal que por bien no venga – decía- así tendrás un aporte extra de vitaminas.

Pero las semanas pasaban, y yo seguía en mis trece. Me costó bastante convencerla de que lo tenía muy claro. Afortunadamente, contaba con el apoyo de mi tía Berta, que por aquel entonces no tendría más de 25 años. Entre los dos, convencimos a mi madre de que ser vegetariano no significa comer sólo lechuga y zanahorias, ni ser más propenso a enfermar…

-Mamá, no me voy a convertir en un conejo… Pero no quiero volver a comer animales nunca más.

Fue entonces cuando empezamos a informarnos de verdad sobre cuál sería desde ese momento mi forma de alimentación, una parte esencial de mi forma de ver y entender el mundo.

Asi poco a poco iba cuidando lo que tenemos y que tanto maltratamos los humanos.

Fue un trabajo interesante confeccionar menús, aprender sobre las proteinas y sus fuentes, los hidratos de carbono de absorción lenta y demás palabrejas que nunca había utilizado. Al fin y al cabo, eso era normal yo estaba en una edad cercana a la adolescencia, encontrándome poco a poco con lo que iba a ser, en una explosión de emociones y búsquedas.Sin embargo, hay algo que aprendí en aquel entonces y que nunca olvidaré, algo que no fueron vegetales, ni minerales…, y fue mi madre la que se encargó de enseñármelo, el día que mirándome a los ojos me dijo:

- Está bien, de acuerdo, pero tendrás que aprender a cocinar tus ricos platos. En esta casa somos más personas que tú y no todos tenemos que estar obligados a decidir el mismo tipo de alimentación, así que si alguien de nosotros va a comer de forma distinta tendrá que responsabilizarse de su decisión.

Al principio lo llevé mal, no me gustó la idea, pero todo fue acostumbrarse y hoy me alegro de ello porque soy un experto cocinero, eso sí, de platos vegetarianos. Estoy encantado.
Como no tenía ni idea de cocina, me apunté a un curso intensivo de cocina, allí reconozco que tuve que cocinar “cosas� no vegetarianas; pero no me importó mucho.
Allí aproveché para inculcarles mi “manía� por reciclar y separábamos todos los envases, vidrios, papeles,… cuando tirábamos la basura.

Continue reciclando envases, papel, pilas, aceite, para que el medio ambiente estuviera más limpio.

Lo que más me costó es otra cosa que trate de emprender despues que fue lo de apagar el fuego cinco minutos antes y alfinal también lo consegui.

Poco a poco el resto de la gente del curso empezó a reciclar por si mismos. Y eso es lo importante, que cada uno se de cuenta de la importancia de sus actos en el planeta.
Del consumo responsable, aunque al principio cueste, luego son hábitos de vida rutinarios con los que alargamos la calidad de vida de todo el planeta: reciclar la basura,no excederse usando la calefacción ( poned termostatos y ahorrareis en la factura), intentar usar transporte público,…

No sólo fue importante el haber aprendido estos hábitos alimenticios, sino las nuevas ideas conservacionistas que fueron adquiriendo todos mis allegados y que ellos fueron multiplicando entre sus amigos. Hoy siento que, además de sanar mi cuerpo, he puesto un granito de arena, que se ha multiplicado, para sanar mi planeta.
Cuidemos el ambiente, separemos en origen para reciclar plástico, papel y vidrio, y con ello le daremos a las futuras generaciones un mundo más limpio y con mayores perspectivas.

Abrazar la Tierra, sentir que formamos parte de ella junto con toda la naturaleza y no al revés…todo ello conlleva un cambio de mentalidad, así como también empecé con la meditación y el yoga, replantearme el sistema de creencias, cambiar los hábitos del consumismo por dar la ropa que no me servía a los demás.
Todos Somos Uno!! Me di cuenta de que si queremos que la naturaleza nos cuide como hasta ahora lo ha hecho, debemos escucharla y los más importante: escucharnos a nosotros mismos guiándonos por el corazón, la intuición y no por la mente como lo hemos hecho hasta ahora.
Todos Somos Uno, dejemos el miedo atrás y abracemos esta Nueva Tierra que ya está naciendo, sólo hace falta que más gente despierte.

Y al despertar olvidaran todas las ansias de posesión.
“Es mío, y hago lo que quiera con ello�
¡No! Rotundamente no. Cuando nos demos cuenta de que no tenemos nada, de que no necesitamos nada más allá de lo que nos ofrece la naturaleza, seremos afortunados y libres. Y la libertad nos regará y creceremos sanos y fuertes, y por fin lo que ahora no nos importa será el eje de nuestra vida, y lo que ahora parece importante carecerá de sentido.

Cuanto màs repaso mi historia, màs orgulloso estoy de haberla iniciado. Esta aventura hacia lo natural me hace sentir que formo parte ella.La trato con mimo, respeto y limpieza que ella a mi.
En ocasones,algunos me llaman raro y yo a ellos locos por despilfarrar recursos que acabaran agotándose con lo fácil y barato que es conservarlos.
Tenemos un gran tesoro alredor y se empeñan en ignorarlo . Por suerte cada vez somos más los enamorados de nuestro planeta, asi al natural.

Alquilé un pequeño local cerca de mi casa, estaba muy ilusionado, mi madre me ayudó a decorarlo mientras yo buscaba proveedores para vender productos ecológicos y artesanales. Lo que más me gustaba eran las bolsas que dábamos a los clientes con sus compras, eran de tela verde oscuro y en el centro tenía un conejo blanco.
Al principio me asustaba que mi tienda no tuviera mucho éxito, pero enseguida fue aceptada e incluso venían a comprar mis vecinas.
En la tienda también impartía talleres de reciclado y concienciación medioambiental, tuvieron tanto éxito los cursos que tuve que buscarme un socio. Así fue como conocí a Carmen, mi actual novia. Vegetariana y defensora del medio ambiente. Juntos llevamos la tienda y nos turnamos para impartir los talleres.
Hemos pensado en cambiarnos a un local más grande, para poder dar clases de yoga y tai chí, pero eso es algo que ahora está por decidir.

A días parece que echas de menos comer algo de carne, pero poco a poco esas ganas se van olvidando. El reciclar, ya es algo automático, casi ,casi como el ahorrar en casa y consumir con mucho cuidado y cariño la energía que se nos da.
He plantado muchas macetas con vegetales y plantas que luego podré comer en casa, y regalarle a amigos y vecinos, si saco mucha cosecha…la agricultura orgánica arriba!!! He buscado un sitio en casa para poder hacer mi propio compost, y así abonar naturalmente mis maceticas. Ya están saliendo, pronto habrá tomates a raudales por casa.
Me gusta pasear por el bosque, ese que esta detrás de casa, siempre llevo algo para recoger la basura que dejan por los caminos, y luego la reciclo, como debe ser. Cada día el bosque se ve más contento, y yo también. Si, la naturaleza y nosotros somos uno, todo lo que hagamos por ella, ella nos lo devolverá con creces.

Seguí creciendo por los senderos de la vida, hasta que ésta me premió con mi tesoro más preciado: mi hija. Un trocito de mi carne, con una vida por delante. Esta niña, creció en una idea: Salvar la tierra!!O al menos, eso intenté.
Y lo conseguí, mi admiración hacia ella, cuando cuida de no tirar ni una gota de agua, cuando va y recicla la basura ella solita, me admiro de su respeto por el medio ambiente. A veces lloro de emoción y pienso: No hay nada perdido, las nuevas generaciones cuidarán más que nosotros por su planeta, porque se sienten parte de él, no solo algún sitio donde vivimos.
Todavía quedan esperanza para nuestra madre tierra!!

Un día, sin darme cuenta, noté cierta debilidad y me dije, quizás debería ser un poco más tolerante con los que, a su manera, sostienen otro tipo de ecosistemas, un día, me dije, debería probar la carne, ecológica eso si, proveniente de una ganadería sostenible, y así, mis hijos podrían probar no solo la proteína vegetal, también la animal, y les llevaré a conocer esas granjas donde los animales son tratados con cariño, con paciencia y donde se sabe que su finalidad es la de proporcionar más vida y alimento, ese día le explicare a mi hijo que todo y todos interactuamos en este mundo, que todo el alimento, obtenido con cabeza y criterio es digno de ser comido, que todos los humanos, veganos, vegetarianos u omnívoros debemos ser respetuosos con el medio y con los demás humanos. Años después mi hijo me dijo: fue duro para mi, papá, saber que esos pequeños terneros han sido sacrificados, pero, la proteína que extrajimos en el laboratorio ha producido un alimento que, procesado, ha significado el fin de la muerte por inanición en muchos países del tercer mundo.Papá, ahora comprendo que todo tiene su fin, aunque a los ojos de niños nos parecía extraño y cruel.

Y por eso, porque me considero responsable, como lo somos todos, del despertar de la gente, he decidido publicar este libro. En él compartiré con todos vosotros mis técnicas para lograr, entre todos y con un pequeño esfuerzo, un planeta más saludable: hábitos de reciclaje y ahorro energético, recetas vegetarianas, tiendas de comercio justo y producción responsable… Esta costumbre de compartir aquello en lo que creo empezó, como os he dicho, en mi infancia, y ahora culmina con el momento en que vosotros tenéis este libro en vuestras manos.
Gracias por leer.
Gracias por cuidar el planeta.

Pensaba en todo esto mientras yacía apoyado en aquel tronco que parecía abrazarme. La tarde caía mientras disfrutaba de aquella jugosa manzana. Podía comer todos los días ese fruto fibroso que siempre disfrutaba su sabor como si fuese la primera vez que mis papilas gustativas se presentasen ante su sabor.Absorto estaba por este pensamiento así como por el juego de seducción que tenía el sol con la naturaleza.

La calidez de la brisa me sugería echarme una siesta; podía notar la placidez de empezar a cerrar los párpados…

-�¡Ay!�. Algo cayó del árbol atizando mi cabeza. Era una ramita que hacía tiempo había dejado de ser parte de naturaleza viva -estaba seca-. Era bonita pues se bifurcaba en otras pequeñitas ramitas que parecían juguetear entre ellas. En ese momento pensé que por muy bonita que fuese, me había estropeado mi momento pre-siesta. Me acordé de Newton, -�¡qué oportuno Newton!�.

Podía oír cómo el árbol se reía de mí, intenté hacer como que no le oía, entonces una segunda ramita impactó en mi hombro… Nuevamente risas… -�¡papá que te duermes!�.

No podía ser otra, mi hija disfrutaba llamando mi atención en ese apreciado momento de relax que intentaba buscar los domingos por la tarde.

-�¡Soy parte del árbol papá!�.
Entonces bajaba y me leía la última receta vegetariana que le había pasado mamá y que prometía cocinarme algún día durante la semana. Realmente, nunca llegaba a cocinarlas, sin embargo, el siguiente domingo volvería a prometer que lo haría. Me quedaba boquiabierto con su gracia para inventar -sobre la marcha- ingredientes que no figuraban, eso sí, siempre vegetarianos -parecía que la niña lo tenía muy claro-.

Cuando concluía, la abrazaba junto a mí y degustábamos aquellas manzanas mientras el sol se despedía con su cálida elegancia.

Mi hija y yo somos grandes conversadores.Aprovechamos los espacios inhábiles para dedicarnos a nuestro pasatiempofavorito:charlar sobre la Naturaleza.
En nuestras últimas conversaciones apareció en escena la historia, para mí muy singular,que me ocurrió con un árbol.
-Yo tenía un amigo llamado Eduardo y en cierta ocasión fui a su casa y observé que en su jardín crecía un enorme árbol y se me ocurrió pedirle un esqueje para conservarlo en maceta y,al poco tiempo, me sorprendió con un hermoso ejemplar que superaba los dos metros de altura.
Con mi automóvil utilitario acudí a su casa para recogerlo.Renqueante, con gran esfuerzo y habilidad para transportar un árbol de esas características, conseguí “plantarlo�en el salón de mi hogar.Mi esposa, que no había sospechado sus posibles dimensiones,y yo, que todavía me estaba recuperando de la impresión,pasamos un buen rato con la boca entreabierta sin articular palabra,sentados frente al árbol que se erguía ante nosotros insolente y majestuoso sobre un innoble terrazo impropio para asentar su casta, imaginándonos qué futuro honroso podríamos darle.
Esa noche decidimos que el sitio adecuado para ese árbol que, como mínimo superaría los ocho metros de altura,no era el mejor hogar.Así que lo llevé al campo,no sin antes recorrer 200 km.Mis padres,agricultores de subsistencia de toda la vida sabrían cómo cuidarlo,durante mis prolongadas ausencias.
Mi padre, que es un entusiasta de los árboles frutales,pero desde una perspectiva práctica y de rendimiento,observaba el árbol de arriba abajo.Extrañado y frunciendo el ceño cuando me disponía a trasplantarlo, me preguntó con marcada ironía:
-¿Da manzanas?
-No papá,como mucho semillas.
-Entonces,¿Qué es?-Insistió.
-¿Por qué ese interés por él?
Me preguntaba a mí mismo cómo explicarle el valor no material que aquel árbol tenía para mí, así que poco a poco fui relatándole la historia real.
-Papá,este árbol para mí es un símbolo de amistad.Me lo regaló mi amigo Eduardo y mi preocupación es verlo enraizar.
Tuve la corazonada de que mi padre iba comprendiendo mi interés por este ser vivo.
-Pues verás,teniendo en cuenta que la primavera va ya muy avanzada,no creo que el árbol supere el trasplante-añadió mi padre.
A los pocos meses mi padre me comunicó que el árbol se había agarrado a la tierra con fuerza.Mi alegría fue desbordante.Ahora cada vez que acudo a ese lugar el primer pensamiento que me aborda siempre es para mi amigo Eduardo.
-Como verás hija estoy muy satisfecho de haber librado a nuestro árbol de la intolerancia del ser humano,de terminar sus días bajo la inapelable sierra mecánica.
Le veo desplegar y balancear sus ramas al viento,su copa llegará a lo más alto,y desde su privilegiada situación oteará el mundo.
-Papá,a partir de ahora este será… � nuestro árbol de la amistad�…será � el árbol favorito�,seguro que crecerá y crecerá, yo le auguro una larga vida y tengo la esperanza de que bajo su sombra podremos conversar, quizá alrededor de una mesa saborendo las exquitas comidas que nos prepara la abuela los fines de semana y con nuestro árbol como testigo de excepción.
-Gracias hija por haberme escuchado con tanto entusiasmo y haber comprendido que los árboles, además de darnos fruto,como dice el abuelo,esconden en sus frondosas ramas historias tan entrañables como ésta.

Llegó corriendo –como si estuviese en plena competición con el viento-, su voz que iba algo por delante de ella repetía con acordes de disnea -“papá, papá, papá�… Yo, sentado en el sillón del floreado porche de casa, apenas tuve tiempo de bajar el periódico que leía -más cerca de lo que acostumbraba, pues no sabía dónde había dejado las gafas y la presbicia no perdonaba-.

Entonces frenó en seco y -mientras adoptaba posición de reverencia- agarrada con una mano al cabezal del sillón de mimbre -y la otra, como si quisiese agarrarse el corazón desde su jersey de lana azul-, terminó la frase… “¡papá, van a poner en marcha mi idea, han seleccionado mi trabajo!�

-“¿Qué trabajo, Sofía?� pregunté.

-“¿Cuál va a ser, papá?, el que te pasé, el de la competición del cole para organizar un evento a partir de la motivación personal del alumno/a que mejor la justifique�. –“¡Han cogido la mía!, voy corriendo a contárselo a mamá�.

La expresión “tierra trágame� se había inventado para que yo la utilizase en ese preciso instante. Sofía- una semana antes- se había acercado a mi mesa de trabajo ofreciéndome una manzana y su dossier. Estaba ensimismado trabajando en mi último libro sobre dieta vegetariana para deportistas de élite. Le dije que lo dejase encima de los folios reciclados y que cuando acabase lo leería con atención. Aquél día quería acabar de escribir, imprimí varias copias de los últimos capítulos y la mesa se llenó de innumerables papeles,…-aquella manzana estaba realmente sabrosa-.

Me acerqué a la mesa de trabajo. Aparté el capítulo XII, justo debajo de él estaba el trabajo de mi preciosa niña. Cerré los ojos con un sentimiento hacia mi persona tan decepcionante que parecía cerrarme también un ventrículo de mi corazón. Lo cogí y, al hacerlo, cayeron al suelo mis gafas, mis extraviadas gafas.

El título era “Conociendo el sentimiento vegetariano�. Tenía sólo seis hojas; en ese momento supuse que para su edad debía haber sido un mundo escribir tanto.

Sofía tenía diez años -los mismos que yo cuando, tanto tiempo atrás, había decidido optar por dieta vegetariana-. Había crecido con esa filosofía, respetando cualquier otra costumbre alimentaria de sus amigos o familiares y había escuchado con atención mis discursos sobre tal alimento, sus nutrientes y demás. Le gustaba ser público cuando ensayaba mis ponencias; me ponía nota con unos cartelitos que había hecho a partir de una caja de zapatos. A veces, me suspendía con sonrisa maliciosa. Era algo que teníamos casi ensayado; cuando sacaba su suspenso, yo fingía tristeza y, acto seguido, con ojitos pedía clemencia a la par que mostraba mi cartelito de cartón en el que había pegado una imagen de tableta de chocolate. -“Ummmm, ¡chocolate!�. Entonces, rápidamente, cambiaba la nota. –“Un diez, papá�.

Volví a reflexionar…, tantos libros escritos para compartir con tantos lectores anónimos y había descuidado el efecto sobre mi seguidora más fiel, mi campeona. No tenía tiempo que perder, -“¡a leer!�.

El niño que perdio su tribu
Había una vez un niño que vivía feliz en una tribu del Amazonas,era el 2050,pero el ser humano blanco hizo una matanza para vender la madera, asique el niño perdió su tribu ¿Era posible que el ser humano fuera así? Pues si, porque el ser humano es capaz de lo mejor y de lo peor. Esta dura lección le llevo a verse solo, a viajar por todo el mundo y buscar un nuevo hogar,una nueva familia. Iba a las ciudades pero alli no habia árboles asique decidió ir a �frica. Nadie queria ir por allí, por una terrible enfermedad,que era una plaga,se llamaba SIDA pero él no tenía miedo y fue a Kenia, allí conoció a un niño llamado Waku-Hutu,de piel negra como la noche,labios carnosos como las fresas y rizos preciosos negros. Desde el primer momento Waku-Hutu lo acogió en su familia,le enseño a ser pastor de cabras y por las tardes era el niño mas feliz del mundo,porque se iba con Waku-Hutu a ver las jirafas,los leones,los tigres,los elefantes,los hipopotamos y los rinocerontes.Y esto fue asi por mucho tiempo y ¿sabeis porque?Porque era un parque para la reserva de la biosfera.

Los materiales del futuro

Hace ya tiempo leí en una publicación digital que Anthoy Sinskey, profesor de biología del Massachusetts Institute of Technology, había sido capaz de aislar el gen de una bacteria llamada “Ralstonia Eutropha� para obtener un tipo de polyester natural. Al parecer, esto sólo fue el comienzo de sus investigaciones. Decidió implantar ese gen en otra bacteria propia del maíz, la “Eschericgia Coli�, con la intención de procesar estas semillas y obtener brotes. El resultado de esta técnica no se hizo esperar: Sinskey obtuvo un maíz del que se podrían elaborar plásticos biodegradables.

En la universidad nos han pedido que hagamos una reflexión en torno a esta noticia y, la verdad, es que lo primero que se me viene a la mente es cómo el hombre trata de descubrir nuevos materiales que superen y mejoren los actuales. ¿Quizá este avance acabará por hacer desaparecer el plástico contaminante?

La respuesta es un, ¿no nos conocemos? la naturaleza humana con su doble filo nos juega malas pasadas… El humano por un lado investiga y estudia continuamente nuevas posibilidades y nuevos materiales poliméricos menos contaminantes… pero, por otro lado, continua su vorágine destructiva, arrasando bosques y contaminando con sus fábricas, sólo nos queda esperar y decidir abrir los ojos globalmente para un mundo mejor y más limpio.
Si miramos a nuestro alrededor vemos el plástico por doquier. En las calles está presente en las bolsas de basura de los contenedores, en los mismos contenedores, en los bancos de los parques, en las salidas de humos de los edificios, en los parachoques de los coches… En casa, todavía, son más abundantes: tarjetas de crédito, juguetes, enchufes, móviles, pilas, botellas… Estamos constantemente rodeados por él y a veces no nos damos cuenta que llegará un momento en que el dejarlo abandonado a su suerte es echar a perder nuestro propio futuro. Por suerte la sociedad se conciencia cada vez más de este problema y mediante el reciclado de los plásticos contribuimos a que el daño sea menor… pero no es suficiente… y aquí es donde Sinskey entra en juego, solamente la idea de que los plásticos puedan degradarse sin dejar huella es un avance espectacular. En medicina las mallas que se usan en operaciones son biodegradables, ¡es el propio cuerpo quien las elimina!… sería genial que consiguiésemos extrapolar esto a la vida cotidiana, conseguiríamos un triunfo maravilloso para nosotros pero sobre todo para las generaciones futuras… ¡Un nuevo amanecer para el planeta!…
Mi primera observación es que la ciencia avanza muy deprisa, y aunque mucha gente piensa que este avance lo único que hace es destrozar el planeta, hay que pensar que muchos de los avances de la ciencia, al contrario de lo que piensan esas personas, lo que hacen es que mientras se mantiene el nivel de vida o incluso lo mejoramos, se avanzan en tecnologías que cada vez respetan más nuestro querido planeta, e incluso se proponen iniciativas que pueden llegar a mejorar su estado actual.
Seguidamente es importante destacar que este avance en concreto, era necesario, ya que no sólo los plásticos son elementos contaminantes, sino que su producción está basada en el petróleo, un bien escaso y que en no muchos años ha de acabarse.

Dicen que los antiguos eran capaces de extraer el petróleo de la tierra, un método muy diferente al que usamos nosotros ahora; dicen que el petróleo provenía de unos animales gigantescos llamados “dinosaurios�, que hace muchos millones de años poblaron el planeta madre. Mi profesor, el señor Argumosa, dice que no hay pruebas de que tal cosa haya sido cierta. ¿Quién sabe? Hace cientos de años que nadie va al planeta madre; la atmósfera es irrespirable, tan corrosiva que ningún material se le resiste, por lo que no se puede permanecer allí más de un par de horas antes de que los trajes aislantes empiecen a degradarse y los aparatos de observación dejen de funcionar. El petróleo que se pudo traer a Nueva Tierra es el único de que dispone la humanidad; el resto fue abandonado durante el Éxodo, junto con el arte, la historia y los recuerdos. Los recuerdos…
En las entidades de enseñanza hacen mucho hincapié en que no olvidemos los motivos que nos llevaron al Éxodo hacia Nueva Tierra. Desde pequeños nos enseñan el valor del reciclaje y de las energías renovables; sin embargo, la industria ha heredado todos los errores que convirtieron nuestro planeta madre en un lugar inhabitable. Ahí están ellos, fabricando plásticos no degradables mediante métodos contaminantes con el escaso petróleo que nos queda, como si no les importara que Nueva Tierra pudiera acabar como su predecesora. Y frente a ellos, los héroes de nuestro siglo, pioneros como Anthoy Sinskey, tratando de evitar que la historia se repita.
Me pregunto si somos las nuevas generaciones las encargadas de romper con los viejos hábitos, de proteger Nueva Tierra. Se nos ha dado una segunda oportunidad, y con ella una enorme responsabilidad; quizá lo único importante que tengamos que aprender sea, sencillamente, cómo estar a la altura de la misma.
Ahora bien, el esfuerzo de la ciencia y la tecnología por avanzar en pro del medio ambiente no debe descuidar la importancia de seguir desarrollando el arma más importante y económica para la conservación ambiental: la educación.
Es tan económica porque igual que todos somos alumnos/as de nuevas formas de implicación y mejora del medio ambiente y, más importante si cabe, porque todos y cada uno de nosotros somos potenciales educadores. Es una cadena de trasmisión de conocimientos y valores que combinada con el esfuerzo científico debería ser un recurso que no sólo fuese inagotable sino exponencial y extensible a toda la ciudadanía del extenso mundo comprimida en nuestro planeta.
Todas las ramas se hermanan con el medio ambiente porque algo tan intangible es de gran peso y calado para todas las facetas de la vida: la salud, la educación, la economía, la política…
Seamos educadores y, por supuesto, si es preciso reivindicar que así sea. Sólo que la crítica es de mayor eficacia si se sustenta en los cimientos del constructivismo -en detrimento del comentario despectivo vacío- y del respeto en la exposición de los argumentos que ayuden a empujar la ilusión de empujar las ilusiones de un mundo mejor hacia el precipicio de la realidad.

Desdémona dejó la pluma sobre el pupitre y releyó lo escrito; corrigió un par de faltas de ortografía, retocó algunas frases y guardó el cuaderno. Mañana lo pasaría a ordenador, ahora estaba demasiado cansada, más por la larga reflexión y el desaliento que solía infundirle aquella línea de pensamiento que por la hora en sí.
Apoyó la barbilla en la mano y miró por la ventana. Entre las estrellas, a lo lejos, creyó distinguir la forma nebulosa del planeta madre; parecía desamparado y solo, extrañamente vacío. Desdémona se preguntó si alguna vez, en un futuro lejano, alguien miraría por la ventana hacia Nueva Tierra y sentiría lo mismo que ella sentía ahora. ¿Estaba la humanidad condenada a repetir sus fallos? ¿O existía alguna posibilidad de cambiar la historia?
En aquel mismo momento, mientras Desdémona reflexionaba sobre la ecología y la responsabilidad de la raza humana, a miles de kilómetros de distancia Anthoy Sinskey firmaba un contrato de patentes histórico con la fábrica de plásticos más importante de América.
Mientras tanto, el planeta madre seguía muriendo a solas, en silencio, abandonado en el vacío absoluto del espacio exterior.

Y alguien que se emocionó con los resultados del artículo de Sinskey quiso compartirlo con aquellos que le rodeaban, comentando los avances científicos con un tono de éxito fruto de la valoración del esfuerzo de tantos. Al concluir sus alusiones hacia tales derroteros poco entusiasmo parecía observar entre los demás, que sin mostrar rostro apático sí denotaban escepticismo. Alguien se frotó con el puño la cabeza, levantó la mirada y dijo “el planeta está loco, el tiempo está loco, que si mucho frío un día, que si calor sofocante al siguiente…� Nadie más añadió palabra alguna y se fueron a almorzar…
Pero el planeta madre que se negaba a seguir muriendo, no pudo evitar sentirse aludido… “¿Loco yo? ¿Un humano me atribuye un adjetivo personal? ¡Además es un adjetivo despectivo! Ni tan siquiera se ha planteado definirlo como una posible patología… que padezco un trastorno bipolar o algo así, nada, loco. Esto lo tengo que compartir con los demás…� Y así, en la sobremesa del jueves tarde, el Planeta compartió la conversación que había escuchado con el Sol, las estrellas, el mar, las nubes, el oxígeno, el C02, el viento, la atmósfera,… Cuando terminó de contárselo, comenzó la tertulia: la atmósfera fue la primera en reconocer que ella también había oído tales comentarios por parte de los humanos en alguna ocasión y que estaba decepcionada pues en muchas ocasiones era ella la que resultaba siendo una de las peores paradas en la contribución a la locura atribuida. Las estrellas no dijeron nada, sólo destelleaban con un ritmo más intermitente que de costumbre. Una nube reflexiva se asomó al balcón y no pudo evitar soltar un par de gotas -de lágrimas- al contemplar, allí abajo, a los seres humanos… Unos afanados por enriquecerse sin mirar el daño que causan al medio ambiente, otros -sin ese afán lucrativo- no respetando los recursos disponibles, y otros pocos intentando hacer algo por compensar tales desagravios… El Sol, que vió a la nube tan triste, se acercó a ella, acariciándola con un rallito que invitó al arco iris a sumarse al encuentro y le dijo: “Nube, nosotros no padecemos trastorno bipolar, no estamos locos, somos fruto de lo que ellos siembran… somos naturaleza y oscilamos, claro que sí, pero bien sabes que esa acidez que padeces no es por el condimento de la comida que prepara Planeta, sino por el azufre que se libera y que la atmósfera no puede filtrar. No estés triste, mientras haya voluntad de cambio hay esperanza. Quizá podríamos escribirles nosotros un Libro verde que hacerles llegar, quizá estaría bien si algún día, en vez de etiquetarnos y culpabilizarnos, se detuviesen a preguntar ¿Planeta, cómo te sientes? ¿Qué necesitas para sentirte mejor? ¿En qué media puedo contribuir a ello?… Y ahora, volvamos dentro con todos, que está empezando a refrescar�

¡Amor! ¡Amor incondicional, sincero!¡Amor lleno de ternura y sentimiento!¡Amor!¡Amor gigante, eterno, que haga crecer mis plantas y clarifique mis aguas!
Un amor universal, fruto de cada corazón latiente¡Amor es lo que pido, lo que deseo, lo que necesito para seguir viviendo!¡Amor de cada uno de los seres que me pueblan!
¡Pues soy la Tierra!¡Soy vuestro hogar, vuestro alimento, vuestro refugio y paraíso!¡Amor!¡Amor y respeto!¡Y más que nunca, amor!

Durante el almuerzo no hubo más alusiones al artículo. Si bien es cierto que, el científico que había compartido lo leído con emoción -en su silencio- todavía seguía pensando en el proceso de trasformación del cereal en material biodegradable.
Los cuatro amigos dedicaron el tiempo a planificar la salida del fin de semana con los niños -cinco en total-. Saldrían el viernes en dos coches y pasarían la noche en una casa rural en el campo para, al día siguiente, hacer una ruta que uno de ellos conocía desde hacía años.
El artículo de Sinskey impreso y cogido por un clip había quedado en el asiento de detrás del coche. Los niños, sin percatarse, se sentarían encima de él durante el viaje y no pararían de tararear, cantar, reír,…
El día había amanecido algo gélido pero las risas, los cánticos, las bromas habían madrugado abrigando la marcha.
Inicialmente, el paisaje era bastante árido y seco, pero el líder del grupo se había esforzado en mantener el ánimo de sus amigos excursionistas… -“¿Por qué creéis si no, que os dije que echaseis todos en la mochila las botas de agua?�. Miradas de sonrisa incrédula sólo disimulable por el gran lazo de amistad. Los niños -cuatro niños y una niña- no mostraban signos de cansancio alguno y confiaban plenamente en el momento de sacar de la mochila las botas de agua.
El paisaje se fue trasformando a sus ojos conforme avanzaba el trayecto, más frondoso, más aventurero… Ese, ese era el punto en el que había que calzarse las botas de agua. Pies descalzos en esa mañana de febrero, que aprovechaban para buscar otros con los que hacer una juguetona y cortita lucha; los niños –riendo- imitaban a sus mayores. “¡Botas calzadas!, os lo dije, aquí empieza el río y la ruta a seguir es su propio curso�. Chapoteo, chapoteo,… “No salpiquéis,…� Más chapoteo.
Momento de hacer un alto en el camino para reponer energías. Fue entonces cuando los niños aprovecharon para hacer sus pequeñas exploraciones. Cuando el almuerzo estuvo preparado, los padres fueron al encuentro de los pequeños, no se oían sus voces… -“Dónde estáis?�, -“Aquí, papá, aquí�, -“¿Aquí, dónde…?� Estaban totalmente boca abajo, con una de las orejitas pegadas a la tierra. Los cuatro amigos se quedaron paralizados por ver a los niños de esa manera, con un dedito en los labios y una ligera pero sonora expiración invitando a acompañarles en su silencio.
-“Está hablando, está hablando, la tierra, el planeta está hablando� repetía la niña en un susurro acelerado de asombro y dulzura. Uno de los amigos se frotó la cabeza con el puño cerrado y pidió que cesase la broma, que el suelo estaba muy frío y que se iban a constipar. Pero los otros tres, con una inercia casi ensayada, imitaron a los niños. El cuarto se sumó a ellos con ese estupor que produce quedarse el último en algo.
Todas las fotografías tomadas ese día se guardarían en una carpeta de archivo llamada AMOR.

Pero fue sólo el principio.

La noticia de que el planeta hablaba corrió como la pólvora por los medios de comunicación; era francamente vendible. Los niños parecían escucharlo con toda claridad; en cambio los adultos tenían más dificultad, aunque algunos lo conseguían. Ahora bien, entender lo que decía el planeta era otra cuestión. Las palabras no parecían estar en ningún idioma conocido, si bien todos los que las lograban escuchar hablaban de amor y respeto. Era hermoso, un mensaje de cambio.

Y luego llegó el hombre.

Los periodistas invadieron los bosques en una carrera sin piedad para ser los primeros en captar las palabras y retransmitirlas. Los científicos trasladaron sus laboratorios a los campos con la esperanza de analizar el fenómeno. Los curiosos llenaron las montañas. Varias empresas se instalaron en los parajes naturales de todo el mundo vendiendo merchandising no oficial; empezó una lucha feroz por adquirir los derechos de comercialización del asunto.

El desconcierto de los ecologistas en general, de las personas con conciencia como Sinskley, como Desdémona, fue unánime. Se crearon varios movimientos paralelos al fenómeno para tratar de contrarrestar los efectos negativos que estaba teniendo aquel hecho incialmente maravilloso; en concreto, la asociación mundial “Voz de Nueva Tierra� nació con el firme propósito de detener aquella catarsis inversa, reuniendo bajo una misma causa a científicos, escritores, artistas, ecologistas activos y una buena cantidad de estudiantes que contactaban a través de internet y se organizaban en asociaciones nacionales y provinciales dentro de las cuales se trabajaba con ahínco para detener toda aquella locura y proteger al planeta.

Así fue, precisamente, como Desdémona y Anthoy Sinskey acabaron conociéndose.

Varios años más tarde aquellos cinco niños volverían a reunirse. Salvo a los dos hermanos, la niña y los otros dos niños, no habían vuelto a coincidir en persona.
Durante años habían sido considerados “niños prodigio� por haber sido los primeros en escuchar a la Tierra y por haber generado un movimiento planetario.

El punto de encuentro sería junto aquél río en el que se produjo el inesperado acontecimiento.
Cuando iban de camino estaban nerviosos -nerviosismo de emoción del que se entremezcla en el estómago generando un nudo comprimido que desea ser desenlazado cuanto antes-.

Habían mantenido contacto a través de redes sociales, correo electrónico y alguna llamada telefónica pero el abrazo de sus miradas en aquel justo instante hubiese sido indescriptible e inimitable en cualquier otra plataforma que no fuese la presencial.
Todos y cada uno de ellos habían pasado años y años colaborando en pro del medio ambiente. Habían sido referentes para otros niños, jóvenes y adultos. Trasmitían un entusiasmo y una energía tan pura que parecía hacer competencia a las reivindicadas energías renovables…

La energía fluía en ese reencuentro, el planeta les acariciaba con la desinteresada colaboración del aire, el aroma a medio ambiente jugueteaba en sus pulmones…
La joven entonces hizo un gesto, parecía que sacaba algo del bolsillo, sí, algo sacaba ¿qué era? Un papel, varios -algo deteriorados y amarillentos- pero perfectamente doblados en varios pliegues. Los ojos de los muchachos parecían querer desplegarlo a una velocidad mayor de la que ella -para darle emoción- se apresuraba a dar.

Rompió una voz: -“¿qué es, tengo hasta taquicardia?�. Ella respondió con una sonrisa generosa a la par que resolvía la incógnita. Era, era… ¡el artículo de Anthoy Sinskey!
No podía ser, no era posible que aquella tarde de vuelta a casa, tras haber experimentado el sentir del planeta, aquella niña guardase aquellos papeles, ¿si apenas sabía leer? Pero sí escuchar, y su papá –tan escéptico inicialmente- había guardado silencio de emoción durante el viaje de regreso de aquella actividad. Lo único que pronunció varias veces – en un tono silenciado y reflexivo mientras se frotaba la cabeza con el puño fue: -“y yo que dudaba hasta del artículo de Sinskey…, toda esta historia ha empezado por el artículo de Sinskey…�

Y allí, los cinco, rieron –risa de amor, recuerdo, alegría, entusiasmo-, y rieron y rieron… y rieron tanto que tardaron tiempo en darse cuenta de que reían… Y a su risa, a su entrega, a su esfuerzo, a su empatía y respeto, se sumó el planeta –y ellos le acogieron felizmente como uno más-. El planeta, suspiró y con una caída de párpados expresó que todavía había mucho por hacer –los jóvenes asintieron con el compromiso de la responsabilidad-. Fue entonces cuando la Tierra expresó su mirada más serena aplaudiendo los gestos, actitudes, voluntades y entrega. Merecía la pena mantener la esperanza, una esperanza representada por el color verde por los humanos, un anhelo del medio ambiente salpicado por todos los colores de la naturaleza.

Algo nuevo que aprender

¡¡Por fin nos vamos de excursión al campo!! La profesora nos ha dicho que nos hemos portado muy bien este trimestre y, como recompensa, nos vamos a la sierra. Hoy no llevamos cuadernos ni libros.
Para mañana no tenemos que hacer deberes, sólo escribir, cuando volvamos a casa, qué elementos de la comida que nos hemos llevado no eran biodegradables. Suena un poco raro, pero es lo que la profe nos estuvo explicando ayer. Nos dijo que las cosas que tirábamos a la basura en nuestra casa, si se podían pudrir, era materia orgánica. El sol, el agua, las bacterias, las plantas o los animales hacen que la materia se descomponga en forma de elementos químicos. Muchos de ellos son nutrientes que vuelven otra vez a la tierra y sirven de sustrato a otros organismos vivos. Gracias a esto el “ciclo de la materia” se cierra, porque lo que sale del suelo se descompone y vuelve a él sirviendo de alimento.
Creo que mi madre me ha metido en la mochila un bocadillo de tortilla, algo de fruta y un brik de zumo ¿será biodegradable?

Necesito repasar los apuntes de ayer, es un asunto muy importante y he de estar más atento a todos los detalles… veamos… el brik contiene cartón, plástico…. ¡ufff! no puede quedarse por allí tirado… Me llevaré una bolsa de plástico y dentro meteré cualquier resto de la comida, es un pequeño esfuerzo que merece la pena hacer con tal de conseguir que nuestro planeta viva un poquito más. He de acordarme también de no dejar por allí tirados los chicles, ni sus papeles. Veamos… las migas del bocadillo se podrían usar como alimento para los animalitos que allí estén… Creo que mamá tiene unas semillas guardadas en el jardín, se las pediré y mañana hablaré con la profesora para ver si nos deja plantarlas, pero… ¿necesitamos permiso para hacerlo?
Vaya, ya son las 8 el autobús del cole llegará en media hora… ¡No quiero perderlo!
¡Que madre mas buena tengo, qué bien me cuida!
Llegamos a la sierra, ¡qué alegría!, esa sensación maravillosa, respirar aire puro, pura naturaleza, me encanta todo esto.
Yo estaba encantado de estar allí, mi amiga Alicia no tanto pues tiene alergia al polen y lo empezaba a notar.
Teníamos ya hambre, habíamos madrugado bastante para llegar nada más que amaneciera a la sierra y ver el lindo amanecer. Marta, mi profe, dijo que podíamos desayunar.
Me comí la fruta y el zumo que me había echado mi madre. Luego, como todos los días en el cole, nos dieron el flúor para los dientes. Toda la basura, dijo Elena, la profe de infantil, que lo tiráramos en una bolsa de basura que ella llevaba. Todos los hicimos, concienciados del daño que podíamos causar a la naturaleza si lo tirábamos al suelo.

Luego dimos un paseo por la sierra para ver las distintas especies de animales, vimos: un montón de pájaros, �ngel, el profe de ciencias naturales nos explicaba todos: que si un cuervo, golondrinas, palomas, perdices, un martín pescador (que jamás había oído que existiera ese pajarito).
Cuando de repente vimos un montón de aves rapaces (águilas, buitres y halcones) revoloteando, �ngel explicó:
- Las aves rapaces son aves cazadoras y depredadoras y tienen una gran destreza y arrojo en su actividad de caza, que son animales que la mayoría están en peligro de extinción por lo que debemos cuidar su especie para que no desaparezcan.
Había tres zorros y un conejo muertos, iban derecho a ellos, pudimos ver su arte en depredación. Todos alucinamos y el profe relató:
- Esta relación muy especial entre los depredadores y el ecosistema, al controlar el número de especies pueden protegerlo de sacarlo de balance ya que si una especie se reprodujera sin control podría acabar con el balance de este ecosistema y posteriormente transformarlo, un ejemplo: El águila y la serpiente se alimentan de ratones, éstos a su vez se alimentan de determinados tipos de plantas, si uno de los depredadores se extinguiera el otro no podría disminuir la población de roedores y esto disminuiría la población de plantas.

Meto en la mochila una bolsa de tela para echar todos los desperdicios, al fin y al cabo sólo tendré que poner el envoltorio del bocadillo y el tetrabrik.
Al llegar a la sierra vemos basura y más basura, está hecha un asco, yo no la imaginaba así. Le comento a la profe si podemos hacer un concurso para ver quién recoge más cantidad de basura y ésta accede encantada, el equipo ganador irá a la planta de reciclaje la semana que viene.
Juntamos grupos de cuatro, yo voy con mis amigos Ramón, Miriam y Esteban, no perdemos ni un minuto y nos ponemos manos a la obra.
Al finalizar el concurso contamos la basura que hemos cogido, mi grupo ha juntado 50 latas de cola, 25 briks , 7 pilas no recargables, 10 botellas de plástico y algunas pelotas de papel de aluminio. Estamos muy contentos ya que somos los ganadores.
Cuando llegue a casa le diré a mi mamá que vayamos a la sierra este fin de semana para mejorarla.
Espero que algún día la sierra esté igual de limpia y bonita que como yo la imaginaba.

Me puse a hacer la redacción que nos habían mandado. Al día siguiente en clase, comentamos lo sucio que estaba todo, que la gente debe concienciarse de tirar la basura en una bolsa y llevarla al contenedor adecuado, no dejarla allí. Hicimos murales, poniendo latas de refresco, briks, pilas no recargables, papel de aluminio, botellas de plástico y vidrios, que causan mucho daño al medio ambiente.
HAY QUE SER CUIDADOSOS Y LLEVARSE TODA LA BASURA, NO LO DEJES EN LOS BOSQUES.
Pusimos en un cartel muy grande.
Cuidaríamos el cole como si fuera nuestra propia casa y decidimos que no tiraríamos ni un sólo papel, nada al suelo, quien lo tirara y le viéramos, le pondríamos una multa de 5 euros, y todos nos comprometimos a cumplirlo.
Después decidimos plantar flores y árboles en el patio, así todo estaría más bonito, contribuíamos al medio ambiente y estaríamos entretenidos en el recreo cuidándolo.
Llegó el gran día de plantar árboles, plantamos naranjos, limoneros, manzanos y un peral. Había que regarlo todos los días. También plantamos rosales, geranios, calas y azucenas, lo pasamos divinamente. Todos colaboramos mucho.

Llegué a casa muy cansado, pero había merecido la pena, he descubierto algo nuevo en mí y me encanta, me gusta colaborar y ayudar para conservar el medio ambiente.

Estaba tan fascinado con esto, que le propuse a mi madre una salida al campo, la dije:

- Llamamos a los primos y a los tíos y pasamos todo el día del sábado en el campo, comemos allí y disfrutamos de la naturaleza.

Mi mami aceptó encantada, mis primos y tíos igualmente.

Lo pasamos muy bien, les dije a mis primos que si jugábamos “a tener el campo limpio�, me preguntaron que en qué consistía, pues nunca habían jugado a eso. Les expliqué, que era recoger toda la basura que viésemos por allí para tenerlo limpio. Les gustó mucho el juego, pues cuando vimos el resultado… recogimos un montón y todo todo quedó tan limpio que respirábamos hasta mejor, qué sensación tan encantadora…

Al anochecer volvimos a casa, lo habíamos pasado genial, todos juntos, compartiendo comida, nuestro tiempo, “mi juego�,…
Una ducha y a la cama.
El domingo lo dediqué a descansar y luego el lunes en clase, siempre la profe nos pregunta qué hemos hecho en el finde, yo conté mi fantástico sábado.
El tema de hoy era también el reciclaje, nos explicó que existen cinco tipos de contenedores donde debemos verter la basura:
- Contenedor azul: destinado para el papel y cartón
- Contenedor verde: destinado para el vidrio, cristal.
- Contenedor amarillo: para los envases de plástico y brik, aparte del metal.
- Contenedor gris: para los restos de comida, es decir, para la materia orgánica y también para otro tipo de restos como las plantas, los tapones de corcho, las telas, la tierra, cenizas, colillas, etc.
- Contenedores complementares: para tirar restos de aceite, juguetes rotos, y pilas.
Se me quedó muy grabado el color y para qué era cada uno.
- Se acerca el carnaval, dijo la profe- Hay que pensar en un disfraz, pero que sea muy ecológico, reciclando, utilizando lo que tengamos en casa que no nos sirva, mañana traéis las ideas.

Yo lo tenía claro, quería que nos disfrazáramos de contenedores. Me parecía una idea muy colorida, y además podríamos enseñar a todo el mundo de forma divertida lo que habíamos aprendido esa semana.
Al día siguiente cuando lo propuse en la clase a todos les pareció una idea muy buena. La profesora nos propuso que hiciéramos el disfraz en clase, y así todos podríamos colaborar.
Juan preguntó:
-¿De dónde sacaremos los desperdicios?
- Pues de la papelera de la clase, o de la cocina del comedor, o de lo que vayamos trayendo de casa. Contestó María.
De esta forma no sólo haríamos unos disfraces muy bonitos sino que reutilizaríamos desperdicios.

Llegó el día de disfrazarnos y nos lo pasamos tan bien haciendo los disfraces como disfrazados, y era una buena forma de que los demás niños los vieran y observaran la importancia de esos disfraces.
Los profes nos hicieron muchas fotos, y cuando se las enseñé a mis familiares y primos les gustaron tanto que también quisieron disfrazarse de contenedores!
Creo que nuestros profes hacen bien enseñándonos todo de este tema, porque así desde pequeñitos sabemos la importancia que tiene cuidar nuestro planeta y así ayudaremos a los que no lo hacen

Hoy me he levantado supercontento, es miércoles, biennnnnnnnnnnnnnn, toca manualidades, me encanta este día, porque hacemos cosas muy divertidas y aprendemos mogollón. ¿Qué nos traerá hoy Gemma, la profe? ¡Sorpresa!
Hicimos lapiceros, reutilizando tubos de papel higiénico, necesitamos: tres tubos de papel higiénico, tijeras, cartón liso, pegamento, grapadora, pintura de colores, pincel y adhesivos para decorar.
Ella siempre se encarga de traer todo.
Todo el material preparado, nos pusimos manos a la obra:
1.Se le hace un corte a cada tubo de arriba abajo.
2. Se unen los tres tubos con grapas formando un trébol.
3. Pegar el trébol en una base de cartón con la misma forma.
4.Decorar el lapicero por dentro y por fuera.
Todos nos fuimos contentísimos para casa con nuestro nuevo lapicero.

Lo pondré en casa con todos mis lapiceros de colores, y si mamá tira más tubos los reciclaré y podré hacer más para todos mis lápices y colores ¡con lo que me gusta a mi reciclar haciendo manualidades!
Mañana, después del desayuno, nos dijo la profe que nos pondrá un video de un cuento sobre una niña que vive en el campo y que está triste porque sus vecinos no le ayudan a cuidarlo y que tendremos que pensar cómo podríamos ayudarla nosotros. ¡Con lo que me gusta dar ideas a mi para cuidar el campo!

En casa, mamá se quedó alucinada con nuestra creatividad. Estaba muy orgullosa de las ideas ecológicas de mi cole y me hizo una propuesta: ¿por qué no dedicamos un día al mes para juntarnos con mis primos y organizar un taller de decoración-reciclado? Tengo que reconocer que mi madre tiene unas ideas… ¡geniales! Ya todos de acuerdo, convenimos que serian los primeros domingos de mes. Ahora necesitamos ideas nuevas. Me doy una vuelta por casa. Aquí tengo muchas cosas que puedo utilizar. ¡Estoy deseando que llegue el domingo…!

He recolectado tantísimas cosas que ahora sólo falta tener muchísimas ideas, pero entre todos haremos muchísimas cosas y, además, ¡nos lo pasaremos en grande!
El lunes podré llevarle algunas cosas que haré a la profe y quizás le dé ideas para hacer en el cole con mis amigos!
Por cierto, se acerca el cumple de mami, así podré hacerle un regalito hecho por mí mismo, es más personal y seguro que le hará mucha ilusión, porque sabe lo que me encanta hacer esas cosas.

Estábamos merendando, mi mami coma quesitos y ya era el último, mi padre unos huevos cocidos y yo mi bocata de jamón de york, como cada día. Le dije a mi madre, que yo recogería la mesa ese día, lo limpié todo y me guardé la cajita de quesitos y los huevos cocidos. Mientras devoraba mi bocata se me había encendido la bombillita y tuve una idea.
Pensé: - si cojo la cajita, la pinto, por otro lado, cojo las cáscaras de huevo, las pinto con témperas, las parto en trocitos y luego las pego en la caja, quedará una caja muy mona, que puede servirme de regalo de cumple de mi madre…
Ohhhhhhh en cuestión de segundos se me había ocurrido todo, manos a la obra y quedó muy chulo. ¡Una preocupación menos!, ya tenía regalo de cumple de mi mami, ¡¡¡¡¡UN JOYERO!!!!!!! Que con lo coqueta que es, ¡la va a encantar!

Un bosque, un pulmón para el planeta

Tenía que estar en esa lista. Era todo por lo que había luchado durante el último año desde que acabé la carrera.
Seis meses como educador ambiental para dinamizar una exposición de Medio Ambiente en el Ayuntamiento de Zaragoza y dos meses como voluntario en el programa â€?Voluntariado en Ríosâ€? era toda la experiencia que había conseguido acumular en mi currículum. Pero tenía que aparecer mi nombre en esa dichosa lista. Tantos trabajos, informes, tutorías, charlas y debates en la facultad… Todo ese esfuerzo tenía que verse recompensado con la oportunidad de mi vida: una beca de un año como colaborador en el proyecto de reforestación de las montañas de Uluguru, en Tanzania. ¡Tanzania!

Sin pensarlo más, dejé que mi dedo índice fuera recorriendo la lista muy despacio… Sentía latir mi corazón muy fuerte. Ni siquiera al ver las notas de los exámenes finales me había puesto tan nervioso…

Tras repasar la lista dos veces para comprobar que había visto bien y que no había ningún error, me di la vuelta y busqué un lugar tranquilo desde el que llamar a Sofía.

-¿Cómo ha ido? ¿Estás en la lista? ¡Suéltalo ya!- dijo ella casi gritando.

- ¡Sí! Sofía, ¡me han dado la beca! -contesté.
No podía creer lo que en ese mismo instante sucedía. Al fin veía algo claro. Iba a colaborar con ese proyecto de reforestación, iba a sentirme realizado con mi trabajo.
Pero ahora sólo me temblaban las piernas y la voz mientras Sofía, desde el otro lado del auricular, me bombardeaba a felicitaciones y preguntas.
Después de una breve reflexión que apenas duró 10 segundos contesté:
- Voy para casa. Más tarde te llamo para quedar- Y apagué el teléfono.
Ahora tenía que hacerme a la idea de todo lo que representaba este viaje a �frica
Cuando iba de camino a casa, decidí pasarme antes a ver a Sofía. Sin avisarla subí hasta su piso corriendo, llamé a la puerta . Cuando abrió esperé un momento para continuar la tensión; al pasar unos segundos le confirme de nuevo la buena noticia: había sido elegido.
- ¡Es lo que siempre esperaste! ¡qué bueno!!! - comentó Sofía, aunque ya no muy alegremente
- ¿Pero… qué pasará con nosotros? - agregó
No podía dejar pasar esa oportunidad, aunque eso implicara alejarme por todo un año de la mujer de mi vida; asumiendo todo el riesgo que ello implicaba…
¡Me voy!, ¡me voy! no podía contener el entusiasmo. Los sueños se hacen realidad, sólo hay que imaginarlo, soñarlo, vivirlo, sentirlo, y hoy éstos se hicieron realidad.
-Como tú me enseñaste Pensamiento + Emoción = Realidad.
Gracias Sofía por apoyarme siempre,
-Tus logros son mis logros - dijo Sofía con emoción.- Tú sabes lo importante que eres para mi.
Con un llanto de felicidad incontenible, le respondí.
- Si tan sólo supieras lo importante que es para mí poner un granito de arena para salvar este mundo del desastre al que lo hemos llevado, de solo pensar en las especies que han desaparecido y las que van a desaparecer si no hacemos algo se me pone la piel de gallina, nuestra especie puede ser la próxima, y siento en mi corazón que si cada uno de nosotros no hace algo este mundo va a estallar.
Sofía no logro contener mi alegría, siento que voy a estallar, que voy a llorar, cada árbol que plante, cada paso que dé siempre lo voy a hacer con el corazón y el pensamiento de que esto va a cambiar la historia que algún día vamos a vivir mejor. Que todos los seres humanos vamos a despertar a tiempo para poder salvar este punto azul que brilla en el universo, nuestro hogar.

¡Tengo que preparar las maletas! -respondí con la voz entrecortada por la emoción. En unos segundos había olvidado la tensión, los nervios, las noches sin dormir, trabajando y estudiando, preparándome para ese momento. Y por fin había llegado.
Ahora sólo era capaz de mirar hacia delante: el futuro estaba ahí y no podía desperdiciarlo…

Estuve toda la tarde desorientado, dando tumbos sin rumbo, sin acabar nada de lo que empezaba, mi mente estaba ya viajando. Los pensamientos y las ideas se gestaban en mi cabeza como nunca lo habían hecho, saliendo al exterior como si fuera un torrente desbordado.
Al llegar la noche seguía rebosante de adrenalina y los nervios del día me impidieron cenar. Comí poco, sin hambre, solo por inercia. Al poco de sentarme a la mesa tuve que levantarme a buscar las guías y los libros sobre Tanzania que tantos años llevaba leyendo y releyendo. Las fotografías de los paisajes, de los animales y de las gentes eran más brillantes que nunca, parecían cobrar vida. Casi se podían oler las flores, oír los sonidos de los animales y sentir cercana la presencia humana de aquellas gentes retratadas.
Un destello luminoso sobre la mesa me llamó la atención. Era el teléfono móvil. Lo tenía silenciado desde que fui a consultar la lista.
Tenía 2 llamadas perdidas. Eran de Pablo. La persona que me había transmitido la realidad que había en Tanzania. Él sería mi contacto allí.
Ya había comentado a �lvaro que iba a encontrarse en un ambiente nada parecido al que nosotros tenemos en Zaragoza, le remití unas reseñas sacadas de Internet para que tomara nota. Una cosa es la teoría y otra la práctica.
Llevo varios meses trabajando en la reforestación de las montañas de Uluguru, es un lugar magnífico en el que cuando se pone la noche no lo hace como en nuestra tierra, no hay esos atardeceres largos y rosados. Aquí, de golpe, es la obscuridad. Eso lleva a tener muy en cuenta nuestro tiempo de trabajo y el tiempo para volver al poblado.
En la noche se despierta otro mundo, el de los depredadores, los leones “mata-hombres�, los mosquitos que devoran poco a poco buscando la fuente de calor que es nuestro cuerpo.
Y es que el medio ambiente no es un camino de rosas, o mejor son “rosas y espinas�.
Al final trabajas por la gente, por esas personas que viven malamente en esos pueblos. Y les falta agua potable, luz, educación… Y eso es lo primero.
Espero que �lvaro traiga algunas ideas de “desarrollo sostenible� que no impliquen que mis amigos vayan toda su vida en taparrabos.

Ensimismado en estos pensamientos me dejé vencer por el sueño y caí sin darme cuenta en los brazos de Morfeo.
Las agitadas emociones de la jornada me pasaban factura y no cesaban de bullir en lo profundo de mi mente. En ese viaje onírico, me vi ataviado únicamente con un taparrabos al más puro estilo de “Rey de la Selva� y saltando de liana en liana, en fiera y desigual batalla contra los cazadores furtivos. Convertido en un híbrido de Tarzán y Don Quijote, me conjuraba a deshacer los entuertos que pudieran provocar las “alimañas de dos patas� y rostro humano. Desalmados que salían carabina en ristre en busca de cualquier pieza que les reportara beneficios a corto plazo. Siempre habrá aquellos que se arriesguen, mientras exista mercado para productos como el marfil, cuerno de rinoceronte, aves exóticas, trofeos para taxidermistas, y una larga lista de especies en peligro de extinción, a causa de la codicia humana.
Un sonido estridente como un disparo proveniente de no sé donde me trajo bruscamente de vuelta al más acá. ¡Un poco mas y me dan! Habrá que tener más cuidado en lo sucesivo.
Todo lo que pasaba por mi mente comenzaba con la T de Tanzania.
Era increíble que me hubiesen seleccionado, aún no podía creer que esto me estuviese sucediendo a mí, por fin tanto esfuerzo y horas de trabajo darían su fruto.
Pero por otro lado quedaba Sofía, la dulce y positiva Sofía. Yo sabía que ella era una persona que sabía empatizar con los demás, y sobre todo deseaba que realizara mis sueños. Pero en lo más profundo de mi alma, sentía un poco de tristeza, porque un año sin sentir su olor iba a ser una dura experiencia y un enorme reto por parte de los dos.
Las horas transcurrieron como si de un tren de alta velocidad se tratase, hasta que por fin llegó el tan esperado día.
Tras varios momentos de charla e intimidad acumulada, me dispuse a colocar mis maletas sobre la cinta transportadora, y fue como si soltase al son del golpe toda la tensión que llevaba contenida. Ahora tenía que estar al cien por cien para comenzar con mi verdadero objetivo, la reforestación en las montañas de Uluguru.
Después de un largo abrazo a Sofía y un nostálgico apretón de manos a mi querido amigo Santiago, que me había acercado al aeropuerto, en un impulso amistoso, crucé la puerta número 16 que me enfrentaba cara a cara con mi destino. No sabía que sucedería, tenía pavor y a la vez ilusión, todo yo era una mezcla de miles de pensamientos, sabores y olores que tenían una sola fijación, llegar a Tanzania lo antes posible y comenzar con mi cometido.
Tras mediodía de vuelo y sonrisas nacaradas de las azafatas, por fin había puesto los pies en Tanzania. Ese, sin lugar a dudas, había sido el momento más excitante de mi aburrida vida, me sentía como un joven Neil Amrstrong con la luna a mis pies.

La cálida brisa acariciaba mis mejillas, era como si desde el asfalto del aeropuerto pudiese percibir el olor de las montañas Uluguru.
De repente mi maletín comenzó a vibrar, sin mirarlo ya sabía que era Pablo, de nuevo mi pecho se llenó de fuerzas para comenzar.

No podía creer que estuviese en ese lugar ¿Estaré soñando?, si es así no quiero despertar nunca , voy a abrir y cerrar los ojos a ver si es lo que estoy vendo real, 1,2,3 ¡siiiii! es real estoy en Tanzania el lugar con el que he soñado desde hace tiempo , donde tantas veces he leido en los periódicos noticias y ahora yo estoy aqui….
Sólo espero que Sofía y mis amigos me esperen cuando llegue a Zaragoza.
Ahora voy a aprovechar el tiempo, necesito colaborar cor el medio ambiente. Comienza una larga aventura.

Una vez llegado a Tanzania descubrí un mundo de colores que mis ojos jamás habían percibido,había muchos árboles si, pero también echaba en falta algunas zonas que, por lo visto, habían servido a determinada gente para enriquecerse. Estaba claro que mi trabajo no iba a ser fácil, jamás lo pensé tampoco era un reto y yo iba a poner todo de mi parte para que saliera bien. Lo primero era presentarme ante la gente con la que iba a compartir momemtos de mi próxima vida, para que vieran lo implicado que estaba y después llamar a Sofía que estaría preocupada por mí.
Así que me fuí a donde me habían indicado y me presenté con un “Hola vengo a aportar mi granito para salvar el mundo….decidme qué puedo hacer�…..

Silvan los pájaros, los simios van de árbol en árbol observando, la maleza es espesa, el caminar lento a golpe de machete.

Mucho es el esfuerzo, el sudor y el trabajo de preparar el bosque. Atento a las picaduras, atento a las serpientes.

Pensamos en los nativos que, alegres, acostumbrados a todo, nos ayudan en la tarea, nos suben el agua previamente clorada, y cantan y cantan.

�frica es un cantar alegre de una vida breve en la que se tienen muy presentes a nuestros antepasados. El bosque de Uluguru es el hábitat para elevar el pensar a las ánimas, ahí donde las acacias inmensas se elevan al cielo, donde la luz está casi oculta.

Hay mucho que hablar, porque el africano es amigo de contar historias. Aquí hay árboles sin “vida�, y otros poblados de espíritus, que no podemos tocarlos. Y además están los ganaderos que piden pastos.

Las rencillas entre poblados exigen tacto. Hay que asistir a TODAS las fiestas, hay que llevar la cabra en todas las bodas, hay que beber con el jefe en todos los actos.

Es gente buena, sencilla para nuestro complicado ver del mundo, pero que admiran al hombre blanco que ha ido ahí a quedarse. Por eso son tan respetados los misioneros de todos los credos cristianos, pues murieron a cientos y no se fueron.

Llevo ya aquí varios años y agradezco a Fernando y a todos estos cooperantes su abnegado trabajo. A ver si se quedan algún tiempo o ¿sólo vienen por un año?

Hoy me reúno con la asociación de voluntariado ambiental.
Me acompaña Pablo, mi enlace. De camino hacia el encuentro charlamos sobre este grupo de ocho españoles que ya llevan varios años en Tanzania colaborando en diferentes proyectos.
Están participando en acciones forestales, sensibilizando a la población en defensa del medio ambiente, promoviendo la educación ambiental…Su objetivo primordial es mejorar, restaurar y conservar espacios naturales degradados.
Ante los comentarios de Pablo, sentía que mi corazón se aceleraba, se agolpaban en mí algunos pensamientos negativos como, si sería bien acogido por el grupo o si sería capaz de conseguir la confianza de la gente rural.
Mi acompañante me parecía una persona tan entrañable que poco a poco fui entusiasmándome con sus comentarios.
Pasado un tiempo relativamente corto, entablamos una animada conversación.
Le conté el cómo y el porqué de mi viaje a Tanzania. También le hablé de mis temores, porque realmente se había cumplido mi sueño, pero era la primera vez que dejaba a los míos en Zaragoza.
- No te va a resultar fácil vivir en estas tierras semiáridas y rodeado de mosquitos y de moscas como la tse-sé, pero aquí la gente es hospitalaria y valoran mucho vuestra labor- me dijo Pablo.
Ya sé que tú no vienes de turista complaciente, ni de vacaciones, pero también podrás encontrar verdaderos paraísos naturales como el cráter de Ngorongoro, esto sí que es un Arca de Noé. Los animales disfrutan de excelentes condiciones climáticas. Verás hipopótamos y hasta flamencos rosados.
La última vez que estuve en este paradisíaco lugar, reflexionaba sobre lo absurdos que somos lo seres humanos, que no somos capaces de conservar los mares, que los utilizamos como retretes planetarios, que vertemos en ellos tal cantidad de contaminantes, que me pregunto si se están vengando de nosotros, pues cada día son más violentos.
Llegamos a nuestro destino y…

Esa chispeante mirada infantil acompañada de una amplia y sincera sonrisa se clavaron en mi retina con tanta fuerza que sé que jamás seré capaz de olvidar a aquella pequeña…¡Ese era nuestro futuro! … Por ellos, por los niños que vienen y por los que vendrán, debía de hacer todo lo que estuviese en mi mano y trabajar duro en aquella comprometida misión en Tanzania.

Motivación no me faltaba. Me sentía feliz. Zaragoza y mi acomodada vida quedaban tan atrás en esos momentos…Intuía que iba a ser una experiencia gratificante aunque dura; pero me lo debía a mí mismo, se lo debía a esa desconocida niña y se lo debía a nuestro planeta. ¡Todos merecemos vivir en un mundo mejor, en un mundo verde, en un mundo que respire!…

De Anna- una de las voluntarias españolas- tengo excelentes referencias. Creo que nos entenderemos a la perfección y me ilusiona pensar que hoy voy conocerla en persona.

Llegamos a nuestro destino y no pude disimular ni mi satisfacción ni mi sorpresa. Nunca había visto tanta gente reunida para una reunión de voluntariado medioambiental. Parecía que por fin la conciencia se iba a apoderando del “mundo desarrollado� y que por fin nos estábamos dando cuenta de lo importante que es para nuestro planeta que todos aportemos nuestro granito de arena.

Miré a algunos de esos voluntarios a los ojos, tenían la mirada cansada de quien ha trabajado mucho y la expresión de sabiduría que otorgan todas las experiencias vividas en un entorno como este. Por un momento se disiparon todas mis dudas, sabía que iba a hacer algo realmente importante, algo que me cambiaría como persona y que cambiaría mi entorno. Sin poder evitarlo un suspiro se escapó de mi boca, como una liberación de todo lo contenido. Estaba en el buen camino…

Me alegraba tanto de estar allí, que se me caían las lágrimas de alegría. Fue alucinante cuando uno de los monitores con la megafonía anunciaba que iba a comenzar uno de los talleres, era taller de reciclaje. Dijo:

- Va a comenzar el taller de reciclaje, el reciclaje engloba los conceptos de recogida selectiva, recuperación, tratamiento y aprovechamiento de materiales que antes eran basura. Los talleres de reciclaje tienen como objetivo formar en técnicas elementales para aprovechar los residuos sólidos y transformarlos en objetos útiles. Con ello se transmiten los beneficios del reciclaje para el medio ambiente, además de estimular la creatividad.

Primero hicimos jabón casero con aceite usado, luego nos invitaron a un refresco y con las latas y con arroz hicimos unas divertidísimas maracas, un gran puzzle con cajas de cartón y con témperas, nos lo pasamos de lujo.

Difrutaba cada momento, por duro que resultase. Estaba tan entusiasmado con la oportunidad que me estaba brindando la vida que ningún temor podía enturbiar el sentimiento de plenitud que sentía. Sin embargo, mi primer mes en �frica no fue fácil, nada fácil… El trabajo era hermoso, de esas tareas que sabes que enriquecerán tu alma, que te harán crecer como persona, pero repletas de trabas, dificultades, retos…

El primero de mis problemas fue la demoledora fiebre que me dejó KO dos semanas después de mi llegada. Vi peligrar mi aventura… Incluso, llegaron a pensar que podría tratarse de fiebre amarilla, ya que los síntomas eran muy parecidos, excepto la ictericia, que no apareció. Estaba tan obsesionado que no paraba de levantarme de la cama y mirarme al espejo para ver si mi cara empezaba a ponerse amarilla. En todo momento, había procurado extremar las precauciones, pero con esos mosquitos, nunca se sabe… Por suerte, fue una falsa alarma.

Empecé a mejorar y volví al trabajo tras unos pocos días de descanso. Volví a retomar la primera misión que me habían encomendado: organizar el encuentro de participación local en el manejo de los bosques de aquella fantástica zona. El primer paso consistiría en visitar, uno a uno, a los líderes de los poblados para concienciarles de la necesidad del cuidado conjunto de los bosques de la zona. Así conocí a Jakaya…

Jakaya era tan bella como inteligente, muy preocupada por la gente de su poblado, sin duda ella quería lo mejor para los suyos. Me llamó la atención que fuera mujer, un líder de los poblados: una mujer, no porque yo sea machista ni mucho menos, pero por su ideología me extrañó, me comía la curiosidad… Le pregunté discretamente sin que se ofendiera y me dijo que el poblado la nombró líder porque en un día plantó 250 árboles.
Le dije: - Eso es imposible.
Me dijo: - No, yo lo conseguí, acabé molida, pero por mi pueblo muero.
- Me encantó.
Es increíble cómo se observan las estrellas por la noche en este lugar. Es un espectáculo realmente asombroso. Uno se siente diminuto, insignificante, pero más en contacto con el mundo, con la Tierra, con nuestro planeta…

Cada noche, Jakaya y yo nos sentamos a observar el firmamento, a hablar de cómo nos ha ido el día, de los progresos que vamos haciendo en el taller. Su ayuda está siendo esencial en todo el proyecto. Poco a poco, empiezan a concienciarse de que, juntos, pueden hacer mucho más por perservar sus bosques, sus tierras.

La satisfacción de saber que vamos por el buen camino, de que cada día estamos un poquito más cerca de nuestro objetivo, ya hace que mi aventura africana haya valido la pena.

Esta noche me despido de todo esto, del poblado, de mis compañeros, de mi día a día con toda esta gente que tan bien me ha acogido, respetado, enseñado… y de Jakaya, que me ha hecho ver el mundo con sus ojos, más puros e inocentes, pero también más comprometidos y leales.

- Tú y yo, rafiki siempre.
- Rafiki siempre, Jakaya, siempre.

No sabe cuánto la echaré de menos.

Aquel fin de semana en el campo

Hace un par de semanas mi amiga Elena nos invitó a conocer la casa que se había comprado en una zona rural. Ella y su marido siempre han sido de esas personas a las que les encanta el campo y estar en contacto con la naturaleza por lo que decidieron buscar un lugar alejado de la ciudad para perderse en su tiempo libre.
La casa era preciosa, muy antigua, pero preciosa. La verdad es que van a tener que invertir mucho tiempo y dinero para acondicionarla pero creo que tanto esfuerzo merecerá la pena. El enclave era inmejorable, arropada por árboles y un pequeño río que pasa a escasos metros. Un pequeño paraíso, como dicen ellos.

En la parte trasera tenía un huerto, del que se va a encargar un señor del pueblo ¡Qué suerte poder disfrutar de verduras y hortalizas de tu propio huerto! Al menos, yo también podré tener ese pequeño lujo. Se ha comprometido a regalarme parte de la cosecha a cambio de mi famoso pastel de chocolate y, por supuesto, he aceptado encantada.

Después de visitar la casa estuvimos recorriendo el pueblo que está a pocos kilómetros y haciendo senderismo. Cuando cayó la tarde volvimos a la casa a cenar; verdurita y fruta fresca, como no podía ser de otra manera. Cuando empezamos a recoger la cena fui a echar los restos a la basura pero Elena me dijo que la piel de la fruta la echara en el compostador.

- ¿En el qué? - Dije yo.

- Sí, en esa especie de contenedor que está junto al huerto.

Nos contó que ahí se echaban los restos de comida, es decir, la basura orgánica para su reciclaje, salvo las sobras de la carne y del pescado. Nos estuvo explicando que tiene una apertura para removerla periódicamente y que de ahí se saca el mantillo. Me pareció una idea fascinante, crear tu propio abono con el que cultivar tu huerto, además me llamó la atención su olor, pese a lo que podría parecer, no olía nada mal.

Pero fue otro olor el que me dejó encandilada. No sabría decir si era el de una especie concreta o la mezcla de varias. Tras girar sobre mí misma en busca del origen de tan agradable sensación, descubrí que el olor venía de un pequeño invernadero en la linde interior de la parcela. El invernadero, algo descuidado, estaba rodeado de algunos arbustos (creí reconocer a media luz, mimosas y hortensias), y algunos árboles frutales (si no me equivoco, manzanos, ciruelos y alguno más).
Elena notó que había descubierto su secreto mejor guardado: el invernadero de brezo.
- Veo que has descubierto mi gran idea-, me dijo Elena con tono misterioso.  - Se me ocurrió que con todo el mantillo que generaba a lo largo del año podía plantar brezo para crear pequeños jardines en la finca y abastecer a los vecinos de la comarca. Así, podría sufragar algunos de los gastos que tiene la reconstrucción de la casa. ¿No te parece buena idea? El brezo crece muy fácil en esta zona y tenemos unas especies preciosas, algunas típicas de la zona, otros no tanto. Estamos arreglando el invernadero, nos queda un poco, como ves, pero pronto estará acabado. Durante el verano algunos chicos de la aldea nos ayudarán a ponerlo en orden.

Me sorprendió también que la casa fuese toda de madera en su interior…
Durante el desayuno, que parecia un festín (yogures, mermeladas y panes caseros, zumos naturales, frutas de la huerta…), Elena me comentó que la madera era un aislante tanto para el calor como para el frío, y que así, ¡fuera el aire acondcionado!, y que el calor se quedaba en casa durante los fríos inviernos.
Pasamos el día subiendo el río hasta su origen. Cerca de su nacimiento hicimos un pic-nic alucinante. También nos enseñó a recoger unas hierbas arómaticas y medicinales “de la abuela�, pero que te permiten preparar esencias naturales.
Después de andar, vimos el tejado de la casa. Cual fue también mi sorpresa, caundo me di cuenta de que estaba cubierto por paneles. Solares claro.
Elena no se habia olvidado nada, y su casa era totalmente auto suficiente.

Todo ello nos hacía sentirnos cargados de nuevas energías, nuevas maneras de cuidar el entorno, sin olvidar las frutas y hortalizas que tenian sabores inolvidables. Por fin las manzanas eran gustosas y las patatas olian a patata. Cosas que uno olvida cuando se aleja demasiado de la naturaleza.
La armonía que desprende la casa se funde con el entorno. Observé que los materiales empleados por Elena y su marido en la construcción de la vivienda, eran saludables y de bajo impacto ambiental. Han creado con gran esfuerzo y con muy pocos recursos, un lugar de descanso y reposo para los que como nosotras queremos olvidarnos por un tiempo del ordenador, del teléfono, de la agenda y de otros modernos trabajos.
De camino para el pueblo fuimos comentando nuestra admiración hacia estos amigos que estaban dispuestos a implicarse en el reto de preservación del patrimonio natural que constituyen el medio ambiente y el paisaje.
Regresamos con la sensación, de haber disfrutado poco de un escenario de tanta belleza.

Estaba tan cansada cuando llegué a casa que sólo me apetecía irme a dormir pero por no faltar a mi costumbre hice una parada en la cocina para tomarme un vaso de leche. Al abrir la nevera me di cuenta del montón de productos que Elena y yo compartíamos, aunque, claro está, los de ella eran más naturales. Sin embargo, en la nevera de Elena todavía había productos comprados que podría conseguir de forma autónoma.
Cuando Elena me enseñó la finca descubrí que había una construcción casi en ruinas que se divisaba a lo lejos entre el huerto que cuidaría su vecino y el recinto en el que Elena había creado su invernadero. Ella me comentó que no había encontrado indicios sobre qué podía haber sido en el pasado y que, por tanto, no tenía muy claro qué hacer con él.
Al día siguiente llamé a Elena y le propuse convertir aquella construcción en un establo al que anexar un gallinero. A Ella le encantó la idea aunque después me comentó que por el momento la prioridad era arreglar la casa. Sin embargo logré convencerla para que me permitiese ayudarla en la labor de crear también una vivienda para los animales. Nuestras respectivas casas están bastante alejadas pero el transporte público las conecta en tan solo un cuarto de hora y yo podría ir los fines de semana a ayudarla.
Los animales se alimentarían de la hierba que Elena podría segar en su finca y producirían a la vez abono para el huerto y los frutales de Elena. Además, con el tiempo podría incluso vender huevos y leche, de hecho, yo sería su primera y más fiel clienta.

Es más comentaría con mis amigos la posibilidad de crear un grupo de consumo sostenible que por una parte posibilitara a Elena compatibilizar el arreglo prioritario de su casa con la inversión necesaria precisa para construir el establo y el gallinero. Por otra parte nosotros podríamos, por fin, lograr consumir alimentos sin tantos envases y así reducir nuestra generación de residuos.

Mientras desayunada oía los gorriones peleándose por las migas de pan que algún vecino les dejaba a diario en el patio y se me ocurrió otra idea.
Los límites de las parcelas del huerto y de los jardines de Elena se podían marcar perfectamente con muros de piedra seca, un tipo de construcción milenario y que favorece a algunas especies de animales y de plantas, además de perfilar un paisaje en mosaico muy agradable a la vista.
Quizá tambien sería buena idea levantar un pequeño muro cerca del huerto o anexo al gallinero. Allí se podrían instalar cajas-nido para pequeñas aves insectívoras que ayudarían a evitar plagas en los alrededores de una forma natural. De la misma manera, no estaría de más facilitar algún refugio para los murciélagos con el mismo pretexto, aunque a mi me parecía que la sola presencia de estos pequeños seres ya era todo un lujo.
Los gritos de los gorriones me fueron animando y trayendo nuevas ideas. ¿Por qué no instalar también alguna caja-nido más grande que fuera capaz de albergar una familia de lechuzas, de mochuelos o de cernícalos? Así conseguiríamos un equipo de desratización muy eficaz, a la vez que conseguiríamos aumentar la diversidad faunística de la zona atrayendo a estas especies protegidas y tan atractivas.
No podía dejar de soñar y de tener nuevas ideas mientras respiraba el aroma del café y mi vista se perdia a través de la ventana, imaginando lo mucho que se puede hacer con un poco de voluntad. Realmente se puede actuar localmente. ¡Hay que convencerse de ello!

Quedé impregnada de esa armonía y hasta mis sueños eran de colores más vivos, de un verde intenso y un azul limpio.
La mañana siguiente me levanté de buen humor. Al entrar a la cocina un agradable aroma a campo me envolvió. La fuente de ese perfume natural eran las manzanas que Elena me había dado. !Qué lástima que la gente de la ciudad no lo apreciara! Pensé en mis alumnos; niños de cuatro a cinco años. Muchos de ellos no habían visto un manzano. Y me llevó unas cuantas a clase. Aquel día compartiría ese pedazo de naturaleza con ellos. Algunos, para su asombro, ni siquiera comían fruta. Otros sí pero no tan buena.
Lo tuvo claro. Para que los niños aprendieran a respetar la naturaleza antes debían conocerla. Ver su belleza, oír el gorjeo de los pájaros y probar lo bueno que les ofrece. Amarla es la mejor manera de respetarla. Así comencé los preparativos para llevarles de excursión al paraíso de Elena.

Me sentía entusiasmada. Siempre me han llamado la atención esas cajas con verduras y frutas ecológicas que venden por internet, pero que nunca te atreves a comprar. La posibilidad de tener todo eso tan cerca hacía que no dejara de pensar en ello y en el sabor que tendrían mis comidas con todos esos productos tan, tan sabrosos. Y…. pensando….pensando ¡Ay! ¡¡Ahora caigo!!! ¿Cómo dos personas solas van a poder hacer esto? Casi me siento culpable por haberme precipitado tanto debido a mi entusiasmo. Mmmmm… ¡¡¡¡Ya se!!!! Lo que voy a hacer es intentar buscar subvenciones y ayudas, que estoy segura tienen que existir, para realizar proyectos así. Eso!!!

No dejaba de pensar en como podía poner mi granito de arena en mi vida diaria para llevar una vida más sostenible, más respetuosa… En resumen, mejor.
Seguía pensando por un lado, en la posibilidad de trabajar con Elena en éste proyecto, desde luego no iba a perder ninguna opción que estuviera en mi mano, sin perder de vista todas las subvenciones y ayudas que podía recibir (desde luego, con ganas y empeño, todo es posible). Decidí ponerme en contacto con Elena, para comentarle lo entusiasmada que estaba, y que si le parecía bien concretar un día para que mis alumnos y yo visitáramos su casa. Sería muy bueno que Elena compartiera con ellos su forma de vida, sus prioridades, ¡incluso podría darles una charla!… Está claro que los valores que se nos inculcan en nuestra sociedad, no nos ha hecho llegar con muy buen pie donde estamos. No tenemos en cuenta cuánto le ha costado a la naturaleza poder fabricar un producto determinado, de donde proviene lo que estamos comprando, si estamos haciendo especialmente daño a una especie animal concreta, si los alimentos provienen de un mercado sostenible… Nada de esto forma parte de nuestra vida diaria. Por ello, quisiera contribuir a que mis alumnos pudieran entender que otra vida y otra realidad son posibles, y que todo el mundo, con su granito de arena, puede ayudar a construir un mundo mejor, respetando todo lo que la naturaleza nos ha ofrecido.

Por la tarde, al acabar de trabajar, me pasé un largo rato buscando en internet información sobre ayudas para este tipo de cosas, cuentos, juegos … en fin, preparando esa visita a casa de Elena. No debía ir con las manos vacías. Mis alumnos son pequeños seres encantadores y divertidos, preparados para absorber como esponjas todo lo que les podamos aportar. Pienso en ellos en medio de todo aquel mundo de Elena e imagino sus alegres sonrisas y unos ojos como platos.
Ya tenía bastante información y decidí llamarla. No podía aguantar más.
Riiiiing, Riiiiiiing :
- ¿Elena?
- ¡Dime Paula! Qué tal estás?
- Bien y mal
- ¿Y eso?
- Pues que el otro día me cegó mi entusiasmo y me siento un poquito culpable por si te he presionado a aceptar mis propuestas. Al fin y al cabo el “paraiso� es vuestro, tuyo y de Antonio y no quisiera…
- ¡Calla, Calla! Sinceramente, ¡eres el apoyo que nos faltaba!
- ¿De verdad? ¡Pues ni te imaginas lo que tengo que contarte!…
Y así continuamos conversando. Le conté todo lo que tenía en mente y…¡ahora si! estoy contentísima de ver que Elena y Antonio aceptan mis sugerencias.
Colgué el teléfono y antes de cenar me cogí la bolsa de basura para llevarla al contenedor y ¡caramba!no pude. Los contenedores de reciclaje están a dos calles de mi casa y normalmente lo tiro todo en la misma bolsa y lo bajo al portal de mi casa donde hay un par de contenedores normales. De repente me sentía fatal haciendo esto. Cogí los envases que pude y los puse en otra bolsa y dando un paseo me fuí hasta los contenedores de reciclaje a tirarlos. Cuando volví a casa me sentía mucho mejor. Mientras hacía la cena ya estaba pensando en el sitio para poner esos cubos de basura de colores, que encima son bien bonitos. Creo que entre el paseo y el reciclaje la cena me sentó mejor.
Ha pasado un mes desde mi visita a casa de Elena.

A los chicos les entusiasmó la idea, y no sólo por lo que suponía no tener clase. Estuvimos planeando la visita varias semanas, hablando de arboles, agricultura, animales de granja… repartimos trabajos, cada uno tenía que hacer un monografico sobre un producto… Unos lo hicieron sobre el ciclo biologico de los tomates, pero tambien aprendimos cómo y cuándo platar calabacines, zanahorias, lechugas, guisantes, habas, judias, varios tipos de coles, cebollas,ajos…y alguno nos dijo cómo cuidar cerdos y gallinas… Cuando estuvimos preparados y mi amiga nos dio permiso nos preparamos para ir a pasar el dia a su casa… Los niños fueron un torbellino de ideas, me di cuenta que la tele les había abierto muchos horizontes, aparecieron ideas de cómo aprovechar el agua de lluvia, construyendo aljibes que llevarían un sistema de tuberias hacia el huerto o hacia el invernadero. El niño que propuso la idea, comentó que en la aldea de sus abuelos alrededor de los aljibes había muchos animales, ranas, pájaros y que habían echado peces y plantas para mantener el agua limpia…
La experiencia fue muy enriquecedora para todos, pero tambien me hizo comprender que me había dejado llevar por el entusiasmo, el entusiasmo de los chicos me hizo pensar que después de una semana de duro trabajo, posiblemente, ni mi amiga, ni yo estaríamos dispuestas a trabajar a la intemperie con frio, nieve o lluvia. Tendríamos, sobre todo ella, que planteárnoslo como un entretenimiento para que diera resultado. Cuántas veces las tareas faraónicas quedaban a medias por el aburrimiento al no verlas evolucionar con la celeridad esperada. Al volver a casa hice un plan de reconstrucción, cuidado y mantenimiento. Era una tarea grande, sobre todo porque se iba a llevar a cabo en ratos libres, cuando lo tuve hecho llamé a mi amiga y se lo comenté. Estuvimos más de una hora al telefono… Al fin de semana siguiente, nos pusimos las dos manos a la obra para terminar lo antes posible el invernadero, era mejor ir paso a paso afianzando y terminando las labores una a una, así conseguiríamos poner al dia aquel paraiso… Sería nuestro granito de arena para ayudar a nuestro entorno.

Dicen que la energía positiva se contagia y cómo no iba a ser con la vitalidad de los niños. Fueron ellos los que me propusieron:

-…y ¿por qué no podemos tener nosotros un huerto en el patio?

¡Fantástica idea! Les propuse que dibujaran cómo sería el patio con el huerto. Luego eligieron los que más gustaron. Acompañé a los delegados a dirección para formalizar su petición, que sin ninguna duda, no iba a caer en saco roto.

Llegué a casa destrozada. Había sido un día muy intenso. Dejé todos los papeles encima de la mesa y me senté en el sofá…

Soy un pobre gusano que gusta de alimentarse del huerto de Elena, soy algo malicioso, pero lo tengo en los genes: me encantan sus mejores lechugas y berzas. Y como el huerto es un huerto ecológico, me siento seguro en mi intento.

Elena estaba esta tarde mirando el esplendido sol del atardecer, cuando los pájaros se recogen y brota, de pronto, el silencio.

Ahí, en ese estado de meditación, reparó en aquella abubilla que había puesto su nido en el álamo que crece al lado de la charca de ranas y tuvo una feliz idea… su pensamiento voló al pájaro, el pájaro miró al suelo, yo me observé mirado… y escarbé en la tierra huyendo.

El vuelo rasante de la abubilla fue un fracaso, y volvió a su nido a recogerse en ese atardecer de fuego.

Pero mi huída al fondo de la tierra topó con un topo malicioso que entre bocanadas de tierra encontró un pastel suculento.

Hoy cuento mi historia como Jonás, en el fondo del vientre de un topo viajero que ha disipado la tierna tierra del huerto de Elena.

Me desperté sobresaltada. Creo que todo este asunto había conseguido convertirse en una obsesión.
- Debo tomarme las cosas con más calma, pensé para mis adentros.

Despertando de ese sueño turbador, retomé la idea del huerto y nos pusimos manos a la obra, preparando la tierra con abono, recogiendo semillas, preparando un riego automático de agua gota a gota, y en poco tiempo unas magníficas ensaladas aparecieron en nuestras mesas.

Para celebrar la buena marcha de nuestra iniciativa organizamos una comida en casa de Elena e invitamos a varios amigos que querían conocer la casa. Elena invitó a una de las mujeres del pueblo, Lourdes, que tiene un restaurante, quien vino encantada con su marido Paco y sus dos hijos.
Mientras estaba en la cocina organizando todo con Elena, me pareció ver algo extraño.
-¿Seguiré soñando?- Pensé.
-¿No se asoman a la ventana dos enanos regordetes? ¿no miran con embeleso esa combinación de buen aceite, lechuga, escarola, tomate de huerta, y algo de cebolla? ¿No se relamen con fruición? ¿No golpean las ventanas con los nudillos? ¿No me llaman por mi nombre?
¡Oh… Elena!, qué torpe soy que me olvidé de abrir la puerta a los hijos de Paco a los que invitamos a pasar esta tarde de campo.
-Ea, muchachotes, la mesa la ha preparado Lourdes, pero ¡¡¡qué manos!!! ¿no habréis hurgado por la tierra de la huerta? ¿pero qué hacéis con ese topo en vuestras manos? Anda, dejadlo en el campo que es su tierra, y pasad, limpiaros las manos en la fuente, y a degustar los platos preparados.
Sentaos, en silencio, bendecid la mesa y poneros a la tarea.
-Gracias-, dijeron Juan y Alberto, mientras todos agradecíamos a Elena que nos hubiese dejado entrar en su casa.

El entusiamo fue generalizado y contagioso.
El hecho de haber cosechado nuestra propia comida y de haberlo hecho de un modo sano y respetuoso con el medio, reduciendo drásticamente la huella de carbono de los alimentos y creando un microecosistema propio en el huerto del patio, resultaba estimulante y esperanzador.
El siguiente reto consistía en mantener la huerta en producción durante todo el año, sembrando aquellos vegetales acordes con cada estación y enriqueciendo la tierra orgánicamente.
Pero todo este proyecto no podía quedarse entre los 4 muros del patio, había que darlo a conocer y demostrar a la comunidad de que era posible. Ya estábamos pensando cómo iniciar nuestra pequeña campaña de concienciación…

Lourdes llamó la atención a los niños, que se reían de las rudas costumbres del señor Moreno, el hombre que ayuda a Elena a mantener la finca. Éste tranquilizó a Lourdes y estuvo explicando a los niños que el medio ambiente es algo importante, y que su cuidado hace feliz al hombre.
En la sobremesa comentó Moreno que si no hacemos feliz a la humanidad, a cada ser humano concreto, hemos fracasado en la educación ambiental: no podemos generar seres amargados salvando al planeta, sino hombres y mujeres felices trabajando en armonía en la tierra en que vivimos.
El sol ya se ocultaba por las montañas nevadas, el reflejo rosado hacía acercarse tamañas moles. La esbeltez de la roca y el silencio de la tarde llamaban al silencio y a la oración, para aquellos que rezan. ¡¡Qué maravilla!!
Eso es la suerte de vivir en el campo, donde el ruido del tráfico no llega, donde los móviles no tienen cobertura, donde los gritos de la movida nocturna no contaminan la paz.

Va siendo hora de recogernos y comenzar otro día lleno de vida e ilusión ¿no es así?

A la maña siguiente, buscando información en internet sobre cómo crear un blog, para difundir nuestro proyecto, encontré entre otras muchas cosas, cómo realizar un horno solar, ¡sería perfecto! Poder cultivar nuestros alimentos, y además, cocinarlos con energía sin ningún tipo de residuo, y, también encontré la forma de realizar en este sencillo horno unas apetitosas y riquísimas recetas culinarias.
Voy a buscar las cajas de cartón, el periódico, y una hoja de vidrio transparente para elaborarlo hoy con los peques, les ayudaré a construirlo, y cuando lo tengamos terminado podrán cocinar sin riesgo a quemarse, además de utilizar como energía, ¡sólo la del sol!

Pensé igualmente que lo mejor era dar unas charlas en cole y en el instituto, así de pequeños se van concienciando, y luego proponer una visita guiada.

Y en aquel momento recordé como esta loable experiencia ecológica, debía, en cierta manera, darse a conocer como lo mandan los cánones, que permitirán a muchos de nuestros congéneres, alimentarse y erradicar la hambruna que nos cubre con su sombra.
Sinceramente creo que la lucha ecológica puede empezar en la huerta y terminar en la forma en cómo nos trasladamos a nuestro lugar de trabajo para despertar la conciencia de un consumo responsable ecológico.

Miremos al arroyo que riega nuestra finca, su curso es claro, limpio, alegre, cantarino. Viene de las altas montañas, de nieve recién escurrida, su fluir pasa de nuestros altozanos al valle, de ahí sigue bajando juntando su curso con otras aguas, pasa por la ciudad y ahí, ¡¡¡qué pena!!! cambia su color y transparencia por el marrón parduzco.
Nuestras truchas, que bajaban retozonas, dejan a los barbos el tramo bajo. Ahí ¡¡¡no hay lechugas tan lozanas!!! ahí, todo es prisa, no se paran a mirar el agua que ha desvirtuado su semblante.
Juan y Alberto son dos muchachos espabilados y sonrosados, algo juguetones y a los que hay que animar a fijar la atención en lo que hacen, pero ante la frase del señor Moreno se quedan meditando. ¿Concienciación? ¿Quién hay que no tenga conciencia? Si nuestra madre a cada momento en el que hacemos alguna de las nuestras nos pone delante a esa señora circunspecta.
Y si hiciésemos unas fotos de nuestro arroyo, del saltar de las truchas, del croar de las ranas, de los carrizos y los patos volanderos, del abrevar de las vacas, de la pesca de las zancudas en la charca… si hiciésemos un álbum espléndido de colores de vida y cielo, de verdores y claros de luna, de brillantes soles reflejados en la corriente sinuosa y como pasquines de alegría los sembrásemos en las farolas de la ciudad vecina?
Quizá viniesen todos a ver esta maravilla, comprobasen que es el mismo río que pasa por sus tierras y cambiasen el modo de mirarlo. Y un mirar amoroso les hiciese limpios, y las aguas transparentasen el puente de los leones, y los patos bajasen hacia el llano, y los niños, como nosotros, pudiesen ir a pasear por la orilla del cauce asombrados de una nueva vida floreciente.El señor Moreno sonrió, y pensó que la conciencia de Juan y de Alberto no estaría muy disgustada con esos rapaces.Al darse la vuelta llevaba en el trasero un muñeco de papel… pero esas son “cosas de niños�

-Va siendo hora de volver a casa. Gracias, Elena por tu acogida y tu paciencia, ya sabes cómo son los niños. Gracias Paula por ser comprensiva con mis chicos y gracias por traer al campo a ¡¡toda una escuela!!
Ea, Juan y Alberto no os hagáis los remolones y entrad en el coche de línea que volvemos a casa. Vale, llevad el herbario recién realizado y, también, en el tarro, los insectos para clasificarlos. El topillo dejadlo en el campo de al lado, que no atente contra el huerto de Elena.
Gracias, Elena, por tus hortalizas, magníficos cardos, tomates y acelgas. Ganas tenemos de volver el próximo puente a veros a todos y traer con nosotros al abuelo, experto granjero que, aunque jubilado, allá al lado del río, junto a la acequia, a las afueras de nuestra ciudad tiene un huerto pequeño.
Menudas tertulias se lleva nuestro viejo con sus vecinos, todos de edad talludita. ¡Qué envidia ese entretenimiento de azada y botijo, para luego llevar a tu casa algún complemento!
Le diré al maestro del pueblo que ponga en la Escuela un huerto como éste, aunque no tendrá tan graciosos vecinos como la nutria del río, los topos, el jabalí “enemigo� que hoza en la tapia buscando algún hueco para zamparse los frutos del huerto.

Los muchachos se marcharon y tras ellos yo. Creo que en mi caso, no tendría que esperar al siguiente puente para regresar a casa de Elena, ya que prácticamente se había convertido en mi casa. Lo que empezó siendo un fantástico fin de semana en la casa rural de una amiga se había convertido en un proyecto común con muchas perspectivas de futuro.
Estoy segura de que este proyecto seguirá creciendo mientras tengamos ganas, ideas e ilusión. Creo que esta semana tendremos nuevas noticias de todas las subvenciones y ayudas que hemos solicitado. Ya empiezo a verlo como algo muy real, aunque reconozco que me asusta.

Prensa

El motor del Libro Verde de PAPER MATE® es la nueva línea de productos biodegradables. Unos productos especialmente realizados con componentes que se pueden degradar, lo que supone menos residuos y más abono natural.

Con este blog PAPER MATE® pretende animar a los usuarios en la lucha por el Medio Ambiente a través de la ecología. El futuro está en tus manos, si quieres puedes ayudar a escribirlo.

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¿Quieres escribir el futuro?

En qué consiste la iniciativa:

El blog www.creatuhistoriaconpapermate.com surge a raíz del lanzamiento de la nueva línea de productos Biodegradables de PAPER MATE® (bolígrafo, bolígrafo gel y portaminas), realizados con componentes que se pueden degradar lo que implica menos residuos y más abono natural. PAPER MATE Biodegradable® quiere ser un ejemplo de esfuerzo en la lucha por el Medio Ambiente a través de la ecología y de la innovación sostenible en sus marcas. Con la creación de este blog, PAPER MATE Biodegradable® pretende crear conciencia en la comunidad internauta de la importancia de su nueva línea de productos ecológicos y trata de animar a los usuarios a que se impliquen en el cuidado del medio ambiente.

La forma de apoyar esta iniciativa es participar en la creación del Libro Verde de PAPER MATE®. Un libro compuesto por diferentes historias de temática medioambiental que iniciará PAPER MATE Biodegradable® y que serán continuadas por los diferentes usuarios. Los internautas sólo podrán participar en la historia que esté abierta en ese momento. En un principio, PAPER MATE Biodegradable® lanzará un único post que habrá de ser continuado. En función de la participación y de la extensión de los comentarios recibidos, PAPER MATE Biodegradable® decidirá cuándo puede darse por concluida la historia. Será entonces cuando se notifique en el blog que esa historia ya está cerrada a la participación y se abrirá la siguiente. Cuando todas las historias estén cerradas, PAPER MATE Biodegradable® se encargará de publicarlas y dar por terminado el Libro Verde. El número final de historias lanzadas por PAPER MATE Biodegradable® dependerá de la acogida que esta iniciativa tenga entre los usuarios.

Cómo participar:

Para participar en la creación del Libro Verde de PAPER MATE® sólo hay que entrar en el blog www.creatuhistoriaconpapermate.com y continuar una de las historias que esté vigente en ese momento. Los usuarios han de añadir, junto con el comentario, su nombre o alias y su dirección de correo electrónico. Ésta última no se publicará en la web, pero será necesario facilitarla para que PAPER MATE Biodegradable® pueda ponerse en contacto con los usuarios en caso de resultar ganadores.

El primer post que da comienzo a la historia será redactado por PAPER MATE Biodegradable® , quien se encargará de seleccionar y ordenar las diferentes historias que vayan enviando los usuarios. Los comentarios recibidos no deberán sobrepasar los 2.000 / 2.500 caracteres, o lo es lo mismo, una página de Word a tamaño de letra 12. PAPER MATE Biodegradable® se reserva el derecho de omitir aquellas historias que considere inapropiadas o que no encajen con el camino y la forma que va tomando la historia. Así mismo, PAPER MATE Biodegradable® podrá descartar todos aquellos comentarios que considere ofensivos o que contengan palabras soeces y malsonantes. Es importante que todas las historias estén centradas en el respeto al Medio Ambiente.

El jurado de PAPER MATE Biodegradable® está compuesto por varios miembros de su Departamento de Marketing que serán los encargados de leer los comentarios, valorar la participación de los usuarios y seleccionar a los ganadores. No existe una fecha concreta para la finalización del concurso. PAPER MATE Biodegradable® decidirá, en función de la acogida que tenga esta iniciativa, cuándo es el momento de dar por concluido el Libro Verde. En los días previos al cierre final de la última historia, PAPER MATE Biodegradable® pondrá un aviso en el blog anunciando la llegada a su fin de la campaña. Esta alerta estará presente en el website con una semana de antelación. Una vez cerrada la campaña y seleccionados los ganadores, su nombre se hará público en el blog. No obstante PAPER MATE Biodegradable® se pondrá en contacto con ellos vía email para informarles del premio obtenido. Si el email no es contestado por el usuario en un plazo máximo de una semana, PAPER MATE Biodegradable® seleccionará un nuevo ganador de ese premio. Tras su maquetación, el Libro Verde de PAPER MATE® se publicará en el blog y podrá ser descargado por los usuarios.

Premios:

PAPER MATE Biodegradable® hará entrega de tres premios entre las personas que hayan participado en la redacción de El Libro Verde. Todos los premios serán otorgados por un jurado de PAPER MATE Biodegradable® atendiendo a su criterio. El primer premio será para el comentario más creativo. Un concepto que implica una buena redacción y un enfoque ocurrente y centrado en el Medio Ambiente. Consiste en una noche de alojamiento para 2 personas en el listado de hoteles rurales que Rusticae tiene previstos en España y Portugal para la tarjeta Regalo Naturaleza. Dicho listado se le entregará al ganador en un estuche con la guía de hoteles y una carta personalizada.

Al segundo premio podrán optar aquellas personas que más veces hayan participado en la continuación de las historias, siempre y cuando, sus redacciones hayan sido coherentes, respetuosas y hayan aportado valor al desarrollo de la historia. Consiste en una noche para dos personas con alojamiento y desayuno en la Casa rural Aitetxe del Club de la Cepa, situada en el pueblo de Laguardia, Rioja Alavesa.

El tercer premio será para las 10 primeras personas que hayan participado en el blog y consiste en 10 lotes de productos PAPER MATE Biodegradable® .

Se trata de una campaña a nivel nacional, por lo que los premios siempre irán destinados y enviados a usuarios residentes en España.

¡Mucha suerte a todos! Desde PAPER MATE Biodegradable® os invitamos a participar en nuestro Libro Verde porque todos juntos escribimos el futuro.

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