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	<title>Crea tu historia con PAPER MATE Â®</title>
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	<pubDate>Wed, 23 Jun 2010 11:38:03 +0000</pubDate>
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		<title>Paper Mate apuesta por el estudio activo y reta a los usuarios a participar en sus desafÃ­os online</title>
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		<pubDate>Wed, 23 Jun 2010 11:02:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Â¿Quieres escribir el futuro?]]></category>

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		<description><![CDATA[Recalcar la importancia del aprendizaje de la escritura en las edades mÃ¡s tempranas y fomentar el estudio a travÃ©s de la misma. Ã‰stos son los objetivos principales de la nueva campaÃ±a online que la marca Paper Mate acaba de lanzar en Internet.
Ã‰l eje central de la campaÃ±a es el concepto de Estudio Activo, el cual [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Recalcar la importancia del aprendizaje de la escritura en las edades mÃ¡s tempranas y fomentar el estudio a travÃ©s de la misma. Ã‰stos son los objetivos principales de la nueva campaÃ±a online que la marca Paper Mate acaba de lanzar en Internet.<br />
Ã‰l eje central de la campaÃ±a es el concepto de Estudio Activo, el cual se basa en la prÃ¡ctica de la escritura como mÃ©todo de estudio que favorece la concentraciÃ³n,Â  memorizaciÃ³n y la comprensiÃ³n de los contenidos.</p>
<p>La plataforma desde la que se activa la campaÃ±a es el blog <a href="http://www.activateconpapermate.com">www.activateconpapermate.com</a>. A travÃ©s de Ã©l,Â  los usuarios pueden acceder a un pequeÃ±o manual con interesantes consejos prÃ¡cticos para ayudarles a la hora de estudiar escribiendo, que podrÃ¡n ademÃ¡s descargar desde el blog.</p>
<p>Para la marca, la participaciÃ³n y el feedback con su pÃºblico resulta esencial en toda campaÃ±a. Por ello,Â  Paper Mate reta tambiÃ©n a los usuarios a participar en un sencillo concurso a travÃ©s de su bolÃ­grafo virtual Replay MAX, la nueva versiÃ³n del bolÃ­grafo borrable Replay de Paper Mate, y uno de los preferidos por los mÃ¡s pequeÃ±os. A travÃ©s de esta aplicaciÃ³n online que ofrece el nuevo blog, los participantes podrÃ¡n escribir y dibujar utilizando los diferentes colores de la gama de Replay MAX para dar respuesta asÃ­ a los distintos retos que se les propondrÃ¡ desde el blog cada semana. Varios serÃ¡n los premios para los usuarios mÃ¡s creativos y participativos:</p>
<p>-Â <strong>Primer premio</strong>. A la propuesta mÃ¡s creativa: consola Nintendo Wii<br />
-<strong>Â Segundo premio</strong>. A los 10 usuarios mÃ¡s participativos: 10 bonos de entradas de cine.<br />
-Â <strong>Tercer premio</strong>. A los 10 primeros usuarios que participen: 10 lotes de producto Paper Mate.</p>
<p>La campaÃ±a de Replay MAX ha querido ir un poco mÃ¡s allÃ¡ y apostar por la solidaridad. Por ello, a travÃ©s de Facebook y el nuevo grupo AnÃ©cdotas de un estudiante, se anima a los usuarios de esta red social a contar sus anÃ©cdotas e historias mÃ¡s divertidas y curiosas como estudiantes y participar de esta forma en una causa social comÃºn: con todas ellas, se confeccionarÃ¡ una pequeÃ±a publicaciÃ³n online que podrÃ¡ descargarse desde el blog. Una vez lista dicha publicaciÃ³n, Paper Mate realizarÃ¡ una donaciÃ³n de material a la organizaciÃ³n sin Ã¡nimo de lucro Aldeas Infantiles SOS (<a href="http://www.aldeasinfantiles.es">www.aldeasinfantiles.es</a>). El objetivo de Aldeas Infantiles SOS es ofrecer a los niÃ±os que les son confiados un entorno familiar, un hogar estable y una formaciÃ³n sÃ³lida para darles un futuro prometedor y seguro.</p>
<p>El blog <a href="http://www.activateconpapermate.com">www.activateconpapermate.com</a> tambiÃ©n recoge la Ãºltima campaÃ±a offline realizada por Paper Mate en mÃ¡s de 200 centros educativos espaÃ±oles. Se trata de la campaÃ±a Discovery, dirigida a facilitar la labor de los docentes a la hora de preparar sus clases prÃ¡cticas en una serie de materias tales como Lengua, MatemÃ¡ticas, Conocimiento del medio, Literatura, Historia,Â  etc. Para ello, Paper Mate ha desarrollado una GuÃ­a DidÃ¡ctica y una serie de fichas de actividad con las pautas y propuestas pedagÃ³gicas para poner en marcha dentro del aula con los alumnos de segundo ciclo de educaciÃ³n primaria. A travÃ©s de actividades de carÃ¡cter lÃºdico, se propone trabajar contenidos transversales que buscan desarrollar varios aspectos que caracterizan a algunas de las competencias bÃ¡sicas en las materias antes citadas. Los docentes podrÃ¡n descargar desde <a href="http://www.activateconpapermate.com">www.activateconpapermate.com</a> esta GuÃ­a DidÃ¡ctica con sus fichas de actividad.<br />
SÃºmate ahora al Estudio Activo. Visita el nuevo blog de Paper Mate y participa en sus desafÃ­os. PodrÃ¡s ganar fantÃ¡sticos premios y descubrir las ventajas de estudiar escribiendo.</p>
<p>Sobre Replay MAX de Paper Mate:</p>
<p>Replay MAX es un bolÃ­grafo que se puede borrar con una fÃ³rmula de tinta que escribe como un bolÃ­grafo y se borra como un lÃ¡piz. Es el bolÃ­grafo ideal para tomar notas y apuntes, asÃ­ como realizar crucigramas y sudokus. Es el Ãºnico bolÃ­grafo cuya tinta se hace permanente a las 24 horas. Cuenta con una cÃ³moda empuÃ±adura de goma y estÃ¡ disponible en varios colores, divertidos y estÃ¡ndar. Es el primer Replay MAX decorado, con un diseÃ±o muy enfocado a los mÃ¡s jÃ³venes.</p>
<p>Â </p>
<p>EstÃ¡ a punto de iniciarse el trecer desafio, entre en el blog <a href="http://www.activateconpapermate.com">www.activateconpapermate.com</a>Â  Â¡Â¡Â¡Â¡Â¡Participa y gana con Paper Mate!!!!!</p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-263" title="activate" src="http://www.creatuhistoriaconpapermate.com/wp-content/uploads/2010/06/activate.jpg" alt="activate" width="400" height="366" /></p>
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		<title>Disfruta del Libro Verde de Paper Mate</title>
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		<pubDate>Fri, 23 Apr 2010 11:02:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Ganadores del concurso]]></category>

		<category><![CDATA[ganadores]]></category>

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		<description><![CDATA[Desde Paper Mate queremos daros las gracias a todos por vuestra participaciÃ³n. Juntos hemos conseguido crear el Libro Verde de Paper Mate que ya estÃ¡ colgado en este blog. Un Libro realizado con las ganas y la imaginaciÃ³n de los usuarios y centrado en la temÃ¡tica medioambiental.
Si no habÃ©is tenido la oportunidad de leer todas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Desde Paper Mate queremos daros las gracias a todos por vuestra participaciÃ³n. Juntos hemos conseguido crear el Libro Verde de Paper Mate que ya estÃ¡ colgado en este blog. Un Libro realizado con las ganas y la imaginaciÃ³n de los usuarios y centrado en la temÃ¡tica medioambiental.</p>
<p>Si no habÃ©is tenido la oportunidad de leer todas las historias, os recomendamos que lo hagÃ¡is, ya que son un bonito testimonio de lo que las personan pueden crear si se unen por una buena causa.</p>
<p><strong>Ganador Primer Premio, Tarjeta Naturaleza Rusticae:</strong></p>
<p>Frid</p>
<p><strong>Ganador segundo Premio, estancia en la casa Rural Aitexe:</strong></p>
<p>Noa</p>
<p><strong>Ganadores del Tercer Premio, lote de productos de Paper Mate:</strong></p>
<p>1. Elena PÃ©rez<br />
2. Julia<br />
3. Denis BrouderiÃ©s<br />
4. ConcepciÃ³n HerrÃ¡ez<br />
5. Mora Tirsen<br />
6. Elena<br />
7. Alfons Delgado-GarcÃ­a<br />
8. Montse<br />
9. Rosa<br />
10. Saida Balogun</p>
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		<title>MisiÃ³n Cambio ClimÃ¡tico</title>
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		<pubDate>Tue, 06 Apr 2010 08:20:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[MisiÃ³n Cambio ClimÃ¡tico]]></category>

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		<description><![CDATA[Permite que me presente, mi nombre es Ã?lvaro. Los Ãºltimos aÃ±os de mi vida los pasÃ© en este refugio, investigando sobre el calentamiento global, si estÃ¡s leyendo esta carta es porque todavÃ­a hay esperanza para la humanidad, tu inquietud te ha conducido hasta aquÃ­ y quizÃ¡ puedas ayudarme a salvar el planeta. Es evidente que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="post-contentVerdeClaro">Permite que me presente, mi nombre es Ã?lvaro. Los Ãºltimos aÃ±os de mi vida los pasÃ© en este refugio, investigando sobre el calentamiento global, si estÃ¡s leyendo esta carta es porque todavÃ­a hay esperanza para la humanidad, tu inquietud te ha conducido hasta aquÃ­ y quizÃ¡ puedas ayudarme a salvar el planeta. Es evidente que algo estÃ¡ cambiando, prueba de ello son los fenÃ³menos meteorolÃ³gicos extremos que estamos viviendo: terremotos, huracanes, tsunamisâ€¦ El hombre se lamenta pero debe remediar el cambio climÃ¡tico que Ã©l mismo estÃ¡ provocando.  Si seguimos maltratando el planeta acabarÃ¡ con una situaciÃ³n atmosfÃ©rica similar a la de Venus. Tu destino estÃ¡ marcado, sigue leyendo estas notas y pronto comprenderÃ¡s cuÃ¡l es tu misiÃ³n.</p>
<p>Siempre hemos arrebatado a la naturaleza lo que creÃ­amos que nos correspondÃ­a pero sin darle tiempo a restaurarlo, nuestras vidas han girado en torno a ella y aprovechÃ¡ndonos de ella, madera, aguaâ€¦ todo. A medida que hemos ido evolucionando nuestras manos se han ido convirtiendo en mÃ¡quinas y eso ha desembocado en la apariciÃ³n de las grandes industrias, gigantes de metal que se alimentaban de nuestra Madre para liberar grandes cantidades de humos y partÃ­culas envenenadas. Con el tiempo, los ojos de nuestra Madre se han ido apagando, la oscuridad se ha manifestado y nosotros acabaremos por convertirnos en nuestras propias vÃ­ctimas.</p>
<p>Junto a esta nota encontrarÃ¡s algunas ideas innovadoras que unos pocos aventajados a nuestro tiempo creÃ­mos posibles de aplicar (placas solares que se conviertan en el motor de las grandes industrias, aportaciones de multinacionales con beneficios estrafalarios para la formaciÃ³n de un fondo econÃ³mico comÃºn mundial con el fin de destinarlo a aquellos destrozos provocados por causas naturales, almacenes de alimentos en conserva distribuidos por todo el mundo y preparados para ser cargados en aviones rumbo a su destino a los pocos minutos de producirse los hechos, desalinizadoras en el continente africano para que en unas cuantas dÃ©cadas toda la poblaciÃ³n tenga acceso al agua, un acuerdo entre todos los paÃ­ses con el fin de formar una sociedad global sin odios, envidias ni confrontaciones,â€¦). Como verÃ¡s todo ello implica el esfuerzo de todos y espero que algÃºn dÃ­a pueda llevarse a cabo. Todos los que ideamos esta serie de protocolos compartÃ­amos un idea, la Madre Tierra estÃ¡ enfadada y por eso se revuelve contra nosotros; si crees que este ideal es factible ayuda a compartirlo con el resto del mundo.</p>
<p>Suponemos que cuando descubras este diario serÃ¡ demasiado tarde para poner remedio asÃ­ que hemos fabricado un portal temporal, para activarlo has de pulsar la secuencia en el panel de control segÃºn el dibujo adjunto pero ten en cuenta que hemos hecho modificaciones, eres nuestra Ãºltima esperanza, la nuestra y la vuestra; espero que los Ãºltimos retoques hayan valido la pena, si ese es el caso bÃºscame, dejarÃ© pistas allÃ­ donde llegues para que puedas localizarme y entonces te explicarÃ© cÃ³mo podemos mejorar el presente desde el pasadoâ€¦ si las modificaciones no son las correctas ya estarÃ© muerto y tÃº, en el caso de aceptar, serÃ¡s el siguiente. Â¿EstÃ¡s dispuesto a arriesgar tu vida por la de los demÃ¡s?</p>
<p>Bienvenido a principios del siglo XX. Me alegro que hayas aceptado la misiÃ³n. Escondida bajo la lÃ¡pida de la derecha encontrarÃ¡s una cÃ¡mara de video con imÃ¡genes y documentales de nuestra Ã©poca. No temas, tu misiÃ³n es sencilla. He conseguido reunir a todos los lÃ­deres mundiales a dos kilÃ³metros de aquÃ­, al final de esta nota tienes las seÃ±as. TendrÃ¡s que llegar como puedas y sortear las medidas de seguridad para poder acceder a ellos, el pase lo tienes preparado pero tratÃ¡ndose de un aparato que todavÃ­a no se ha inventado despertarÃ¡ sospechas, ingÃ©niatelas como puedas para hacerlo pasar, lo demÃ¡s ya es pan comido. Lamentablemente si estÃ¡s leyendo esto es que han acabado con mi vida pues la idea que se plantea en la grabaciÃ³n llevarÃ¡ a la ruina a muchas empresas y mucha gente perderÃ¡ sus puestos de trabajo pero recuerda, es un mal menor, salvaremos el planeta. En las grabaciones se explica como aplicar la energÃ­a eÃ³lica y solar en las industrias y como se puede hacer uso de ciertos combustibles sin poner en peligro el futuro. Cada uno de los allÃ­ presentes han recibido un informe pero se les ha pedido que lo guarden en secreto hasta la rueda de prensa del final de la convenciÃ³n. Ahora vienen las malas noticias, no podrÃ¡s volver a casa, serÃ¡s designado observador mundial del proceso y eso es una responsabilidad crucial pues ya conoces la irresponsabilidad y fragilidad de nuestra especie. En tus manos estÃ¡ el futuro de todo lo que conocemos. PD: Destruye el portal.</p>
<p>â€œAntes de optar por destruir nada, pensÃ© en Ã?lvaro y sus palabras: â€œayÃºdame a salvar el planetaâ€?. El simple anÃ¡lisis de esta frase ya revela lo sumamente importante que es el tema, pues dos de sus cinco palabras, son tan relevantes como â€œayudaâ€? y â€œsalvarâ€?. Una demanda y la otra aporta, ambas con un objetivo comÃºn: el planeta.<br />
He estado atenta a las recomendaciones para la misiÃ³n encomendada. Sin embargo, nuevas estrategias quisiera establecer partiendo de Ã?lvaro.<br />
He decidido llenar la mochila de la voluntad de acciÃ³n y aventurarme a ir en su encuentro. Creo que esa es mi misiÃ³nâ€?.</p>
<p>Y asÃ­, Susana, decidiÃ³ emprender su viaje planetario en busca de Ã?lvaro.</p>
<p>A su paso, se oÃ­a las voces, casi gritos, de desalmados que intentaban frenarla en su intento:</p>
<p>- Es un error adentrarse en el laberinto de la naturaleza, sin armas con las que combatirla. Ni aquellos que se aprovisionaron para la tala de Ã¡rboles, de llamas para sus bosques, residuos quÃ­micos para sus aguas, contaminantes para su atmÃ³sfera,â€¦ consiguieron no perderse en el camino, quedando condenados a permanecer en Ã©l.</p>
<p>Pero, ella no escuchÃ³ a nadie, no porque fuese sorda sino porque llevaba puesto los auriculares de su Mp3 en el que sonaba la canciÃ³n â€œWe are the world we are the childrenâ€?. No lo apagarÃ­a hasta llegar al inicio del laberinto.<br />
Al inicio de tan inmenso tesoro estructurado en recovecos laberÃ­nticos, encontrÃ³ una cantimplora con agua junto a una planta que parecÃ­a morir desecada.<br />
La regÃ³ con la mitad del agua contenida en el recipiente. Estaba bebiendo las Ãºltimas gotas cuando la planta cobrÃ³ vida y dijo:</p>
<p>-Gracias, eres la primera persona que comparte el agua del camino conmigo. Ã‰ste es mi regalo de agradecimiento hacia ti â€“ dijo la planta mientras dejaba caer una de sus hojas al suelo.</p>
<p>Al recogerla vio que sobre ella se dibujaba el mapa con el recorrido para encontrar la salida del laberinto, donde hallarÃ­a a Ã?lvaro.</p>
<p>Conforme avanzaba, se iba concienciando de la realidad de la naturaleza, del planeta. Se empoderaba de nuevas actitudes para favorecer al planeta. SentÃ­a que podÃ­a desarrollarse conforme era capaz de empatizar con cada elemento o criatura del camino.</p>
<p>AhÃ­ estaba, esa era la salida, cÃ³mo brillabaâ€¦ era el sol que hacÃ­a de portero abriendo la puerta para darle paso a Ã?lvaro. Estaba agotado, desvanecido y casi desesperado, tanto tiempo de espera que parecÃ­a increÃ­ble que ese momento llegase a producirse.<br />
Al verla, sintiÃ³ la mejorÃ­a instantÃ¡nea. Ella tambiÃ©n sintiÃ³ algo intenso. Fue un amor a primera vista.</p>
<p>Mientras se fusionaban en un abrazo, Ã©l le dijo:</p>
<p>-He de confesarte algo: mi nombre no es Ã?lvaro, es NECESIDAD.</p>
<p>A lo que ella contestÃ³:</p>
<p>-He de confesarte algo: mi nombre no es Susana, es SENTIDO COMÃšN.
</p></div>
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		<title>Diario de un vegetariano</title>
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		<pubDate>Fri, 19 Feb 2010 13:57:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Diario de un vegetariano]]></category>

		<category><![CDATA[comida vegetariana]]></category>

		<category><![CDATA[Libro Verde]]></category>

		<category><![CDATA[productos ecolÃ³gicos]]></category>

		<category><![CDATA[vegetariano]]></category>

		<category><![CDATA[verde]]></category>

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		<description><![CDATA[Desde los 10 aÃ±os soy vegetariano. Tenerlo tan claro desde pequeÃ±o no me ha resultado fÃ¡cil. La primera batalla que tuve que lidiar fue con mi madre, que no estaba dispuesta a consentir que yo fuera el encargado de decidir mi alimentaciÃ³n a tan temprana edad. Al principio, pensÃ³ que era una manÃ­a pasajera, y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="post-contentVerde">Desde los 10 aÃ±os soy vegetariano. Tenerlo tan claro desde pequeÃ±o no me ha resultado fÃ¡cil. La primera batalla que tuve que lidiar fue con mi madre, que no estaba dispuesta a consentir que yo fuera el encargado de decidir mi alimentaciÃ³n a tan temprana edad. Al principio, pensÃ³ que era una manÃ­a pasajera, y no le dio importancia.</p>
<p>-Bueno, entonces tendrÃ¡s que empezar a comer muchas de las cosas que hasta ahora no te gustaban. Â¿Lo has pensado bien? Mucha verdura, mucha frutaâ€¦ No hay mal que por bien no venga â€“ decÃ­a- asÃ­ tendrÃ¡s un aporte extra de vitaminas.</p>
<p>Pero las semanas pasaban, y yo seguÃ­a en mis trece. Me costÃ³ bastante convencerla de que lo tenÃ­a muy claro. Afortunadamente, contaba con el apoyo de mi tÃ­a Berta, que por aquel entonces no tendrÃ­a mÃ¡s de 25 aÃ±os. Entre los dos, convencimos a mi madre de que ser vegetariano no significa comer sÃ³lo lechuga y zanahorias, ni ser mÃ¡s propenso a enfermarâ€¦</p>
<p>-MamÃ¡, no me voy a convertir en un conejoâ€¦ Pero no quiero volver a comer animales nunca mÃ¡s.</p>
<p>Fue entonces cuando empezamos a informarnos de verdad sobre cuÃ¡l serÃ­a desde ese momento mi forma de alimentaciÃ³n, una parte esencial de mi forma de ver y entender el mundo.</p>
<p>Asi poco a poco iba cuidando lo que tenemos y que tanto maltratamos los humanos.</p>
<p>Fue un trabajo interesante confeccionar menÃºs, aprender sobre las proteinas y sus fuentes, los hidratos de carbono de absorciÃ³n lenta y demÃ¡s palabrejas que nunca habÃ­a utilizado. Al fin y al cabo, eso era normal yo estaba en una edad cercana a la adolescencia, encontrÃ¡ndome poco a poco con lo que iba a ser, en una explosiÃ³n de emociones y bÃºsquedas.Sin embargo, hay algo que aprendÃ­ en aquel entonces y que nunca olvidarÃ©, algo que no fueron vegetales, ni mineralesâ€¦, y fue mi madre la que se encargÃ³ de enseÃ±Ã¡rmelo, el dÃ­a que mirÃ¡ndome a los ojos me dijo:</p>
<p>- EstÃ¡ bien, de acuerdo, pero tendrÃ¡s que aprender a cocinar tus ricos platos. En esta casa somos mÃ¡s personas que tÃº y no todos tenemos que estar obligados a decidir el mismo tipo de alimentaciÃ³n, asÃ­ que si alguien de nosotros va a comer de forma distinta tendrÃ¡ que responsabilizarse de su decisiÃ³n.</p>
<p>Al principio lo llevÃ© mal, no me gustÃ³ la idea, pero todo fue acostumbrarse y hoy me alegro de ello porque soy un experto cocinero, eso sÃ­, de platos vegetarianos. Estoy encantado.<br />
Como no tenÃ­a ni idea de cocina, me apuntÃ© a un curso intensivo de cocina, allÃ­ reconozco que tuve que cocinar â€œcosasâ€? no vegetarianas; pero no me importÃ³ mucho.<br />
AllÃ­ aprovechÃ© para inculcarles mi â€œmanÃ­aâ€? por reciclar y separÃ¡bamos todos los envases, vidrios, papeles,â€¦ cuando tirÃ¡bamos la basura.</p>
<p>Continue reciclando envases, papel, pilas, aceite, para que el medio ambiente estuviera mÃ¡s limpio.</p>
<p>Lo que mÃ¡s me costÃ³ es otra cosa que trate de emprender despues que fue lo de apagar el fuego cinco minutos antes y alfinal tambiÃ©n lo consegui.</p>
<p>Poco a poco el resto de la gente del curso empezÃ³ a reciclar por si mismos. Y eso es lo importante, que cada uno se de cuenta de la importancia de sus actos en el planeta.<br />
Del consumo responsable, aunque al principio cueste, luego son hÃ¡bitos de vida rutinarios con los que alargamos la calidad de vida de todo el planeta: reciclar la basura,no excederse usando la calefacciÃ³n ( poned termostatos y ahorrareis en la factura), intentar usar transporte pÃºblico,â€¦</p>
<p>No sÃ³lo fue importante el haber aprendido estos hÃ¡bitos alimenticios, sino las nuevas ideas conservacionistas que fueron adquiriendo todos mis allegados y que ellos fueron multiplicando entre sus amigos. Hoy siento que, ademÃ¡s de sanar mi cuerpo, he puesto un granito de arena, que se ha multiplicado, para sanar mi planeta.<br />
Cuidemos el ambiente, separemos en origen para reciclar plÃ¡stico, papel y vidrio, y con ello le daremos a las futuras generaciones un mundo mÃ¡s limpio y con mayores perspectivas.</p>
<p>Abrazar la Tierra, sentir que formamos parte de ella junto con toda la naturaleza y no al revÃ©sâ€¦todo ello conlleva un cambio de mentalidad, asÃ­ como tambiÃ©n empecÃ© con la meditaciÃ³n y el yoga, replantearme el sistema de creencias, cambiar los hÃ¡bitos del consumismo por dar la ropa que no me servÃ­a a los demÃ¡s.<br />
Todos Somos Uno!! Me di cuenta de que si queremos que la naturaleza nos cuide como hasta ahora lo ha hecho, debemos escucharla y los mÃ¡s importante: escucharnos a nosotros mismos guiÃ¡ndonos por el corazÃ³n, la intuiciÃ³n y no por la mente como lo hemos hecho hasta ahora.<br />
Todos Somos Uno, dejemos el miedo atrÃ¡s y abracemos esta Nueva Tierra que ya estÃ¡ naciendo, sÃ³lo hace falta que mÃ¡s gente despierte.</p>
<p>Y al despertar olvidaran todas las ansias de posesiÃ³n.<br />
â€œEs mÃ­o, y hago lo que quiera con elloâ€?<br />
Â¡No! Rotundamente no. Cuando nos demos cuenta de que no tenemos nada, de que no necesitamos nada mÃ¡s allÃ¡ de lo que nos ofrece la naturaleza, seremos afortunados y libres. Y la libertad nos regarÃ¡ y creceremos sanos y fuertes, y por fin lo que ahora no nos importa serÃ¡ el eje de nuestra vida, y lo que ahora parece importante carecerÃ¡ de sentido.</p>
<p>Cuanto mÃ s repaso mi historia, mÃ s orgulloso estoy de haberla iniciado. Esta aventura hacia lo natural me hace sentir que formo parte ella.La trato con mimo, respeto y limpieza que ella a mi.<br />
En ocasones,algunos me llaman raro y yo a ellos locos por despilfarrar recursos que acabaran agotÃ¡ndose con lo fÃ¡cil y barato que es conservarlos.<br />
Tenemos un gran tesoro alredor y se empeÃ±an en ignorarlo . Por suerte cada vez somos mÃ¡s los enamorados de nuestro planeta, asi al natural.</p>
<p>AlquilÃ© un pequeÃ±o local cerca de mi casa, estaba muy ilusionado, mi madre me ayudÃ³ a decorarlo mientras yo buscaba proveedores para vender productos ecolÃ³gicos y artesanales. Lo que mÃ¡s me gustaba eran las bolsas que dÃ¡bamos a los clientes con sus compras, eran de tela verde oscuro y en el centro tenÃ­a un conejo blanco.<br />
Al principio me asustaba que mi tienda no tuviera mucho Ã©xito, pero enseguida fue aceptada e incluso venÃ­an a comprar mis vecinas.<br />
En la tienda tambiÃ©n impartÃ­a talleres de reciclado y concienciaciÃ³n medioambiental, tuvieron tanto Ã©xito los cursos que tuve que buscarme un socio. AsÃ­ fue como conocÃ­ a Carmen, mi actual novia. Vegetariana y defensora del medio ambiente. Juntos llevamos la tienda y nos turnamos para impartir los talleres.<br />
Hemos pensado en cambiarnos a un local mÃ¡s grande, para poder dar clases de yoga y tai chÃ­, pero eso es algo que ahora estÃ¡ por decidir.</p>
<p>A dÃ­as parece que echas de menos comer algo de carne, pero poco a poco esas ganas se van olvidando. El reciclar, ya es algo automÃ¡tico, casi ,casi como el ahorrar en casa y consumir con mucho cuidado y cariÃ±o la energÃ­a que se nos da.<br />
He plantado muchas macetas con vegetales y plantas que luego podrÃ© comer en casa, y regalarle a amigos y vecinos, si saco mucha cosechaâ€¦la agricultura orgÃ¡nica arriba!!! He buscado un sitio en casa para poder hacer mi propio compost, y asÃ­ abonar naturalmente mis maceticas. Ya estÃ¡n saliendo, pronto habrÃ¡ tomates a raudales por casa.<br />
Me gusta pasear por el bosque, ese que esta detrÃ¡s de casa, siempre llevo algo para recoger la basura que dejan por los caminos, y luego la reciclo, como debe ser. Cada dÃ­a el bosque se ve mÃ¡s contento, y yo tambiÃ©n. Si, la naturaleza y nosotros somos uno, todo lo que hagamos por ella, ella nos lo devolverÃ¡ con creces.</p>
<p>SeguÃ­ creciendo por los senderos de la vida, hasta que Ã©sta me premiÃ³ con mi tesoro mÃ¡s preciado: mi hija. Un trocito de mi carne, con una vida por delante. Esta niÃ±a, creciÃ³ en una idea: Salvar la tierra!!O al menos, eso intentÃ©.<br />
Y lo conseguÃ­, mi admiraciÃ³n hacia ella, cuando cuida de no tirar ni una gota de agua, cuando va y recicla la basura ella solita, me admiro de su respeto por el medio ambiente. A veces lloro de emociÃ³n y pienso: No hay nada perdido, las nuevas generaciones cuidarÃ¡n mÃ¡s que nosotros por su planeta, porque se sienten parte de Ã©l, no solo algÃºn sitio donde vivimos.<br />
TodavÃ­a quedan esperanza para nuestra madre tierra!!</p>
<p>Un dÃ­a, sin darme cuenta, notÃ© cierta debilidad y me dije, quizÃ¡s deberÃ­a ser un poco mÃ¡s tolerante con los que, a su manera, sostienen otro tipo de ecosistemas, un dÃ­a, me dije, deberÃ­a probar la carne, ecolÃ³gica eso si, proveniente de una ganaderÃ­a sostenible, y asÃ­, mis hijos podrÃ­an probar no solo la proteÃ­na vegetal, tambiÃ©n la animal, y les llevarÃ© a conocer esas granjas donde los animales son tratados con cariÃ±o, con paciencia y donde se sabe que su finalidad es la de proporcionar mÃ¡s vida y alimento, ese dÃ­a le explicare a mi hijo que todo y todos interactuamos en este mundo, que todo el alimento, obtenido con cabeza y criterio es digno de ser comido, que todos los humanos, veganos, vegetarianos u omnÃ­voros debemos ser respetuosos con el medio y con los demÃ¡s humanos. AÃ±os despuÃ©s mi hijo me dijo: fue duro para mi, papÃ¡, saber que esos pequeÃ±os terneros han sido sacrificados, pero, la proteÃ­na que extrajimos en el laboratorio ha producido un alimento que, procesado, ha significado el fin de la muerte por inaniciÃ³n en muchos paÃ­ses del tercer mundo.PapÃ¡, ahora comprendo que todo tiene su fin, aunque a los ojos de niÃ±os nos parecÃ­a extraÃ±o y cruel.</p>
<p>Y por eso, porque me considero responsable, como lo somos todos, del despertar de la gente, he decidido publicar este libro. En Ã©l compartirÃ© con todos vosotros mis tÃ©cnicas para lograr, entre todos y con un pequeÃ±o esfuerzo, un planeta mÃ¡s saludable: hÃ¡bitos de reciclaje y ahorro energÃ©tico, recetas vegetarianas, tiendas de comercio justo y producciÃ³n responsableâ€¦ Esta costumbre de compartir aquello en lo que creo empezÃ³, como os he dicho, en mi infancia, y ahora culmina con el momento en que vosotros tenÃ©is este libro en vuestras manos.<br />
Gracias por leer.<br />
Gracias por cuidar el planeta.</p>
<p>Pensaba en todo esto mientras yacÃ­a apoyado en aquel tronco que parecÃ­a abrazarme. La tarde caÃ­a mientras disfrutaba de aquella jugosa manzana. PodÃ­a comer todos los dÃ­as ese fruto fibroso que siempre disfrutaba su sabor como si fuese la primera vez que mis papilas gustativas se presentasen ante su sabor.Absorto estaba por este pensamiento asÃ­ como por el juego de seducciÃ³n que tenÃ­a el sol con la naturaleza. </p>
<p>La calidez de la brisa me sugerÃ­a echarme una siesta; podÃ­a notar la placidez de empezar a cerrar los pÃ¡rpadosâ€¦</p>
<p>-â€?Â¡Ay!â€?. Algo cayÃ³ del Ã¡rbol atizando mi cabeza. Era una ramita que hacÃ­a tiempo habÃ­a dejado de ser parte de naturaleza viva -estaba seca-. Era bonita pues se bifurcaba en otras pequeÃ±itas ramitas que parecÃ­an juguetear entre ellas. En ese momento pensÃ© que por muy bonita que fuese, me habÃ­a estropeado mi momento pre-siesta. Me acordÃ© de Newton, -â€?Â¡quÃ© oportuno Newton!â€?. </p>
<p>PodÃ­a oÃ­r cÃ³mo el Ã¡rbol se reÃ­a de mÃ­, intentÃ© hacer como que no le oÃ­a, entonces una segunda ramita impactÃ³ en mi hombroâ€¦ Nuevamente risasâ€¦ -â€?Â¡papÃ¡ que te duermes!â€?.</p>
<p>No podÃ­a ser otra, mi hija disfrutaba llamando mi atenciÃ³n en ese apreciado momento de relax que intentaba buscar los domingos por la tarde.</p>
<p>-â€?Â¡Soy parte del Ã¡rbol papÃ¡!â€?.<br />
Entonces bajaba y me leÃ­a la Ãºltima receta vegetariana que le habÃ­a pasado mamÃ¡ y que prometÃ­a cocinarme algÃºn dÃ­a durante la semana. Realmente, nunca llegaba a cocinarlas, sin embargo, el siguiente domingo volverÃ­a a prometer que lo harÃ­a. Me quedaba boquiabierto con su gracia para inventar -sobre la marcha- ingredientes que no figuraban, eso sÃ­, siempre vegetarianos -parecÃ­a que la niÃ±a lo tenÃ­a muy claro-. </p>
<p>Cuando concluÃ­a, la abrazaba junto a mÃ­ y degustÃ¡bamos aquellas manzanas mientras el sol se despedÃ­a con su cÃ¡lida elegancia.</p>
<p>Mi hija y yo somos grandes conversadores.Aprovechamos los espacios inhÃ¡biles para dedicarnos a nuestro pasatiempofavorito:charlar sobre la Naturaleza.<br />
En nuestras Ãºltimas conversaciones apareciÃ³ en escena la historia, para mÃ­ muy singular,que me ocurriÃ³ con un Ã¡rbol.<br />
-Yo tenÃ­a un amigo llamado Eduardo y en cierta ocasiÃ³n fui a su casa y observÃ© que en su jardÃ­n crecÃ­a un enorme Ã¡rbol y se me ocurriÃ³ pedirle un esqueje para conservarlo en maceta y,al poco tiempo, me sorprendiÃ³ con un hermoso ejemplar que superaba los dos metros de altura.<br />
Con mi automÃ³vil utilitario acudÃ­ a su casa para recogerlo.Renqueante, con gran esfuerzo y habilidad para transportar un Ã¡rbol de esas caracterÃ­sticas, conseguÃ­ â€œplantarloâ€?en el salÃ³n de mi hogar.Mi esposa, que no habÃ­a sospechado sus posibles dimensiones,y yo, que todavÃ­a me estaba recuperando de la impresiÃ³n,pasamos un buen rato con la boca entreabierta sin articular palabra,sentados frente al Ã¡rbol que se erguÃ­a ante nosotros insolente y majestuoso sobre un innoble terrazo impropio para asentar su casta, imaginÃ¡ndonos quÃ© futuro honroso podrÃ­amos darle.<br />
Esa noche decidimos que el sitio adecuado para ese Ã¡rbol que, como mÃ­nimo superarÃ­a los ocho metros de altura,no era el mejor hogar.AsÃ­ que lo llevÃ© al campo,no sin antes recorrer 200 km.Mis padres,agricultores de subsistencia de toda la vida sabrÃ­an cÃ³mo cuidarlo,durante mis prolongadas ausencias.<br />
Mi padre, que es un entusiasta de los Ã¡rboles frutales,pero desde una perspectiva prÃ¡ctica y de rendimiento,observaba el Ã¡rbol de arriba abajo.ExtraÃ±ado y frunciendo el ceÃ±o cuando me disponÃ­a a trasplantarlo, me preguntÃ³ con marcada ironÃ­a:<br />
-Â¿Da manzanas?<br />
-No papÃ¡,como mucho semillas.<br />
-Entonces,Â¿QuÃ© es?-InsistiÃ³.<br />
-Â¿Por quÃ© ese interÃ©s por Ã©l?<br />
Me preguntaba a mÃ­ mismo cÃ³mo explicarle el valor no material que aquel Ã¡rbol tenÃ­a para mÃ­, asÃ­ que poco a poco fui relatÃ¡ndole la historia real.<br />
-PapÃ¡,este Ã¡rbol para mÃ­ es un sÃ­mbolo de amistad.Me lo regalÃ³ mi amigo Eduardo y mi preocupaciÃ³n es verlo enraizar.<br />
Tuve la corazonada de que mi padre iba comprendiendo mi interÃ©s por este ser vivo.<br />
-Pues verÃ¡s,teniendo en cuenta que la primavera va ya muy avanzada,no creo que el Ã¡rbol supere el trasplante-aÃ±adiÃ³ mi padre.<br />
A los pocos meses mi padre me comunicÃ³ que el Ã¡rbol se habÃ­a agarrado a la tierra con fuerza.Mi alegrÃ­a fue desbordante.Ahora cada vez que acudo a ese lugar el primer pensamiento que me aborda siempre es para mi amigo Eduardo.<br />
-Como verÃ¡s hija estoy muy satisfecho de haber librado a nuestro Ã¡rbol de la intolerancia del ser humano,de terminar sus dÃ­as bajo la inapelable sierra mecÃ¡nica.<br />
Le veo desplegar y balancear sus ramas al viento,su copa llegarÃ¡ a lo mÃ¡s alto,y desde su privilegiada situaciÃ³n otearÃ¡ el mundo.<br />
-PapÃ¡,a partir de ahora este serÃ¡â€¦ â€? nuestro Ã¡rbol de la amistadâ€?â€¦serÃ¡ â€? el Ã¡rbol favoritoâ€?,seguro que crecerÃ¡ y crecerÃ¡, yo le auguro una larga vida y tengo la esperanza de que bajo su sombra podremos conversar, quizÃ¡ alrededor de una mesa saborendo las exquitas comidas que nos prepara la abuela los fines de semana y con nuestro Ã¡rbol como testigo de excepciÃ³n.<br />
-Gracias hija por haberme escuchado con tanto entusiasmo y haber comprendido que los Ã¡rboles, ademÃ¡s de darnos fruto,como dice el abuelo,esconden en sus frondosas ramas historias tan entraÃ±ables como Ã©sta.</p>
<p>LlegÃ³ corriendo â€“como si estuviese en plena competiciÃ³n con el viento-, su voz que iba algo por delante de ella repetÃ­a con acordes de disnea -â€œpapÃ¡, papÃ¡, papÃ¡â€?â€¦ Yo, sentado en el sillÃ³n del floreado porche de casa, apenas tuve tiempo de bajar el periÃ³dico que leÃ­a -mÃ¡s cerca de lo que acostumbraba, pues no sabÃ­a dÃ³nde habÃ­a dejado las gafas y la presbicia no perdonaba-. </p>
<p>Entonces frenÃ³ en seco y -mientras adoptaba posiciÃ³n de reverencia- agarrada con una mano al cabezal del sillÃ³n de mimbre -y la otra, como si quisiese agarrarse el corazÃ³n desde su jersey de lana azul-, terminÃ³ la fraseâ€¦ â€œÂ¡papÃ¡, van a poner en marcha mi idea, han seleccionado mi trabajo!â€?</p>
<p>-â€œÂ¿QuÃ© trabajo, SofÃ­a?â€? preguntÃ©. </p>
<p>-â€œÂ¿CuÃ¡l va a ser, papÃ¡?, el que te pasÃ©, el de la competiciÃ³n del cole para organizar un evento a partir de la motivaciÃ³n personal del alumno/a que mejor la justifiqueâ€?. â€“â€œÂ¡Han cogido la mÃ­a!, voy corriendo a contÃ¡rselo a mamÃ¡â€?.</p>
<p>La expresiÃ³n â€œtierra trÃ¡gameâ€? se habÃ­a inventado para que yo la utilizase en ese preciso instante. SofÃ­a- una semana antes- se habÃ­a acercado a mi mesa de trabajo ofreciÃ©ndome una manzana y su dossier. Estaba ensimismado trabajando en mi Ãºltimo libro sobre dieta vegetariana para deportistas de Ã©lite. Le dije que lo dejase encima de los folios reciclados y que cuando acabase lo leerÃ­a con atenciÃ³n. AquÃ©l dÃ­a querÃ­a acabar de escribir, imprimÃ­ varias copias de los Ãºltimos capÃ­tulos y la mesa se llenÃ³ de innumerables papeles,â€¦-aquella manzana estaba realmente sabrosa-.</p>
<p>Me acerquÃ© a la mesa de trabajo. ApartÃ© el capÃ­tulo XII, justo debajo de Ã©l estaba el trabajo de mi preciosa niÃ±a. CerrÃ© los ojos con un sentimiento hacia mi persona tan decepcionante que parecÃ­a cerrarme tambiÃ©n un ventrÃ­culo de mi corazÃ³n. Lo cogÃ­ y, al hacerlo, cayeron al suelo mis gafas, mis extraviadas gafas.</p>
<p>El tÃ­tulo era â€œConociendo el sentimiento vegetarianoâ€?. TenÃ­a sÃ³lo seis hojas; en ese momento supuse que para su edad debÃ­a haber sido un mundo escribir tanto.</p>
<p>SofÃ­a tenÃ­a diez aÃ±os -los mismos que yo cuando, tanto tiempo atrÃ¡s, habÃ­a decidido optar por dieta vegetariana-. HabÃ­a crecido con esa filosofÃ­a, respetando cualquier otra costumbre alimentaria de sus amigos o familiares y habÃ­a escuchado con atenciÃ³n mis discursos sobre tal alimento, sus nutrientes y demÃ¡s. Le gustaba ser pÃºblico cuando ensayaba mis ponencias; me ponÃ­a nota con unos cartelitos que habÃ­a hecho a partir de una caja de zapatos. A veces, me suspendÃ­a con sonrisa maliciosa. Era algo que tenÃ­amos casi ensayado; cuando sacaba su suspenso, yo fingÃ­a tristeza y, acto seguido, con ojitos pedÃ­a clemencia a la par que mostraba mi cartelito de cartÃ³n en el que habÃ­a pegado una imagen de tableta de chocolate. -â€œUmmmm, Â¡chocolate!â€?. Entonces, rÃ¡pidamente, cambiaba la nota. â€“â€œUn diez, papÃ¡â€?.</p>
<p>VolvÃ­ a reflexionarâ€¦, tantos libros escritos para compartir con tantos lectores anÃ³nimos y habÃ­a descuidado el efecto sobre mi seguidora mÃ¡s fiel, mi campeona. No tenÃ­a tiempo que perder, -â€œÂ¡a leer!â€?.</p>
<p>El niÃ±o que perdio su tribu<br />
HabÃ­a una vez un niÃ±o que vivÃ­a feliz en una tribu del Amazonas,era el 2050,pero el ser humano blanco hizo una matanza para vender la madera, asique el niÃ±o perdiÃ³ su tribu Â¿Era posible que el ser humano fuera asÃ­? Pues si, porque el ser humano es capaz de lo mejor y de lo peor. Esta dura lecciÃ³n le llevo a verse solo, a viajar por todo el mundo y buscar un nuevo hogar,una nueva familia. Iba a las ciudades pero alli no habia Ã¡rboles asique decidiÃ³ ir a Ã?frica. Nadie queria ir por allÃ­, por una terrible enfermedad,que era una plaga,se llamaba SIDA pero Ã©l no tenÃ­a miedo y fue a Kenia, allÃ­ conociÃ³ a un niÃ±o llamado Waku-Hutu,de piel negra como la noche,labios carnosos como las fresas y rizos preciosos negros. Desde el primer momento Waku-Hutu lo acogiÃ³ en su familia,le enseÃ±o a ser pastor de cabras y por las tardes era el niÃ±o mas feliz del mundo,porque se iba con Waku-Hutu a ver las jirafas,los leones,los tigres,los elefantes,los hipopotamos y los rinocerontes.Y esto fue asi por mucho tiempo y Â¿sabeis porque?Porque era un parque para la reserva de la biosfera.</p></div>
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		<title>Los materiales del futuro</title>
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		<pubDate>Mon, 08 Feb 2010 14:56:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Los materiales del futuro]]></category>

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		<description><![CDATA[Hace ya tiempo leÃ­ en una publicaciÃ³n digital que Anthoy Sinskey, profesor de biologÃ­a del Massachusetts Institute of Technology, habÃ­a sido capaz de aislar el gen de una bacteria llamada â€œRalstonia Eutrophaâ€? para obtener un tipo de polyester natural. Al parecer, esto sÃ³lo fue el comienzo de sus investigaciones. DecidiÃ³ implantar ese gen en otra [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="post-contentVerdeUltimo">Hace ya tiempo leÃ­ en una publicaciÃ³n digital que Anthoy Sinskey, profesor de biologÃ­a del Massachusetts Institute of Technology, habÃ­a sido capaz de aislar el gen de una bacteria llamada â€œRalstonia Eutrophaâ€? para obtener un tipo de polyester natural. Al parecer, esto sÃ³lo fue el comienzo de sus investigaciones. DecidiÃ³ implantar ese gen en otra bacteria propia del maÃ­z, la â€œEschericgia Coliâ€?, con la intenciÃ³n de procesar estas semillas y obtener brotes. El resultado de esta tÃ©cnica no se hizo esperar: Sinskey obtuvo un maÃ­z del que se podrÃ­an elaborar plÃ¡sticos biodegradables. </p>
<p>En la universidad nos han pedido que hagamos una reflexiÃ³n en torno a esta noticia y, la verdad, es que lo primero que se me viene a la mente es cÃ³mo el hombre trata de descubrir nuevos materiales que superen y mejoren los actuales. Â¿QuizÃ¡ este avance acabarÃ¡ por hacer desaparecer el plÃ¡stico contaminante?</p>
<p>La respuesta es un, Â¿no nos conocemos? la naturaleza humana con su doble filo nos juega malas pasadasâ€¦ El humano por un lado investiga y estudia continuamente nuevas posibilidades y nuevos materiales polimÃ©ricos menos contaminantesâ€¦ pero, por otro lado, continua su vorÃ¡gine destructiva, arrasando bosques y contaminando con sus fÃ¡bricas, sÃ³lo nos queda esperar y decidir abrir los ojos globalmente para un mundo mejor y mÃ¡s limpio.<br />
Si miramos a nuestro alrededor vemos el plÃ¡stico por doquier. En las calles estÃ¡ presente en las bolsas de basura de los contenedores, en los mismos contenedores, en los bancos de los parques, en las salidas de humos de los edificios, en los parachoques de los cochesâ€¦ En casa, todavÃ­a, son mÃ¡s abundantes: tarjetas de crÃ©dito, juguetes, enchufes, mÃ³viles, pilas, botellasâ€¦ Estamos constantemente rodeados por Ã©l y a veces no nos damos cuenta que llegarÃ¡ un momento en que el dejarlo abandonado a su suerte es echar a perder nuestro propio futuro. Por suerte la sociedad se conciencia cada vez mÃ¡s de este problema y mediante el reciclado de los plÃ¡sticos contribuimos a que el daÃ±o sea menorâ€¦ pero no es suficienteâ€¦ y aquÃ­ es donde Sinskey entra en juego, solamente la idea de que los plÃ¡sticos puedan degradarse sin dejar huella es un avance espectacular. En medicina las mallas que se usan en operaciones son biodegradables, Â¡es el propio cuerpo quien las elimina!â€¦ serÃ­a genial que consiguiÃ©semos extrapolar esto a la vida cotidiana, conseguirÃ­amos un triunfo maravilloso para nosotros pero sobre todo para las generaciones futurasâ€¦ Â¡Un nuevo amanecer para el planeta!â€¦<br />
Mi primera observaciÃ³n es que la ciencia avanza muy deprisa, y aunque mucha gente piensa que este avance lo Ãºnico que hace es destrozar el planeta, hay que pensar que muchos de los avances de la ciencia, al contrario de lo que piensan esas personas, lo que hacen es que mientras se mantiene el nivel de vida o incluso lo mejoramos, se avanzan en tecnologÃ­as que cada vez respetan mÃ¡s nuestro querido planeta, e incluso se proponen iniciativas que pueden llegar a mejorar su estado actual.<br />
Seguidamente es importante destacar que este avance en concreto, era necesario, ya que no sÃ³lo los plÃ¡sticos son elementos contaminantes, sino que su producciÃ³n estÃ¡ basada en el petrÃ³leo, un bien escaso y que en no muchos aÃ±os ha de acabarse.</p>
<p>Dicen que los antiguos eran capaces de extraer el petrÃ³leo de la tierra, un mÃ©todo muy diferente al que usamos nosotros ahora; dicen que el petrÃ³leo provenÃ­a de unos animales gigantescos llamados â€œdinosauriosâ€?, que hace muchos millones de aÃ±os poblaron el planeta madre. Mi profesor, el seÃ±or Argumosa, dice que no hay pruebas de que tal cosa haya sido cierta. Â¿QuiÃ©n sabe? Hace cientos de aÃ±os que nadie va al planeta madre; la atmÃ³sfera es irrespirable, tan corrosiva que ningÃºn material se le resiste, por lo que no se puede permanecer allÃ­ mÃ¡s de un par de horas antes de que los trajes aislantes empiecen a degradarse y los aparatos de observaciÃ³n dejen de funcionar. El petrÃ³leo que se pudo traer a Nueva Tierra es el Ãºnico de que dispone la humanidad; el resto fue abandonado durante el Ã‰xodo, junto con el arte, la historia y los recuerdos. Los recuerdosâ€¦<br />
En las entidades de enseÃ±anza hacen mucho hincapiÃ© en que no olvidemos los motivos que nos llevaron al Ã‰xodo hacia Nueva Tierra. Desde pequeÃ±os nos enseÃ±an el valor del reciclaje y de las energÃ­as renovables; sin embargo, la industria ha heredado todos los errores que convirtieron nuestro planeta madre en un lugar inhabitable. AhÃ­ estÃ¡n ellos, fabricando plÃ¡sticos no degradables mediante mÃ©todos contaminantes con el escaso petrÃ³leo que nos queda, como si no les importara que Nueva Tierra pudiera acabar como su predecesora. Y frente a ellos, los hÃ©roes de nuestro siglo, pioneros como Anthoy Sinskey, tratando de evitar que la historia se repita.<br />
Me pregunto si somos las nuevas generaciones las encargadas de romper con los viejos hÃ¡bitos, de proteger Nueva Tierra. Se nos ha dado una segunda oportunidad, y con ella una enorme responsabilidad; quizÃ¡ lo Ãºnico importante que tengamos que aprender sea, sencillamente, cÃ³mo estar a la altura de la misma.<br />
Ahora bien, el esfuerzo de la ciencia y la tecnologÃ­a por avanzar en pro del medio ambiente no debe descuidar la importancia de seguir desarrollando el arma mÃ¡s importante y econÃ³mica para la conservaciÃ³n ambiental: la educaciÃ³n.<br />
Es tan econÃ³mica porque igual que todos somos alumnos/as de nuevas formas de implicaciÃ³n y mejora del medio ambiente y, mÃ¡s importante si cabe, porque todos y cada uno de nosotros somos potenciales educadores. Es una cadena de trasmisiÃ³n de conocimientos y valores que combinada con el esfuerzo cientÃ­fico deberÃ­a ser un recurso que no sÃ³lo fuese inagotable sino exponencial y extensible a toda la ciudadanÃ­a del extenso mundo comprimida en nuestro planeta.<br />
Todas las ramas se hermanan con el medio ambiente porque algo tan intangible es de gran peso y calado para todas las facetas de la vida: la salud, la educaciÃ³n, la economÃ­a, la polÃ­ticaâ€¦<br />
Seamos educadores y, por supuesto, si es preciso reivindicar que asÃ­ sea. SÃ³lo que la crÃ­tica es de mayor eficacia si se sustenta en los cimientos del constructivismo -en detrimento del comentario despectivo vacÃ­o- y del respeto en la exposiciÃ³n de los argumentos que ayuden a empujar la ilusiÃ³n de empujar las ilusiones de un mundo mejor hacia el precipicio de la realidad.</p>
<p>DesdÃ©mona dejÃ³ la pluma sobre el pupitre y releyÃ³ lo escrito; corrigiÃ³ un par de faltas de ortografÃ­a, retocÃ³ algunas frases y guardÃ³ el cuaderno. MaÃ±ana lo pasarÃ­a a ordenador, ahora estaba demasiado cansada, mÃ¡s por la larga reflexiÃ³n y el desaliento que solÃ­a infundirle aquella lÃ­nea de pensamiento que por la hora en sÃ­.<br />
ApoyÃ³ la barbilla en la mano y mirÃ³ por la ventana. Entre las estrellas, a lo lejos, creyÃ³ distinguir la forma nebulosa del planeta madre; parecÃ­a desamparado y solo, extraÃ±amente vacÃ­o. DesdÃ©mona se preguntÃ³ si alguna vez, en un futuro lejano, alguien mirarÃ­a por la ventana hacia Nueva Tierra y sentirÃ­a lo mismo que ella sentÃ­a ahora. Â¿Estaba la humanidad condenada a repetir sus fallos? Â¿O existÃ­a alguna posibilidad de cambiar la historia?<br />
En aquel mismo momento, mientras DesdÃ©mona reflexionaba sobre la ecologÃ­a y la responsabilidad de la raza humana, a miles de kilÃ³metros de distancia Anthoy Sinskey firmaba un contrato de patentes histÃ³rico con la fÃ¡brica de plÃ¡sticos mÃ¡s importante de AmÃ©rica.<br />
Mientras tanto, el planeta madre seguÃ­a muriendo a solas, en silencio, abandonado en el vacÃ­o absoluto del espacio exterior.</p>
<p>Y alguien que se emocionÃ³ con los resultados del artÃ­culo de Sinskey quiso compartirlo con aquellos que le rodeaban, comentando los avances cientÃ­ficos con un tono de Ã©xito fruto de la valoraciÃ³n del esfuerzo de tantos. Al concluir sus alusiones hacia tales derroteros poco entusiasmo parecÃ­a observar entre los demÃ¡s, que sin mostrar rostro apÃ¡tico sÃ­ denotaban escepticismo. Alguien se frotÃ³ con el puÃ±o la cabeza, levantÃ³ la mirada y dijo â€œel planeta estÃ¡ loco, el tiempo estÃ¡ loco, que si mucho frÃ­o un dÃ­a, que si calor sofocante al siguienteâ€¦â€? Nadie mÃ¡s aÃ±adiÃ³ palabra alguna y se fueron a almorzarâ€¦<br />
Pero el planeta madre que se negaba a seguir muriendo, no pudo evitar sentirse aludidoâ€¦ â€œÂ¿Loco yo? Â¿Un humano me atribuye un adjetivo personal? Â¡AdemÃ¡s es un adjetivo despectivo! Ni tan siquiera se ha planteado definirlo como una posible patologÃ­aâ€¦ que padezco un trastorno bipolar o algo asÃ­, nada, loco. Esto lo tengo que compartir con los demÃ¡sâ€¦â€? Y asÃ­, en la sobremesa del jueves tarde, el Planeta compartiÃ³ la conversaciÃ³n que habÃ­a escuchado con el Sol, las estrellas, el mar, las nubes, el oxÃ­geno, el C02, el viento, la atmÃ³sfera,â€¦ Cuando terminÃ³ de contÃ¡rselo, comenzÃ³ la tertulia: la atmÃ³sfera fue la primera en reconocer que ella tambiÃ©n habÃ­a oÃ­do tales comentarios por parte de los humanos en alguna ocasiÃ³n y que estaba decepcionada pues en muchas ocasiones era ella la que resultaba siendo una de las peores paradas en la contribuciÃ³n a la locura atribuida. Las estrellas no dijeron nada, sÃ³lo destelleaban con un ritmo mÃ¡s intermitente que de costumbre. Una nube reflexiva se asomÃ³ al balcÃ³n y no pudo evitar soltar un par de gotas -de lÃ¡grimas- al contemplar, allÃ­ abajo, a los seres humanosâ€¦ Unos afanados por enriquecerse sin mirar el daÃ±o que causan al medio ambiente, otros -sin ese afÃ¡n lucrativo- no respetando los recursos disponibles, y otros pocos intentando hacer algo por compensar tales desagraviosâ€¦ El Sol, que viÃ³ a la nube tan triste, se acercÃ³ a ella, acariciÃ¡ndola con un rallito que invitÃ³ al arco iris a sumarse al encuentro y le dijo: â€œNube, nosotros no padecemos trastorno bipolar, no estamos locos, somos fruto de lo que ellos siembranâ€¦ somos naturaleza y oscilamos, claro que sÃ­, pero bien sabes que esa acidez que padeces no es por el condimento de la comida que prepara Planeta, sino por el azufre que se libera y que la atmÃ³sfera no puede filtrar. No estÃ©s triste, mientras haya voluntad de cambio hay esperanza. QuizÃ¡ podrÃ­amos escribirles nosotros un Libro verde que hacerles llegar, quizÃ¡ estarÃ­a bien si algÃºn dÃ­a, en vez de etiquetarnos y culpabilizarnos, se detuviesen a preguntar Â¿Planeta, cÃ³mo te sientes? Â¿QuÃ© necesitas para sentirte mejor? Â¿En quÃ© media puedo contribuir a ello?â€¦ Y ahora, volvamos dentro con todos, que estÃ¡ empezando a refrescarâ€?</p>
<p>Â¡Amor! Â¡Amor incondicional, sincero!Â¡Amor lleno de ternura y sentimiento!Â¡Amor!Â¡Amor gigante, eterno, que haga crecer mis plantas y clarifique mis aguas!<br />
Un amor universal, fruto de cada corazÃ³n latienteÂ¡Amor es lo que pido, lo que deseo, lo que necesito para seguir viviendo!Â¡Amor de cada uno de los seres que me pueblan!<br />
Â¡Pues soy la Tierra!Â¡Soy vuestro hogar, vuestro alimento, vuestro refugio y paraÃ­so!Â¡Amor!Â¡Amor y respeto!Â¡Y mÃ¡s que nunca, amor!</p>
<p>Durante el almuerzo no hubo mÃ¡s alusiones al artÃ­culo. Si bien es cierto que, el cientÃ­fico que habÃ­a compartido lo leÃ­do con emociÃ³n -en su silencio- todavÃ­a seguÃ­a pensando en el proceso de trasformaciÃ³n del cereal en material biodegradable.<br />
Los cuatro amigos dedicaron el tiempo a planificar la salida del fin de semana con los niÃ±os -cinco en total-. SaldrÃ­an el viernes en dos coches y pasarÃ­an la noche en una casa rural en el campo para, al dÃ­a siguiente, hacer una ruta que uno de ellos conocÃ­a desde hacÃ­a aÃ±os.<br />
El artÃ­culo de Sinskey impreso y cogido por un clip habÃ­a quedado en el asiento de detrÃ¡s del coche. Los niÃ±os, sin percatarse, se sentarÃ­an encima de Ã©l durante el viaje y no pararÃ­an de tararear, cantar, reÃ­r,â€¦<br />
El dÃ­a habÃ­a amanecido algo gÃ©lido pero las risas, los cÃ¡nticos, las bromas habÃ­an madrugado abrigando la marcha.<br />
Inicialmente, el paisaje era bastante Ã¡rido y seco, pero el lÃ­der del grupo se habÃ­a esforzado en mantener el Ã¡nimo de sus amigos excursionistasâ€¦ -â€œÂ¿Por quÃ© creÃ©is si no, que os dije que echaseis todos en la mochila las botas de agua?â€?. Miradas de sonrisa incrÃ©dula sÃ³lo disimulable por el gran lazo de amistad. Los niÃ±os -cuatro niÃ±os y una niÃ±a- no mostraban signos de cansancio alguno y confiaban plenamente en el momento de sacar de la mochila las botas de agua.<br />
El paisaje se fue trasformando a sus ojos conforme avanzaba el trayecto, mÃ¡s frondoso, mÃ¡s aventureroâ€¦ Ese, ese era el punto en el que habÃ­a que calzarse las botas de agua. Pies descalzos en esa maÃ±ana de febrero, que aprovechaban para buscar otros con los que hacer una juguetona y cortita lucha; los niÃ±os â€“riendo- imitaban a sus mayores. â€œÂ¡Botas calzadas!, os lo dije, aquÃ­ empieza el rÃ­o y la ruta a seguir es su propio cursoâ€?. Chapoteo, chapoteo,â€¦ â€œNo salpiquÃ©is,â€¦â€? MÃ¡s chapoteo.<br />
Momento de hacer un alto en el camino para reponer energÃ­as. Fue entonces cuando los niÃ±os aprovecharon para hacer sus pequeÃ±as exploraciones. Cuando el almuerzo estuvo preparado, los padres fueron al encuentro de los pequeÃ±os, no se oÃ­an sus vocesâ€¦ -â€œDÃ³nde estÃ¡is?â€?, -â€œAquÃ­, papÃ¡, aquÃ­â€?, -â€œÂ¿AquÃ­, dÃ³ndeâ€¦?â€? Estaban totalmente boca abajo, con una de las orejitas pegadas a la tierra. Los cuatro amigos se quedaron paralizados por ver a los niÃ±os de esa manera, con un dedito en los labios y una ligera pero sonora expiraciÃ³n invitando a acompaÃ±arles en su silencio.<br />
-â€œEstÃ¡ hablando, estÃ¡ hablando, la tierra, el planeta estÃ¡ hablandoâ€? repetÃ­a la niÃ±a en un susurro acelerado de asombro y dulzura. Uno de los amigos se frotÃ³ la cabeza con el puÃ±o cerrado y pidiÃ³ que cesase la broma, que el suelo estaba muy frÃ­o y que se iban a constipar. Pero los otros tres, con una inercia casi ensayada, imitaron a los niÃ±os. El cuarto se sumÃ³ a ellos con ese estupor que produce quedarse el Ãºltimo en algo.<br />
Todas las fotografÃ­as tomadas ese dÃ­a se guardarÃ­an en una carpeta de archivo llamada AMOR.</p>
<p>Pero fue sÃ³lo el principio.</p>
<p>La noticia de que el planeta hablaba corriÃ³ como la pÃ³lvora por los medios de comunicaciÃ³n; era francamente vendible. Los niÃ±os parecÃ­an escucharlo con toda claridad; en cambio los adultos tenÃ­an mÃ¡s dificultad, aunque algunos lo conseguÃ­an. Ahora bien, entender lo que decÃ­a el planeta era otra cuestiÃ³n. Las palabras no parecÃ­an estar en ningÃºn idioma conocido, si bien todos los que las lograban escuchar hablaban de amor y respeto. Era hermoso, un mensaje de cambio.</p>
<p>Y luego llegÃ³ el hombre.</p>
<p>Los periodistas invadieron los bosques en una carrera sin piedad para ser los primeros en captar las palabras y retransmitirlas. Los cientÃ­ficos trasladaron sus laboratorios a los campos con la esperanza de analizar el fenÃ³meno. Los curiosos llenaron las montaÃ±as. Varias empresas se instalaron en los parajes naturales de todo el mundo vendiendo merchandising no oficial; empezÃ³ una lucha feroz por adquirir los derechos de comercializaciÃ³n del asunto.</p>
<p>El desconcierto de los ecologistas en general, de las personas con conciencia como Sinskley, como DesdÃ©mona, fue unÃ¡nime. Se crearon varios movimientos paralelos al fenÃ³meno para tratar de contrarrestar los efectos negativos que estaba teniendo aquel hecho incialmente maravilloso; en concreto, la asociaciÃ³n mundial â€œVoz de Nueva Tierraâ€? naciÃ³ con el firme propÃ³sito de detener aquella catarsis inversa, reuniendo bajo una misma causa a cientÃ­ficos, escritores, artistas, ecologistas activos y una buena cantidad de estudiantes que contactaban a travÃ©s de internet y se organizaban en asociaciones nacionales y provinciales dentro de las cuales se trabajaba con ahÃ­nco para detener toda aquella locura y proteger al planeta.</p>
<p>AsÃ­ fue, precisamente, como DesdÃ©mona y Anthoy Sinskey acabaron conociÃ©ndose.</p>
<p>Varios aÃ±os mÃ¡s tarde aquellos cinco niÃ±os volverÃ­an a reunirse. Salvo a los dos hermanos, la niÃ±a y los otros dos niÃ±os, no habÃ­an vuelto a coincidir en persona.<br />
Durante aÃ±os habÃ­an sido considerados â€œniÃ±os prodigioâ€? por haber sido los primeros en escuchar a la Tierra y por haber generado un movimiento planetario.</p>
<p>El punto de encuentro serÃ­a junto aquÃ©l rÃ­o en el que se produjo el inesperado acontecimiento.<br />
Cuando iban de camino estaban nerviosos -nerviosismo de emociÃ³n del que se entremezcla en el estÃ³mago generando un nudo comprimido que desea ser desenlazado cuanto antes-.</p>
<p>HabÃ­an mantenido contacto a travÃ©s de redes sociales, correo electrÃ³nico y alguna llamada telefÃ³nica pero el abrazo de sus miradas en aquel justo instante hubiese sido indescriptible e inimitable en cualquier otra plataforma que no fuese la presencial.<br />
Todos y cada uno de ellos habÃ­an pasado aÃ±os y aÃ±os colaborando en pro del medio ambiente. HabÃ­an sido referentes para otros niÃ±os, jÃ³venes y adultos. TrasmitÃ­an un entusiasmo y una energÃ­a tan pura que parecÃ­a hacer competencia a las reivindicadas energÃ­as renovablesâ€¦</p>
<p>La energÃ­a fluÃ­a en ese reencuentro, el planeta les acariciaba con la desinteresada colaboraciÃ³n del aire, el aroma a medio ambiente jugueteaba en sus pulmonesâ€¦<br />
La joven entonces hizo un gesto, parecÃ­a que sacaba algo del bolsillo, sÃ­, algo sacaba Â¿quÃ© era? Un papel, varios -algo deteriorados y amarillentos- pero perfectamente doblados en varios pliegues. Los ojos de los muchachos parecÃ­an querer desplegarlo a una velocidad mayor de la que ella -para darle emociÃ³n- se apresuraba a dar.</p>
<p>RompiÃ³ una voz: -â€œÂ¿quÃ© es, tengo hasta taquicardia?â€?. Ella respondiÃ³ con una sonrisa generosa a la par que resolvÃ­a la incÃ³gnita. Era, eraâ€¦ Â¡el artÃ­culo de Anthoy Sinskey!<br />
No podÃ­a ser, no era posible que aquella tarde de vuelta a casa, tras haber experimentado el sentir del planeta, aquella niÃ±a guardase aquellos papeles, Â¿si apenas sabÃ­a leer? Pero sÃ­ escuchar, y su papÃ¡ â€“tan escÃ©ptico inicialmente- habÃ­a guardado silencio de emociÃ³n durante el viaje de regreso de aquella actividad. Lo Ãºnico que pronunciÃ³ varias veces â€“ en un tono silenciado y reflexivo mientras se frotaba la cabeza con el puÃ±o fue: -â€œy yo que dudaba hasta del artÃ­culo de Sinskeyâ€¦, toda esta historia ha empezado por el artÃ­culo de Sinskeyâ€¦â€?</p>
<p>Y allÃ­, los cinco, rieron â€“risa de amor, recuerdo, alegrÃ­a, entusiasmo-, y rieron y rieronâ€¦ y rieron tanto que tardaron tiempo en darse cuenta de que reÃ­anâ€¦ Y a su risa, a su entrega, a su esfuerzo, a su empatÃ­a y respeto, se sumÃ³ el planeta â€“y ellos le acogieron felizmente como uno mÃ¡s-. El planeta, suspirÃ³ y con una caÃ­da de pÃ¡rpados expresÃ³ que todavÃ­a habÃ­a mucho por hacer â€“los jÃ³venes asintieron con el compromiso de la responsabilidad-. Fue entonces cuando la Tierra expresÃ³ su mirada mÃ¡s serena aplaudiendo los gestos, actitudes, voluntades y entrega. MerecÃ­a la pena mantener la esperanza, una esperanza representada por el color verde por los humanos, un anhelo del medio ambiente salpicado por todos los colores de la naturaleza.
</p></div>
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		<title>Algo nuevo que aprender</title>
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		<pubDate>Fri, 29 Jan 2010 10:24:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Algo nuevo que aprender]]></category>

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		<description><![CDATA[Â¡Â¡Por fin nos vamos de excursiÃ³n al campo!! La profesora nos ha dicho que nos hemos portado muy bien este trimestre y, como recompensa, nos vamos a la sierra. Hoy no llevamos cuadernos ni libros.
Para maÃ±ana no tenemos que hacer deberes, sÃ³lo escribir, cuando volvamos a casa, quÃ© elementos de la comida que nos hemos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="post-contentVerdeAzulado">Â¡Â¡Por fin nos vamos de excursiÃ³n al campo!! La profesora nos ha dicho que nos hemos portado muy bien este trimestre y, como recompensa, nos vamos a la sierra. Hoy no llevamos cuadernos ni libros.<br />
Para maÃ±ana no tenemos que hacer deberes, sÃ³lo escribir, cuando volvamos a casa, quÃ© elementos de la comida que nos hemos llevado no eran biodegradables. Suena un poco raro, pero es lo que la profe nos estuvo explicando ayer. Nos dijo que las cosas que tirÃ¡bamos a la basura en nuestra casa, si se podÃ­an pudrir, era materia orgÃ¡nica. El sol, el agua, las bacterias, las plantas o los animales hacen que la materia se descomponga en forma de elementos quÃ­micos. Muchos de ellos son nutrientes que vuelven otra vez a la tierra y sirven de sustrato a otros organismos vivos. Gracias a esto el &#8220;ciclo de la materia&#8221; se cierra, porque lo que sale del suelo se descompone y vuelve a Ã©l sirviendo de alimento.<br />
Creo que mi madre me ha metido en la mochila un bocadillo de tortilla, algo de fruta y un brik de zumo Â¿serÃ¡ biodegradable?</p>
<p>Necesito repasar los apuntes de ayer, es un asunto muy importante y he de estar mÃ¡s atento a todos los detallesâ€¦ veamosâ€¦ el brik contiene cartÃ³n, plÃ¡sticoâ€¦. Â¡ufff! no puede quedarse por allÃ­ tiradoâ€¦ Me llevarÃ© una bolsa de plÃ¡stico y dentro meterÃ© cualquier resto de la comida, es un pequeÃ±o esfuerzo que merece la pena hacer con tal de conseguir que nuestro planeta viva un poquito mÃ¡s. He de acordarme tambiÃ©n de no dejar por allÃ­ tirados los chicles, ni sus papeles. Veamosâ€¦ las migas del bocadillo se podrÃ­an usar como alimento para los animalitos que allÃ­ estÃ©nâ€¦ Creo que mamÃ¡ tiene unas semillas guardadas en el jardÃ­n, se las pedirÃ© y maÃ±ana hablarÃ© con la profesora para ver si nos deja plantarlas, peroâ€¦ Â¿necesitamos permiso para hacerlo?<br />
Vaya, ya son las 8 el autobÃºs del cole llegarÃ¡ en media horaâ€¦ Â¡No quiero perderlo!<br />
Â¡Que madre mas buena tengo, quÃ© bien me cuida!<br />
Llegamos a la sierra, Â¡quÃ© alegrÃ­a!, esa sensaciÃ³n maravillosa, respirar aire puro, pura naturaleza, me encanta todo esto.<br />
Yo estaba encantado de estar allÃ­, mi amiga Alicia no tanto pues tiene alergia al polen y lo empezaba a notar.<br />
TenÃ­amos ya hambre, habÃ­amos madrugado bastante para llegar nada mÃ¡s que amaneciera a la sierra y ver el lindo amanecer. Marta, mi profe, dijo que podÃ­amos desayunar.<br />
Me comÃ­ la fruta y el zumo que me habÃ­a echado mi madre. Luego, como todos los dÃ­as en el cole, nos dieron el flÃºor para los dientes. Toda la basura, dijo Elena, la profe de infantil, que lo tirÃ¡ramos en una bolsa de basura que ella llevaba. Todos los hicimos, concienciados del daÃ±o que podÃ­amos causar a la naturaleza si lo tirÃ¡bamos al suelo.</p>
<p>Luego dimos un paseo por la sierra para ver las distintas especies de animales, vimos: un montÃ³n de pÃ¡jaros, Ã?ngel, el profe de ciencias naturales nos explicaba todos: que si un cuervo, golondrinas, palomas, perdices, un martÃ­n pescador (que jamÃ¡s habÃ­a oÃ­do que existiera ese pajarito).<br />
Cuando de repente vimos un montÃ³n de aves rapaces (Ã¡guilas, buitres y halcones) revoloteando, Ã?ngel explicÃ³:<br />
- Las aves rapaces son aves cazadoras y depredadoras y tienen una gran destreza y arrojo en su actividad de caza, que son animales que la mayorÃ­a estÃ¡n en peligro de extinciÃ³n por lo que debemos cuidar su especie para que no desaparezcan.<br />
HabÃ­a tres zorros y un conejo muertos, iban derecho a ellos, pudimos ver su arte en depredaciÃ³n. Todos alucinamos y el profe relatÃ³:<br />
- Esta relaciÃ³n muy especial entre los depredadores y el ecosistema, al controlar el nÃºmero de especies pueden protegerlo de sacarlo de balance ya que si una especie se reprodujera sin control podrÃ­a acabar con el balance de este ecosistema y posteriormente transformarlo, un ejemplo: El Ã¡guila y la serpiente se alimentan de ratones, Ã©stos a su vez se alimentan de determinados tipos de plantas, si uno de los depredadores se extinguiera el otro no podrÃ­a disminuir la poblaciÃ³n de roedores y esto disminuirÃ­a la poblaciÃ³n de plantas.</p>
<p>Meto en la mochila una bolsa de tela para echar todos los desperdicios, al fin y al cabo sÃ³lo tendrÃ© que poner el envoltorio del bocadillo y el tetrabrik.<br />
Al llegar a la sierra vemos basura y mÃ¡s basura, estÃ¡ hecha un asco, yo no la imaginaba asÃ­. Le comento a la profe si podemos hacer un concurso para ver quiÃ©n recoge mÃ¡s cantidad de basura y Ã©sta accede encantada, el equipo ganador irÃ¡ a la planta de reciclaje la semana que viene.<br />
Juntamos grupos de cuatro, yo voy con mis amigos RamÃ³n, Miriam y Esteban, no perdemos ni un minuto y nos ponemos manos a la obra.<br />
Al finalizar el concurso contamos la basura que hemos cogido, mi grupo ha juntado 50 latas de cola, 25 briks , 7 pilas no recargables, 10 botellas de plÃ¡stico y algunas pelotas de papel de aluminio. Estamos muy contentos ya que somos los ganadores.<br />
Cuando llegue a casa le dirÃ© a mi mamÃ¡ que vayamos a la sierra este fin de semana para mejorarla.<br />
Espero que algÃºn dÃ­a la sierra estÃ© igual de limpia y bonita que como yo la imaginaba.</p>
<p>Me puse a hacer la redacciÃ³n que nos habÃ­an mandado. Al dÃ­a siguiente en clase, comentamos lo sucio que estaba todo, que la gente debe concienciarse de tirar la basura en una bolsa y llevarla al contenedor adecuado, no dejarla allÃ­. Hicimos murales, poniendo latas de refresco, briks, pilas no recargables, papel de aluminio, botellas de plÃ¡stico y vidrios, que causan mucho daÃ±o al medio ambiente.<br />
HAY QUE SER CUIDADOSOS Y LLEVARSE TODA LA BASURA, NO LO DEJES EN LOS BOSQUES.<br />
Pusimos en un cartel muy grande.<br />
CuidarÃ­amos el cole como si fuera nuestra propia casa y decidimos que no tirarÃ­amos ni un sÃ³lo papel, nada al suelo, quien lo tirara y le viÃ©ramos, le pondrÃ­amos una multa de 5 euros, y todos nos comprometimos a cumplirlo.<br />
DespuÃ©s decidimos plantar flores y Ã¡rboles en el patio, asÃ­ todo estarÃ­a mÃ¡s bonito, contribuÃ­amos al medio ambiente y estarÃ­amos entretenidos en el recreo cuidÃ¡ndolo.<br />
LlegÃ³ el gran dÃ­a de plantar Ã¡rboles, plantamos naranjos, limoneros, manzanos y un peral. HabÃ­a que regarlo todos los dÃ­as. TambiÃ©n plantamos rosales, geranios, calas y azucenas, lo pasamos divinamente. Todos colaboramos mucho.</p>
<p>LleguÃ© a casa muy cansado, pero habÃ­a merecido la pena, he descubierto algo nuevo en mÃ­ y me encanta, me gusta colaborar y ayudar para conservar el medio ambiente. </p>
<p>Estaba tan fascinado con esto, que le propuse a mi madre una salida al campo, la dije:</p>
<p>- Llamamos a los primos y a los tÃ­os y pasamos todo el dÃ­a del sÃ¡bado en el campo, comemos allÃ­ y disfrutamos de la naturaleza.</p>
<p>Mi mami aceptÃ³ encantada, mis primos y tÃ­os igualmente.</p>
<p>Lo pasamos muy bien, les dije a mis primos que si jugÃ¡bamos â€œa tener el campo limpioâ€?, me preguntaron que en quÃ© consistÃ­a, pues nunca habÃ­an jugado a eso. Les expliquÃ©, que era recoger toda la basura que viÃ©semos por allÃ­ para tenerlo limpio. Les gustÃ³ mucho el juego, pues cuando vimos el resultadoâ€¦ recogimos un montÃ³n y todo todo quedÃ³ tan limpio que respirÃ¡bamos hasta mejor, quÃ© sensaciÃ³n tan encantadoraâ€¦</p>
<p>Al anochecer volvimos a casa, lo habÃ­amos pasado genial, todos juntos, compartiendo comida, nuestro tiempo, â€œmi juegoâ€?,â€¦<br />
Una ducha y a la cama.<br />
El domingo lo dediquÃ© a descansar y luego el lunes en clase, siempre la profe nos pregunta quÃ© hemos hecho en el finde, yo contÃ© mi fantÃ¡stico sÃ¡bado.<br />
El tema de hoy era tambiÃ©n el reciclaje, nos explicÃ³ que existen cinco tipos de contenedores donde debemos verter la basura:<br />
- Contenedor azul: destinado para el papel y cartÃ³n<br />
- Contenedor verde: destinado para el vidrio, cristal.<br />
- Contenedor amarillo: para los envases de plÃ¡stico y brik, aparte del metal.<br />
- Contenedor gris: para los restos de comida, es decir, para la materia orgÃ¡nica y tambiÃ©n para otro tipo de restos como las plantas, los tapones de corcho, las telas, la tierra, cenizas, colillas, etc.<br />
- Contenedores complementares: para tirar restos de aceite, juguetes rotos, y pilas.<br />
Se me quedÃ³ muy grabado el color y para quÃ© era cada uno.<br />
- Se acerca el carnaval, dijo la profe-  Hay que pensar en un disfraz, pero que sea muy ecolÃ³gico, reciclando, utilizando lo que tengamos en casa que no nos sirva, maÃ±ana traÃ©is las ideas.</p>
<p>Yo lo tenÃ­a claro, querÃ­a que nos disfrazÃ¡ramos de contenedores. Me parecÃ­a una idea muy colorida, y ademÃ¡s podrÃ­amos enseÃ±ar a todo el mundo de forma divertida lo que habÃ­amos aprendido esa semana.<br />
Al dÃ­a siguiente cuando lo propuse en la clase a todos les pareciÃ³ una idea muy buena. La profesora nos propuso que hiciÃ©ramos el disfraz en clase, y asÃ­ todos podrÃ­amos colaborar.<br />
Juan preguntÃ³:<br />
-Â¿De dÃ³nde sacaremos los desperdicios?<br />
- Pues de la papelera de la clase, o de la cocina del comedor, o de lo que vayamos trayendo de casa. ContestÃ³ MarÃ­a.<br />
De esta forma no sÃ³lo harÃ­amos unos disfraces muy bonitos sino que reutilizarÃ­amos desperdicios.</p>
<p>LlegÃ³ el dÃ­a de disfrazarnos y nos lo pasamos tan bien haciendo los disfraces como disfrazados, y era una buena forma de que los demÃ¡s niÃ±os los vieran y observaran la importancia de esos disfraces.<br />
Los profes nos hicieron muchas fotos, y cuando se las enseÃ±Ã© a mis familiares y primos les gustaron tanto que tambiÃ©n quisieron disfrazarse de contenedores!<br />
Creo que nuestros profes hacen bien enseÃ±Ã¡ndonos todo de este tema, porque asÃ­ desde pequeÃ±itos sabemos la importancia que tiene cuidar nuestro planeta y asÃ­ ayudaremos a los que no lo hacen</p>
<p>Hoy me he levantado supercontento, es miÃ©rcoles, biennnnnnnnnnnnnnn, toca manualidades, me encanta este dÃ­a, porque hacemos cosas muy divertidas y aprendemos mogollÃ³n. Â¿QuÃ© nos traerÃ¡ hoy Gemma, la profe? Â¡Sorpresa!<br />
Hicimos lapiceros, reutilizando tubos de papel higiÃ©nico, necesitamos: tres tubos de papel higiÃ©nico, tijeras, cartÃ³n liso, pegamento, grapadora, pintura de colores, pincel y adhesivos para decorar.<br />
Ella siempre se encarga de traer todo.<br />
Todo el material preparado, nos pusimos manos a la obra:<br />
1.Se le hace un corte a cada tubo de arriba abajo.<br />
2. Se unen los tres tubos con grapas formando un trÃ©bol.<br />
3. Pegar el trÃ©bol en una base de cartÃ³n con la misma forma.<br />
4.Decorar el lapicero por dentro y por fuera.<br />
Todos nos fuimos contentÃ­simos para casa con nuestro nuevo lapicero.</p>
<p>Lo pondrÃ© en casa con todos mis lapiceros de colores, y si mamÃ¡ tira mÃ¡s tubos los reciclarÃ© y podrÃ© hacer mÃ¡s para todos mis lÃ¡pices y colores  Â¡con lo que me gusta a mi reciclar haciendo manualidades!<br />
MaÃ±ana, despuÃ©s del desayuno, nos dijo la profe que nos pondrÃ¡ un video de un cuento sobre una niÃ±a que vive en el campo y que estÃ¡ triste porque sus vecinos no le ayudan a cuidarlo y que tendremos que pensar cÃ³mo podrÃ­amos ayudarla nosotros. Â¡Con lo que me gusta dar ideas a mi para cuidar el campo!</p>
<p>En casa, mamÃ¡ se quedÃ³ alucinada con nuestra creatividad. Estaba muy orgullosa de las ideas ecolÃ³gicas de mi cole y me hizo una propuesta: Â¿por quÃ© no dedicamos un dÃ­a al mes para juntarnos con mis primos y organizar un taller de decoraciÃ³n-reciclado? Tengo que reconocer que mi madre tiene unas ideasâ€¦ Â¡geniales! Ya todos de acuerdo, convenimos que serian los primeros domingos de mes. Ahora necesitamos ideas nuevas. Me doy una vuelta por casa. AquÃ­ tengo muchas cosas que puedo utilizar. Â¡Estoy deseando que llegue el domingoâ€¦!</p>
<p>He recolectado tantÃ­simas cosas que ahora sÃ³lo falta tener muchÃ­simas ideas, pero entre todos haremos muchÃ­simas cosas y, ademÃ¡s, Â¡nos lo pasaremos en grande!<br />
El lunes podrÃ© llevarle algunas cosas que harÃ© a la profe y quizÃ¡s le dÃ© ideas para hacer en el cole con mis amigos!<br />
Por cierto, se acerca el cumple de mami, asÃ­ podrÃ© hacerle un regalito hecho por mÃ­ mismo, es mÃ¡s personal y seguro que le harÃ¡ mucha ilusiÃ³n, porque sabe lo que me encanta hacer esas cosas.</p>
<p>EstÃ¡bamos merendando, mi mami coma quesitos y ya era el Ãºltimo, mi padre unos huevos cocidos y yo mi bocata de jamÃ³n de york, como cada dÃ­a. Le dije a mi madre, que yo recogerÃ­a la mesa ese dÃ­a, lo limpiÃ© todo y me guardÃ© la cajita de quesitos y los huevos cocidos. Mientras devoraba mi bocata se me habÃ­a encendido la bombillita y tuve una idea.<br />
PensÃ©: - si cojo la cajita, la pinto, por otro lado, cojo las cÃ¡scaras de huevo, las pinto con tÃ©mperas, las parto en trocitos y luego las pego en la caja, quedarÃ¡ una caja muy mona, que puede servirme de regalo de cumple de mi madreâ€¦<br />
Ohhhhhhh en cuestiÃ³n de segundos se me habÃ­a ocurrido todo, manos a la obra y quedÃ³ muy chulo. Â¡Una preocupaciÃ³n menos!, ya tenÃ­a regalo de cumple de mi mami, Â¡Â¡Â¡Â¡Â¡UN JOYERO!!!!!!! Que con lo coqueta que es, Â¡la va a encantar!
</p></div>
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		<title>Un bosque, un pulmÃ³n para el planeta</title>
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		<pubDate>Tue, 19 Jan 2010 17:31:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Un bosque, un pulmÃ³n para el planeta]]></category>

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		<description><![CDATA[TenÃ­a que estar en esa lista. Era todo por lo que habÃ­a luchado durante el Ãºltimo aÃ±o desde que acabÃ© la carrera.
Seis meses como educador ambiental para dinamizar una exposiciÃ³n de Medio Ambiente en el Ayuntamiento de Zaragoza y dos meses como voluntario en el programa â€?Voluntariado en RÃ­osâ€? era toda la experiencia que habÃ­a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="post-contentVerdeClaro">TenÃ­a que estar en esa lista. Era todo por lo que habÃ­a luchado durante el Ãºltimo aÃ±o desde que acabÃ© la carrera.<br />
Seis meses como educador ambiental para dinamizar una exposiciÃ³n de Medio Ambiente en el Ayuntamiento de Zaragoza y dos meses como voluntario en el programa â€?Voluntariado en RÃ­osâ€? era toda la experiencia que habÃ­a conseguido acumular en mi currÃ­culum. Pero tenÃ­a que aparecer mi nombre en esa dichosa lista. Tantos trabajos, informes, tutorÃ­as, charlas y debates en la facultad&#8230; Todo ese esfuerzo tenÃ­a que verse recompensado con la oportunidad de mi vida: una beca de un aÃ±o como colaborador en el proyecto de reforestaciÃ³n de las montaÃ±as de Uluguru, en Tanzania. Â¡Tanzania!</p>
<p>Sin pensarlo mÃ¡s, dejÃ© que mi dedo Ã­ndice fuera recorriendo la lista muy despacioâ€¦ SentÃ­a latir mi corazÃ³n muy fuerte. Ni siquiera al ver las notas de los exÃ¡menes finales me habÃ­a puesto tan nerviosoâ€¦ </p>
<p>Tras repasar la lista dos veces para comprobar que habÃ­a visto bien y que no habÃ­a ningÃºn error, me di la vuelta y busquÃ© un lugar tranquilo desde el que llamar a SofÃ­a.</p>
<p>-Â¿CÃ³mo ha ido? Â¿EstÃ¡s en la lista? Â¡SuÃ©ltalo ya!- dijo ella casi gritando.</p>
<p>- Â¡SÃ­! SofÃ­a, Â¡me han dado la beca! -contestÃ©.<br />
No podÃ­a creer lo que en ese mismo instante sucedÃ­a.  Al fin veÃ­a algo claro. Iba a colaborar con ese proyecto de reforestaciÃ³n, iba a sentirme realizado con mi trabajo.<br />
Pero ahora sÃ³lo me temblaban las piernas y la voz mientras SofÃ­a, desde el otro lado del auricular, me bombardeaba a felicitaciones y preguntas.<br />
DespuÃ©s de una breve reflexiÃ³n que apenas durÃ³ 10 segundos contestÃ©:<br />
- Voy para casa. MÃ¡s tarde te llamo para quedar- Y apaguÃ© el telÃ©fono.<br />
Ahora tenÃ­a que hacerme a la idea de todo lo que representaba este viaje a Ã?frica<br />
Cuando iba de camino a casa, decidÃ­ pasarme antes  a ver a SofÃ­a. Sin avisarla subÃ­ hasta su piso corriendo, llamÃ© a la puerta . Cuando abriÃ³ esperÃ© un momento para  continuar la tensiÃ³n; al pasar unos segundos le confirme de nuevo la buena noticia: habÃ­a sido elegido.<br />
- Â¡Es lo que siempre esperaste!  Â¡quÃ© bueno!!! - comentÃ³ SofÃ­a, aunque ya no muy alegremente<br />
- Â¿Peroâ€¦ quÃ© pasarÃ¡ con nosotros? - agregÃ³<br />
No podÃ­a dejar pasar esa oportunidad, aunque eso implicara alejarme por todo un aÃ±o de la mujer de mi vida; asumiendo todo el riesgo que ello implicabaâ€¦<br />
Â¡Me voy!, Â¡me voy! no podÃ­a contener el entusiasmo. Los sueÃ±os se hacen realidad, sÃ³lo hay que imaginarlo, soÃ±arlo, vivirlo, sentirlo, y hoy Ã©stos se hicieron realidad.<br />
-Como tÃº me enseÃ±aste Pensamiento + EmociÃ³n = Realidad.<br />
Gracias SofÃ­a por apoyarme siempre,<br />
-Tus logros son mis logros -  dijo SofÃ­a con  emociÃ³n.- TÃº sabes lo importante que eres para mi.<br />
Con un llanto de felicidad incontenible, le respondÃ­.<br />
- Si tan sÃ³lo supieras lo importante que es para mÃ­ poner un granito de arena para salvar este mundo del desastre al que lo hemos llevado, de solo pensar en las especies que han desaparecido y las que van a desaparecer si no hacemos algo se me pone la piel de gallina, nuestra especie puede ser la prÃ³xima, y siento en mi corazÃ³n que si cada uno de nosotros no hace algo este mundo va a estallar.<br />
SofÃ­a no logro contener mi alegrÃ­a, siento que voy a estallar, que voy a llorar, cada Ã¡rbol que plante, cada paso que dÃ©  siempre lo voy a hacer con el corazÃ³n y el pensamiento  de que esto va a cambiar la historia que algÃºn dÃ­a vamos a vivir mejor. Que todos los seres humanos vamos a despertar a tiempo para poder salvar este punto azul que brilla en el universo, nuestro hogar.</p>
<p>Â¡Tengo que preparar las maletas! -respondÃ­ con la voz entrecortada por la emociÃ³n. En unos segundos habÃ­a olvidado la tensiÃ³n, los nervios, las noches sin dormir, trabajando y estudiando, preparÃ¡ndome para ese momento. Y por fin habÃ­a llegado.<br />
Ahora sÃ³lo era capaz de mirar hacia delante: el futuro estaba ahÃ­ y no podÃ­a desperdiciarloâ€¦</p>
<p>Estuve toda la tarde desorientado, dando tumbos sin rumbo, sin acabar nada de lo que empezaba, mi mente estaba ya viajando. Los pensamientos y las ideas se gestaban en mi cabeza como nunca lo habÃ­an hecho, saliendo al exterior como si fuera un torrente desbordado.<br />
Al llegar la noche seguÃ­a rebosante de adrenalina y los nervios del dÃ­a me impidieron cenar. ComÃ­ poco, sin hambre, solo por inercia. Al poco de sentarme a la mesa tuve que levantarme a buscar las guÃ­as y los libros sobre Tanzania que tantos aÃ±os llevaba leyendo y releyendo. Las fotografÃ­as de los paisajes, de los animales y de las gentes eran mÃ¡s brillantes que nunca, parecÃ­an cobrar vida. Casi se podÃ­an oler las flores, oÃ­r los sonidos de los animales y sentir cercana la presencia humana de aquellas gentes retratadas.<br />
Un destello luminoso sobre la mesa me llamÃ³ la atenciÃ³n. Era el telÃ©fono mÃ³vil. Lo tenÃ­a silenciado desde que fui a consultar la lista.<br />
TenÃ­a 2 llamadas perdidas. Eran de Pablo. La persona que me habÃ­a transmitido la realidad que habÃ­a en Tanzania. Ã‰l serÃ­a mi contacto allÃ­.<br />
Ya habÃ­a comentado a Ã?lvaro que iba a encontrarse en un ambiente nada parecido al que nosotros tenemos en Zaragoza, le remitÃ­ unas reseÃ±as sacadas de Internet para que tomara nota. Una cosa es la teorÃ­a y otra la prÃ¡ctica.<br />
 Llevo varios meses trabajando en la reforestaciÃ³n de las montaÃ±as de Uluguru, es un lugar magnÃ­fico en el que cuando se pone la noche no lo hace como en nuestra tierra, no hay esos atardeceres largos y rosados. AquÃ­, de golpe, es la obscuridad. Eso lleva a tener muy en cuenta nuestro tiempo de trabajo y el tiempo para volver al poblado.<br />
En la noche se despierta otro mundo, el de los depredadores, los leones â€œmata-hombresâ€?, los mosquitos que devoran poco a poco buscando la fuente de calor que es nuestro cuerpo.<br />
Y es que el medio ambiente no es un camino de rosas, o mejor son â€œrosas y espinasâ€?.<br />
Al final trabajas por la gente, por esas personas que viven malamente en esos pueblos. Y les falta agua potable, luz, educaciÃ³nâ€¦ Y eso es lo primero.<br />
Espero que Ã?lvaro traiga algunas ideas de â€œdesarrollo sostenibleâ€? que no impliquen que mis amigos vayan toda su vida en taparrabos.</p>
<p>Ensimismado en estos pensamientos me dejÃ© vencer por el sueÃ±o y caÃ­ sin darme cuenta en los brazos de Morfeo.<br />
Las agitadas emociones de la jornada me pasaban factura y no cesaban de bullir en lo profundo de mi mente. En ese viaje onÃ­rico, me vi ataviado Ãºnicamente con un taparrabos al mÃ¡s puro estilo de â€œRey de la Selvaâ€? y saltando de liana en liana, en fiera y desigual batalla contra los cazadores furtivos. Convertido en un hÃ­brido de TarzÃ¡n y Don Quijote, me conjuraba a deshacer los entuertos que pudieran provocar las â€œalimaÃ±as de dos patasâ€? y rostro humano. Desalmados que salÃ­an carabina en ristre en busca de cualquier pieza que les reportara beneficios a corto plazo. Siempre habrÃ¡ aquellos que se arriesguen, mientras exista mercado para productos como el marfil, cuerno de rinoceronte, aves exÃ³ticas, trofeos para taxidermistas, y una larga lista de especies en peligro de extinciÃ³n, a causa de la codicia humana.<br />
Un sonido estridente como un disparo proveniente de no sÃ© donde me trajo bruscamente de vuelta al mÃ¡s acÃ¡. Â¡Un poco mas y me dan! HabrÃ¡ que tener mÃ¡s cuidado en lo sucesivo.<br />
Todo lo que pasaba por mi mente comenzaba con la T de Tanzania.<br />
Era increÃ­ble que me hubiesen seleccionado, aÃºn no podÃ­a creer que esto me estuviese sucediendo a mÃ­, por fin tanto esfuerzo y horas de trabajo darÃ­an su fruto.<br />
Pero por otro lado quedaba SofÃ­a, la dulce y positiva SofÃ­a. Yo sabÃ­a que ella era una persona que sabÃ­a empatizar con los demÃ¡s, y sobre todo deseaba que realizara mis sueÃ±os. Pero en lo mÃ¡s profundo de mi alma, sentÃ­a un poco de tristeza, porque un aÃ±o sin sentir su olor iba a ser una dura experiencia y un enorme reto por parte de los dos.<br />
Las horas transcurrieron como si de un tren de alta velocidad se tratase, hasta que por fin llegÃ³ el tan esperado dÃ­a.<br />
Tras varios momentos de charla e intimidad acumulada, me dispuse a colocar mis maletas sobre la cinta transportadora, y fue como si soltase al son del golpe toda la tensiÃ³n que llevaba contenida. Ahora tenÃ­a que estar al cien por cien para comenzar con mi verdadero objetivo, la reforestaciÃ³n en las montaÃ±as de Uluguru.<br />
DespuÃ©s de un largo abrazo a SofÃ­a y un nostÃ¡lgico apretÃ³n de manos a mi querido amigo Santiago, que me habÃ­a acercado al aeropuerto, en un impulso amistoso, crucÃ© la puerta nÃºmero 16 que me enfrentaba cara a cara con mi destino. No sabÃ­a que sucederÃ­a, tenÃ­a pavor y a la vez ilusiÃ³n, todo yo era una mezcla de miles de pensamientos, sabores y olores que tenÃ­an una sola fijaciÃ³n, llegar a Tanzania lo antes posible y comenzar con mi cometido.<br />
Tras mediodÃ­a de vuelo y sonrisas nacaradas de las azafatas, por fin habÃ­a puesto los pies en Tanzania. Ese, sin lugar a dudas, habÃ­a sido el momento mÃ¡s excitante de mi aburrida vida, me sentÃ­a como un joven Neil Amrstrong con la luna a mis pies.</p>
<p>La cÃ¡lida brisa acariciaba mis mejillas, era como si desde el asfalto del aeropuerto pudiese percibir el olor de las montaÃ±as Uluguru.<br />
De repente mi maletÃ­n comenzÃ³ a vibrar, sin mirarlo ya sabÃ­a que era Pablo, de nuevo mi pecho se llenÃ³ de fuerzas para comenzar.</p>
<p>No podÃ­a creer que estuviese en ese lugar Â¿EstarÃ© soÃ±ando?, si es asÃ­ no quiero despertar nunca , voy a abrir y cerrar los ojos a ver si es lo que estoy vendo real, 1,2,3 Â¡siiiii! es real estoy en Tanzania el lugar con el que he soÃ±ado desde hace tiempo , donde tantas veces he leido en los periÃ³dicos noticias y ahora yo estoy aquiâ€¦.<br />
SÃ³lo espero que SofÃ­a y mis amigos me esperen cuando llegue a Zaragoza.<br />
Ahora voy a aprovechar el tiempo, necesito colaborar cor el medio ambiente. Comienza una larga aventura.</p>
<p>Una vez llegado a Tanzania descubrÃ­ un mundo de colores que mis ojos jamÃ¡s habÃ­an percibido,habÃ­a muchos Ã¡rboles si, pero tambiÃ©n echaba en falta algunas zonas que, por lo visto, habÃ­an servido a determinada gente para enriquecerse. Estaba claro que mi trabajo no iba a ser fÃ¡cil, jamÃ¡s lo pensÃ© tampoco era un reto y yo iba a poner todo de mi parte para que saliera bien. Lo primero era presentarme ante la gente con la que iba a compartir momemtos de mi prÃ³xima vida, para que vieran lo implicado que estaba y despuÃ©s llamar a SofÃ­a que estarÃ­a preocupada por mÃ­.<br />
AsÃ­ que me fuÃ­ a donde me habÃ­an indicado y me presentÃ© con un â€œHola vengo a aportar mi granito para salvar el mundoâ€¦.decidme quÃ© puedo hacerâ€?â€¦..</p>
<p>Silvan los pÃ¡jaros, los simios van de Ã¡rbol en Ã¡rbol observando, la maleza es espesa, el caminar lento a golpe de machete.</p>
<p>Mucho es el esfuerzo, el sudor y el trabajo de preparar el bosque. Atento a las picaduras, atento a las serpientes.</p>
<p>Pensamos en los nativos que, alegres, acostumbrados a todo, nos ayudan en la tarea, nos suben el agua previamente clorada, y cantan y cantan.</p>
<p>Ã?frica es un cantar alegre de una vida breve en la que se tienen muy presentes a nuestros antepasados. El bosque de Uluguru es el hÃ¡bitat para elevar el pensar a las Ã¡nimas, ahÃ­ donde las acacias inmensas se elevan al cielo, donde la luz estÃ¡ casi oculta.</p>
<p>Hay mucho que hablar, porque el africano es amigo de contar historias. AquÃ­ hay Ã¡rboles sin â€œvidaâ€?, y otros poblados de espÃ­ritus, que no podemos tocarlos. Y ademÃ¡s estÃ¡n los ganaderos que piden pastos.</p>
<p>Las rencillas entre poblados exigen tacto. Hay que asistir a TODAS las fiestas, hay que llevar la cabra en todas las bodas, hay que beber con el jefe en todos los actos.</p>
<p>Es gente buena, sencilla para nuestro complicado ver del mundo, pero que admiran al hombre blanco que ha ido ahÃ­ a quedarse. Por eso son tan respetados los misioneros de todos los credos cristianos, pues murieron a cientos y no se fueron.</p>
<p>Llevo ya aquÃ­ varios aÃ±os y agradezco a Fernando y a todos estos cooperantes su abnegado trabajo. A ver si se quedan algÃºn tiempo o Â¿sÃ³lo vienen por un aÃ±o?</p>
<p>Hoy me reÃºno con la asociaciÃ³n de voluntariado ambiental.<br />
Me acompaÃ±a Pablo, mi enlace. De camino hacia el encuentro charlamos sobre este grupo de ocho espaÃ±oles que ya llevan varios aÃ±os en Tanzania colaborando en diferentes proyectos.<br />
EstÃ¡n participando en acciones forestales, sensibilizando a la poblaciÃ³n en defensa del medio ambiente, promoviendo la educaciÃ³n ambientalâ€¦Su objetivo primordial es mejorar, restaurar y conservar espacios naturales degradados.<br />
Ante los comentarios de Pablo, sentÃ­a que mi corazÃ³n se aceleraba, se agolpaban en mÃ­ algunos pensamientos negativos como, si serÃ­a bien acogido por el grupo o si serÃ­a capaz de conseguir la confianza de la gente rural.<br />
Mi acompaÃ±ante me parecÃ­a una persona tan entraÃ±able que poco a poco fui entusiasmÃ¡ndome con sus comentarios.<br />
Pasado un tiempo relativamente corto, entablamos una animada conversaciÃ³n.<br />
Le contÃ© el cÃ³mo y el porquÃ© de mi viaje a Tanzania. TambiÃ©n le hablÃ© de mis temores, porque realmente se habÃ­a cumplido mi sueÃ±o, pero era la primera vez que dejaba a los mÃ­os en Zaragoza.<br />
- No te va a resultar fÃ¡cil vivir en estas tierras semiÃ¡ridas y rodeado de mosquitos y de moscas como la tse-sÃ©, pero aquÃ­ la gente es hospitalaria y valoran mucho vuestra labor- me dijo Pablo.<br />
Ya sÃ© que tÃº no vienes de turista complaciente, ni de vacaciones, pero tambiÃ©n podrÃ¡s encontrar verdaderos paraÃ­sos naturales como el crÃ¡ter de Ngorongoro, esto sÃ­ que es un Arca de NoÃ©. Los animales disfrutan de excelentes condiciones climÃ¡ticas. VerÃ¡s hipopÃ³tamos y hasta flamencos rosados.<br />
La Ãºltima vez que estuve en este paradisÃ­aco lugar, reflexionaba sobre lo absurdos que somos lo seres humanos, que no somos capaces de conservar los mares, que los utilizamos como retretes planetarios, que vertemos en ellos tal cantidad de contaminantes, que me pregunto si se estÃ¡n vengando de nosotros, pues cada dÃ­a son mÃ¡s violentos.<br />
Llegamos a nuestro destino yâ€¦</p>
<p>Esa chispeante mirada infantil acompaÃ±ada de una amplia y sincera sonrisa se clavaron en mi retina con tanta fuerza que sÃ© que jamÃ¡s serÃ© capaz de olvidar a aquella pequeÃ±aâ€¦Â¡Ese era nuestro futuro! â€¦ Por ellos, por los niÃ±os que vienen y por los que vendrÃ¡n, debÃ­a de hacer todo lo que estuviese en mi mano y trabajar duro en aquella comprometida misiÃ³n en Tanzania.</p>
<p>MotivaciÃ³n no me faltaba. Me sentÃ­a feliz. Zaragoza y mi acomodada vida quedaban tan atrÃ¡s en esos momentosâ€¦IntuÃ­a que iba a ser una experiencia gratificante aunque dura; pero me lo debÃ­a a mÃ­ mismo, se lo debÃ­a a esa desconocida niÃ±a y se lo debÃ­a a nuestro planeta. Â¡Todos merecemos vivir en un mundo mejor, en un mundo verde, en un mundo que respire!â€¦</p>
<p>De Anna- una de las voluntarias espaÃ±olas- tengo excelentes referencias. Creo que nos entenderemos a la perfecciÃ³n y me ilusiona pensar que hoy voy conocerla en persona.</p>
<p>Llegamos a nuestro destino y no pude disimular ni mi satisfacciÃ³n ni mi sorpresa. Nunca habÃ­a visto tanta gente reunida para una reuniÃ³n de voluntariado medioambiental. ParecÃ­a que por fin la conciencia se iba a apoderando del â€œmundo desarrolladoâ€? y que por fin nos estÃ¡bamos dando cuenta de lo importante que es para nuestro planeta que todos aportemos nuestro granito de arena.</p>
<p>MirÃ© a algunos de esos voluntarios a los ojos, tenÃ­an la mirada cansada de quien ha trabajado mucho y la expresiÃ³n de sabidurÃ­a que otorgan todas las experiencias vividas en un entorno como este. Por un momento se disiparon todas mis dudas, sabÃ­a que iba a hacer algo realmente importante, algo que me cambiarÃ­a como persona y que cambiarÃ­a mi entorno. Sin poder evitarlo un suspiro se escapÃ³ de mi boca, como una liberaciÃ³n de todo lo contenido. Estaba en el buen caminoâ€¦</p>
<p>Me alegraba tanto de estar allÃ­, que se me caÃ­an las lÃ¡grimas de alegrÃ­a. Fue alucinante cuando uno de los monitores con la megafonÃ­a anunciaba que iba a comenzar uno de los talleres, era taller de reciclaje. Dijo:</p>
<p>- Va a comenzar el taller de reciclaje, el reciclaje engloba los conceptos de recogida selectiva, recuperaciÃ³n, tratamiento y aprovechamiento de materiales que antes eran basura. Los talleres de reciclaje tienen como objetivo formar en tÃ©cnicas elementales para aprovechar los residuos sÃ³lidos y transformarlos en objetos Ãºtiles. Con ello se transmiten los beneficios del reciclaje para el medio ambiente, ademÃ¡s de estimular la creatividad.</p>
<p>Primero hicimos jabÃ³n casero con aceite usado, luego nos invitaron a un refresco y con las latas y con arroz hicimos unas divertidÃ­simas maracas, un gran puzzle con cajas de cartÃ³n y con tÃ©mperas, nos lo pasamos de lujo.</p>
<p>Difrutaba cada momento, por duro que resultase. Estaba tan entusiasmado con la oportunidad que me estaba brindando la vida que ningÃºn temor podÃ­a enturbiar el sentimiento de plenitud que sentÃ­a. Sin embargo, mi primer mes en Ã?frica no fue fÃ¡cil, nada fÃ¡cilâ€¦ El trabajo era hermoso, de esas tareas que sabes que enriquecerÃ¡n tu alma, que te harÃ¡n crecer como persona, pero repletas de trabas, dificultades, retosâ€¦</p>
<p>El primero de mis problemas fue la demoledora fiebre que me dejÃ³ KO dos semanas despuÃ©s de mi llegada. Vi peligrar mi aventuraâ€¦ Incluso, llegaron a pensar que podrÃ­a tratarse de fiebre amarilla, ya que los sÃ­ntomas eran muy parecidos, excepto la ictericia, que no apareciÃ³. Estaba tan obsesionado que no paraba de levantarme de la cama y mirarme al espejo para ver si mi cara empezaba a ponerse amarilla. En todo momento, habÃ­a procurado extremar las precauciones, pero con esos mosquitos, nunca se sabeâ€¦ Por suerte, fue una falsa alarma. </p>
<p>EmpecÃ© a mejorar y volvÃ­ al trabajo tras unos pocos dÃ­as de descanso. VolvÃ­ a retomar la primera misiÃ³n que me habÃ­an encomendado: organizar el encuentro de participaciÃ³n local en el manejo de los bosques de aquella fantÃ¡stica zona. El primer paso consistirÃ­a en visitar, uno a uno, a los lÃ­deres de los poblados para concienciarles de la necesidad del cuidado conjunto de los bosques de la zona. AsÃ­ conocÃ­ a Jakayaâ€¦</p>
<p>Jakaya era tan bella como inteligente, muy preocupada por la gente de su poblado, sin duda ella querÃ­a lo mejor para los suyos. Me llamÃ³ la atenciÃ³n que fuera mujer, un lÃ­der de los poblados: una mujer, no porque yo sea machista ni mucho menos, pero por su ideologÃ­a me extraÃ±Ã³, me comÃ­a la curiosidadâ€¦ Le preguntÃ© discretamente sin que se ofendiera y me dijo que el poblado la nombrÃ³ lÃ­der porque en un dÃ­a plantÃ³ 250 Ã¡rboles.<br />
Le dije: - Eso es imposible.<br />
Me dijo: - No, yo lo conseguÃ­, acabÃ© molida, pero por mi pueblo muero.<br />
- Me encantÃ³.<br />
Es increÃ­ble cÃ³mo se observan las estrellas por la noche en este lugar. Es un espectÃ¡culo realmente asombroso. Uno se siente diminuto, insignificante, pero mÃ¡s en contacto con el mundo, con la Tierra, con nuestro planetaâ€¦</p>
<p>Cada noche, Jakaya y yo nos sentamos a observar el firmamento, a hablar de cÃ³mo nos ha ido el dÃ­a, de los progresos que vamos haciendo en el taller. Su ayuda estÃ¡ siendo esencial en todo el proyecto. Poco a poco, empiezan a concienciarse de que, juntos, pueden hacer mucho mÃ¡s por perservar sus bosques, sus tierras. </p>
<p>La satisfacciÃ³n de saber que vamos por el buen camino, de que cada dÃ­a estamos un poquito mÃ¡s cerca de nuestro objetivo, ya hace que mi aventura africana haya valido la pena.</p>
<p>Esta noche me despido de todo esto, del poblado, de mis compaÃ±eros, de mi dÃ­a a dÃ­a con toda esta gente que tan bien me ha acogido, respetado, enseÃ±adoâ€¦ y de Jakaya, que me ha hecho ver el mundo con sus ojos, mÃ¡s puros e inocentes, pero tambiÃ©n mÃ¡s comprometidos y leales.</p>
<p>- TÃº y yo, rafiki siempre.<br />
- Rafiki siempre, Jakaya, siempre.</p>
<p>No sabe cuÃ¡nto la echarÃ© de menos.
</p></div>
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		<title>Aquel fin de semana en el campo</title>
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		<pubDate>Tue, 29 Dec 2009 09:31:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Aquel fin de semana en el campo]]></category>

		<category><![CDATA[biodegradable]]></category>

		<category><![CDATA[Libro Verde]]></category>

		<category><![CDATA[Medio Ambiente]]></category>

		<category><![CDATA[naturaleza]]></category>

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		<description><![CDATA[Hace un par de semanas mi amiga Elena nos invitÃ³ a conocer la casa que se habÃ­an comprado en una zona rural. Ella y su marido siempre han sido de esas personas a las que les encanta el campo y estar en contacto con la naturaleza por lo que decidieron buscar un lugar alejado de la ciudad para perderse en su tiempo libre.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="post-contentVerde">Hace un par de semanas mi amiga Elena nos invitÃ³ a conocer la casa que se habÃ­a comprado en una zona rural. Ella y su marido siempre han sido de esas personas a las que les encanta el campo y estar en contacto con la naturaleza por lo que decidieron buscar un lugar alejado de la ciudad para perderse en su tiempo libre.<br />
La casa era preciosa, muy antigua, pero preciosa. La verdad es que van a tener que invertir mucho tiempo y dinero para acondicionarla pero creo que tanto esfuerzo merecerÃ¡ la pena. El enclave era inmejorable, arropada por Ã¡rboles y un pequeÃ±o rÃ­o que pasa a escasos metros. Un pequeÃ±o paraÃ­so, como dicen ellos.</p>
<p>En la parte trasera tenÃ­a un huerto, del que se va a encargar un seÃ±or del pueblo Â¡QuÃ© suerte poder disfrutar de verduras y hortalizas de tu propio huerto! Al menos, yo tambiÃ©n podrÃ© tener ese pequeÃ±o lujo. Se ha comprometido a regalarme parte de la cosecha a cambio de mi famoso pastel de chocolate y, por supuesto, he aceptado encantada.</p>
<p>DespuÃ©s de visitar la casa estuvimos recorriendo el pueblo que estÃ¡ a pocos kilÃ³metros y haciendo senderismo. Cuando cayÃ³ la tarde volvimos a la casa a cenar; verdurita y fruta fresca, como no podÃ­a ser de otra manera. Cuando empezamos a recoger la cena fui a echar los restos a la basura pero Elena me dijo que la piel de la fruta la echara en el compostador.</p>
<p>- Â¿En el quÃ©? - Dije yo.</p>
<p>- SÃ­, en esa especie de contenedor que estÃ¡ junto al huerto.</p>
<p>Nos contÃ³ que ahÃ­ se echaban los restos de comida, es decir, la basura orgÃ¡nica para su reciclaje, salvo las sobras de la carne y del pescado. Nos estuvo explicando que tiene una apertura para removerla periÃ³dicamente y que de ahÃ­ se saca el mantillo. Me pareciÃ³ una idea fascinante, crear tu propio abono con el que cultivar tu huerto, ademÃ¡s me llamÃ³ la atenciÃ³n su olor, pese a lo que podrÃ­a parecer, no olÃ­a nada mal.</p>
<p>Pero fue otro olor el que me dejÃ³ encandilada. No sabrÃ­a decir si era el de una especie concreta o la mezcla de varias. Tras girar sobre mÃ­ misma en busca del origen de tan agradable sensaciÃ³n, descubrÃ­ que el olor venÃ­a de un pequeÃ±o invernadero en la linde interior de la parcela. El invernadero, algo descuidado, estaba rodeado de algunos arbustos (creÃ­ reconocer a media luz, mimosas y hortensias), y algunos Ã¡rboles frutales (si no me equivoco, manzanos, ciruelos y alguno mÃ¡s).<br />
Elena notÃ³ que habÃ­a descubierto su secreto mejor guardado: el invernadero de brezo.<br />
- Veo que has descubierto mi gran idea-, me dijo Elena con tono misterioso.Â Â - Se me ocurriÃ³ que con todo el mantillo que generaba a lo largo del aÃ±o podÃ­a plantar brezo para crear pequeÃ±os jardines en la finca y abastecer a los vecinos de la comarca. AsÃ­, podrÃ­a sufragar algunos de los gastos que tiene la reconstrucciÃ³n de la casa. Â¿No te parece buena idea? El brezo crece muy fÃ¡cil en esta zona y tenemos unas especies preciosas, algunas tÃ­picas de la zona, otros no tanto. Estamos arreglando el invernadero, nos queda un poco, como ves, pero pronto estarÃ¡ acabado. Durante el verano algunos chicos de la aldea nos ayudarÃ¡n a ponerlo en orden.</p>
<p>Me sorprendiÃ³ tambiÃ©n que la casa fuese toda de madera en su interiorâ€¦<br />
Durante el desayuno, que parecia un festÃ­n (yogures, mermeladas y panes caseros, zumos naturales, frutas de la huerta&#8230;), Elena me comentÃ³ que la madera era un aislante tanto para el calor como para el frÃ­o, y que asÃ­, Â¡fuera el aire acondcionado!, y que el calor se quedaba en casa durante los frÃ­os inviernos.<br />
Pasamos el dÃ­a subiendo el rÃ­o hasta su origen. Cerca de su nacimiento hicimos un pic-nic alucinante. TambiÃ©n nos enseÃ±Ã³ a recoger unas hierbas arÃ³maticas y medicinales â€œde la abuelaâ€?, pero que te permiten preparar esencias naturales.<br />
DespuÃ©s de andar, vimos el tejado de la casa. Cual fue tambiÃ©n mi sorpresa, caundo me di cuenta de que estaba cubierto por paneles. Solares claro.<br />
Elena no se habia olvidado nada, y su casa era totalmente auto suficiente.</p>
<p>Todo ello nos hacÃ­a sentirnos cargados de nuevas energÃ­as, nuevas maneras de cuidar el entorno, sin olvidar las frutas y hortalizas que tenian sabores inolvidables. Por fin las manzanas eran gustosas y las patatas olian a patata. Cosas que uno olvida cuando se aleja demasiado de la naturaleza.<br />
La armonÃ­a que desprende la casa se funde con el entorno. ObservÃ© que los materiales empleados por Elena y su marido en la construcciÃ³n de la vivienda, eran saludables y de bajo impacto ambiental. Han creado con gran esfuerzo y con muy pocos recursos, un lugar de descanso y reposo para los que como nosotras queremos olvidarnos por un tiempo del ordenador, del telÃ©fono, de la agenda y de otros modernos trabajos.<br />
De camino para el pueblo fuimos comentando nuestra admiraciÃ³n hacia estos amigos que estaban dispuestos a implicarse en el reto de preservaciÃ³n del patrimonio natural que constituyen el medio ambiente y el paisaje.<br />
Regresamos con la sensaciÃ³n, de haber disfrutado poco de un escenario de tanta belleza.</p>
<p>Estaba tan cansada cuando lleguÃ© a casa que sÃ³lo me apetecÃ­a irme a dormir pero por no faltar a mi costumbre hice una parada en la cocina para tomarme un vaso de leche. Al abrir la nevera me di cuenta del montÃ³n de productos que Elena y yo compartÃ­amos, aunque, claro estÃ¡, los de ella eran mÃ¡s naturales. Sin embargo, en la nevera de Elena todavÃ­a habÃ­a productos comprados que podrÃ­a conseguir de forma autÃ³noma.<br />
Cuando Elena me enseÃ±Ã³ la finca descubrÃ­ que habÃ­a una construcciÃ³n casi en ruinas que se divisaba a lo lejos entre el huerto que cuidarÃ­a su vecino y el recinto en el que Elena habÃ­a creado su invernadero. Ella me comentÃ³ que no habÃ­a encontrado indicios sobre quÃ© podÃ­a haber sido en el pasado y que, por tanto, no tenÃ­a muy claro quÃ© hacer con Ã©l.<br />
Al dÃ­a siguiente llamÃ© a Elena y le propuse convertir aquella construcciÃ³n en un establo al que anexar un gallinero. A Ella le encantÃ³ la idea aunque despuÃ©s me comentÃ³ que por el momento la prioridad era arreglar la casa. Sin embargo logrÃ© convencerla para que me permitiese ayudarla en la labor de crear tambiÃ©n una vivienda para los animales. Nuestras respectivas casas estÃ¡n bastante alejadas pero el transporte pÃºblico las conecta en tan solo un cuarto de hora y yo podrÃ­a ir los fines de semana a ayudarla.<br />
Los animales se alimentarÃ­an de la hierba que Elena podrÃ­a segar en su finca y producirÃ­an a la vez abono para el huerto y los frutales de Elena. AdemÃ¡s, con el tiempo podrÃ­a incluso vender huevos y leche, de hecho, yo serÃ­a su primera y mÃ¡s fiel clienta.</p>
<p>Es mÃ¡s comentarÃ­a con mis amigos la posibilidad de crear un grupo de consumo sostenible que por una parte posibilitara a Elena compatibilizar el arreglo prioritario de su casa con la inversiÃ³n necesaria precisa para construir el establo y el gallinero. Por otra parte nosotros podrÃ­amos, por fin, lograr consumir alimentos sin tantos envases y asÃ­ reducir nuestra generaciÃ³n de residuos.</p>
<p>Mientras desayunada oÃ­a los gorriones peleÃ¡ndose por las migas de pan que algÃºn vecino les dejaba a diario en el patio y se me ocurriÃ³ otra idea.<br />
Los lÃ­mites de las parcelas del huerto y de los jardines de Elena se podÃ­an marcar perfectamente con muros de piedra seca, un tipo de construcciÃ³n milenario y que favorece a algunas especies de animales y de plantas, ademÃ¡s de perfilar un paisaje en mosaico muy agradable a la vista.<br />
QuizÃ¡ tambien serÃ­a buena idea levantar un pequeÃ±o muro cerca del huerto o anexo al gallinero. AllÃ­ se podrÃ­an instalar cajas-nido para pequeÃ±as aves insectÃ­voras que ayudarÃ­an a evitar plagas en los alrededores de una forma natural. De la misma manera, no estarÃ­a de mÃ¡s facilitar algÃºn refugio para los murciÃ©lagos con el mismo pretexto, aunque a mi me parecÃ­a que la sola presencia de estos pequeÃ±os seres ya era todo un lujo.<br />
Los gritos de los gorriones me fueron animando y trayendo nuevas ideas. Â¿Por quÃ© no instalar tambiÃ©n alguna caja-nido mÃ¡s grande que fuera capaz de albergar una familia de lechuzas, de mochuelos o de cernÃ­calos? AsÃ­ conseguirÃ­amos un equipo de desratizaciÃ³n muy eficaz, a la vez que conseguirÃ­amos aumentar la diversidad faunÃ­stica de la zona atrayendo a estas especies protegidas y tan atractivas.<br />
No podÃ­a dejar de soÃ±ar y de tener nuevas ideas mientras respiraba el aroma del cafÃ© y mi vista se perdia a travÃ©s de la ventana, imaginando lo mucho que se puede hacer con un poco de voluntad. Realmente se puede actuar localmente. Â¡Hay que convencerse de ello!</p>
<p>QuedÃ© impregnada de esa armonÃ­a y hasta mis sueÃ±os eran de colores mÃ¡s vivos, de un verde intenso y un azul limpio.<br />
La maÃ±ana siguiente me levantÃ© de buen humor. Al entrar a la cocina un agradable aroma a campo me envolviÃ³. La fuente de ese perfume natural eran las manzanas que Elena me habÃ­a dado. !QuÃ© lÃ¡stima que la gente de la ciudad no lo apreciara! PensÃ© en mis alumnos; niÃ±os de cuatro a cinco aÃ±os. Muchos de ellos no habÃ­an visto un manzano. Y me llevÃ³ unas cuantas a clase. Aquel dÃ­a compartirÃ­a ese pedazo de naturaleza con ellos. Algunos, para su asombro, ni siquiera comÃ­an fruta. Otros sÃ­ pero no tan buena.<br />
Lo tuvo claro. Para que los niÃ±os aprendieran a respetar la naturaleza antes debÃ­an conocerla. Ver su belleza, oÃ­r el gorjeo de los pÃ¡jaros y probar lo bueno que les ofrece. Amarla es la mejor manera de respetarla. AsÃ­ comencÃ© los preparativos para llevarles de excursiÃ³n al paraÃ­so de Elena.</p>
<p>Me sentÃ­a entusiasmada. Siempre me han llamado la atenciÃ³n esas cajas con verduras y frutas ecolÃ³gicas que venden por internet, pero que nunca te atreves a comprar. La posibilidad de tener todo eso tan cerca hacÃ­a que no dejara de pensar en ello y en el sabor que tendrÃ­an mis comidas con todos esos productos tan, tan sabrosos. Yâ€¦. pensandoâ€¦.pensando Â¡Ay! Â¡Â¡Ahora caigo!!! Â¿CÃ³mo dos personas solas van a poder hacer esto? Casi me siento culpable por haberme precipitado tanto debido a mi entusiasmo. Mmmmmâ€¦ Â¡Â¡Â¡Â¡Ya se!!!! Lo que voy a hacer es intentar buscar subvenciones y ayudas, que estoy segura tienen que existir, para realizar proyectos asÃ­. Eso!!!</p>
<p>No dejaba de pensar en como podÃ­a poner mi granito de arena en mi vida diaria para llevar una vida mÃ¡s sostenible, mÃ¡s respetuosaâ€¦ En resumen, mejor.<br />
SeguÃ­a pensando por un lado, en la posibilidad de trabajar con Elena en Ã©ste proyecto, desde luego no iba a perder ninguna opciÃ³n que estuviera en mi mano, sin perder de vista todas las subvenciones y ayudas que podÃ­a recibir (desde luego, con ganas y empeÃ±o, todo es posible). DecidÃ­ ponerme en contacto con Elena, para comentarle lo entusiasmada que estaba, y que si le parecÃ­a bien concretar un dÃ­a para que mis alumnos y yo visitÃ¡ramos su casa. SerÃ­a muy bueno que Elena compartiera con ellos su forma de vida, sus prioridades, Â¡incluso podrÃ­a darles una charla!â€¦ EstÃ¡ claro que los valores que se nos inculcan en nuestra sociedad, no nos ha hecho llegar con muy buen pie donde estamos. No tenemos en cuenta cuÃ¡nto le ha costado a la naturaleza poder fabricar un producto determinado, de donde proviene lo que estamos comprando, si estamos haciendo especialmente daÃ±o a una especie animal concreta, si los alimentos provienen de un mercado sostenibleâ€¦ Nada de esto forma parte de nuestra vida diaria. Por ello, quisiera contribuir a que mis alumnos pudieran entender que otra vida y otra realidad son posibles, y que todo el mundo, con su granito de arena, puede ayudar a construir un mundo mejor, respetando todo lo que la naturaleza nos ha ofrecido.</p>
<p>Por la tarde, al acabar de trabajar, me pasÃ© un largo rato buscando en internet informaciÃ³n sobre ayudas para este tipo de cosas, cuentos, juegos â€¦ en fin, preparando esa visita a casa de Elena. No debÃ­a ir con las manos vacÃ­as. Mis alumnos son pequeÃ±os seres encantadores y divertidos, preparados para absorber como esponjas todo lo que les podamos aportar. Pienso en ellos en medio de todo aquel mundo de Elena e imagino sus alegres sonrisas y unos ojos como platos.<br />
Ya tenÃ­a bastante informaciÃ³n y decidÃ­ llamarla. No podÃ­a aguantar mÃ¡s.<br />
Riiiiing, Riiiiiiing :<br />
- Â¿Elena?<br />
- Â¡Dime Paula! QuÃ© tal estÃ¡s?<br />
- Bien y mal<br />
- Â¿Y eso?<br />
- Pues que el otro dÃ­a me cegÃ³ mi entusiasmo y me siento un poquito culpable por si te he presionado a aceptar mis propuestas. Al fin y al cabo el â€œparaisoâ€? es vuestro, tuyo y de Antonio y no quisieraâ€¦<br />
- Â¡Calla, Calla! Sinceramente, Â¡eres el apoyo que nos faltaba!<br />
- Â¿De verdad? Â¡Pues ni te imaginas lo que tengo que contarte!&#8230;<br />
Y asÃ­ continuamos conversando. Le contÃ© todo lo que tenÃ­a en mente y&#8230;Â¡ahora si! estoy contentÃ­sima de ver que Elena y Antonio aceptan mis sugerencias.<br />
ColguÃ© el telÃ©fono y antes de cenar me cogÃ­ la bolsa de basura para llevarla al contenedor y Â¡caramba!no pude. Los contenedores de reciclaje estÃ¡n a dos calles de mi casa y normalmente lo tiro todo en la misma bolsa y lo bajo al portal de mi casa donde hay un par de contenedores normales. De repente me sentÃ­a fatal haciendo esto. CogÃ­ los envases que pude y los puse en otra bolsa y dando un paseo me fuÃ­ hasta los contenedores de reciclaje a tirarlos. Cuando volvÃ­ a casa me sentÃ­a mucho mejor. Mientras hacÃ­a la cena ya estaba pensando en el sitio para poner esos cubos de basura de colores, que encima son bien bonitos. Creo que entre el paseo y el reciclaje la cena me sentÃ³ mejor.<br />
Ha pasado un mes desde mi visita a casa de Elena.</p>
<p>A los chicos les entusiasmÃ³ la idea, y no sÃ³lo por lo que suponÃ­a no tener clase. Estuvimos planeando la visita varias semanas, hablando de arboles, agricultura, animales de granjaâ€¦ repartimos trabajos, cada uno tenÃ­a que hacer un monografico sobre un productoâ€¦ Unos lo hicieron sobre el ciclo biologico de los tomates, pero tambien aprendimos cÃ³mo y cuÃ¡ndo platar calabacines, zanahorias, lechugas, guisantes, habas, judias, varios tipos de coles, cebollas,ajosâ€¦y alguno nos dijo cÃ³mo cuidar cerdos y gallinasâ€¦ Cuando estuvimos preparados y mi amiga nos dio permiso nos preparamos para ir a pasar el dia a su casaâ€¦ Los niÃ±os fueron un torbellino de ideas, me di cuenta que la tele les habÃ­a abierto muchos horizontes, aparecieron ideas de cÃ³mo aprovechar el agua de lluvia, construyendo aljibes que llevarÃ­an un sistema de tuberias hacia el huerto o hacia el invernadero. El niÃ±o que propuso la idea, comentÃ³ que en la aldea de sus abuelos alrededor de los aljibes habÃ­a muchos animales, ranas, pÃ¡jaros y que habÃ­an echado peces y plantas para mantener el agua limpiaâ€¦<br />
La experiencia fue muy enriquecedora para todos, pero tambien me hizo comprender que me habÃ­a dejado llevar por el entusiasmo, el entusiasmo de los chicos me hizo pensar que despuÃ©s de una semana de duro trabajo, posiblemente, ni mi amiga, ni yo estarÃ­amos dispuestas a trabajar a la intemperie con frio, nieve o lluvia. TendrÃ­amos, sobre todo ella, que planteÃ¡rnoslo como un entretenimiento para que diera resultado. CuÃ¡ntas veces las tareas faraÃ³nicas quedaban a medias por el aburrimiento al no verlas evolucionar con la celeridad esperada. Al volver a casa hice un plan de reconstrucciÃ³n, cuidado y mantenimiento. Era una tarea grande, sobre todo porque se iba a llevar a cabo en ratos libres, cuando lo tuve hecho llamÃ© a mi amiga y se lo comentÃ©. Estuvimos mÃ¡s de una hora al telefonoâ€¦ Al fin de semana siguiente, nos pusimos las dos manos a la obra para terminar lo antes posible el invernadero, era mejor ir paso a paso afianzando y terminando las labores una a una, asÃ­ conseguirÃ­amos poner al dia aquel paraisoâ€¦ SerÃ­a nuestro granito de arena para ayudar a nuestro entorno.</p>
<p>Dicen que la energÃ­a positiva se contagia y cÃ³mo no iba a ser con la vitalidad de los niÃ±os. Fueron ellos los que me propusieron:</p>
<p>-â€¦y Â¿por quÃ© no podemos tener nosotros un huerto en el patio?</p>
<p>Â¡FantÃ¡stica idea! Les propuse que dibujaran cÃ³mo serÃ­a el patio con el huerto. Luego eligieron los que mÃ¡s gustaron. AcompaÃ±Ã© a los delegados a direcciÃ³n para formalizar su peticiÃ³n, que sin ninguna duda, no iba a caer en saco roto.</p>
<p>LleguÃ© a casa destrozada. HabÃ­a sido un dÃ­a muy intenso. DejÃ© todos los papeles encima de la mesa y me sentÃ© en el sofÃ¡&#8230;</p>
<p>Soy un pobre gusano que gusta de alimentarse del huerto de Elena, soy algo malicioso, pero lo tengo en los genes: me encantan sus mejores lechugas y berzas. Y como el huerto es un huerto ecolÃ³gico, me siento seguro en mi intento.</p>
<p>Elena estaba esta tarde mirando el esplendido sol del atardecer, cuando los pÃ¡jaros se recogen y brota, de pronto, el silencio.</p>
<p>AhÃ­, en ese estado de meditaciÃ³n, reparÃ³ en aquella abubilla que habÃ­a puesto su nido en el Ã¡lamo que crece al lado de la charca de ranas y tuvo una feliz ideaâ€¦ su pensamiento volÃ³ al pÃ¡jaro, el pÃ¡jaro mirÃ³ al suelo, yo me observÃ© miradoâ€¦ y escarbÃ© en la tierra huyendo.</p>
<p>El vuelo rasante de la abubilla fue un fracaso, y volviÃ³ a su nido a recogerse en ese atardecer de fuego.</p>
<p>Pero mi huÃ­da al fondo de la tierra topÃ³ con un topo malicioso que entre bocanadas de tierra encontrÃ³ un pastel suculento.</p>
<p>Hoy cuento mi historia como JonÃ¡s, en el fondo del vientre de un topo viajero que ha disipado la tierna tierra del huerto de Elena.</p>
<p>Me despertÃ© sobresaltada. Creo que todo este asunto habÃ­a conseguido convertirse en una obsesiÃ³n.<br />
- Debo tomarme las cosas con mÃ¡s calma, pensÃ© para mis adentros.</p>
<p>Despertando de ese sueÃ±o turbador, retomÃ© la idea del huerto y nos pusimos manos a la obra, preparando la tierra con abono, recogiendo semillas, preparando un riego automÃ¡tico de agua gota a gota, y en poco tiempo unas magnÃ­ficas ensaladas aparecieron en nuestras mesas.</p>
<p>Para celebrar la buena marcha de nuestra iniciativa organizamos una comida en casa de Elena e invitamos a varios amigos que querÃ­an conocer la casa. Elena invitÃ³ a una de las mujeres del pueblo, Lourdes, que tiene un restaurante, quien vino encantada con su marido Paco y sus dos hijos.<br />
Mientras estaba en la cocina organizando todo con Elena, me pareciÃ³ ver algo extraÃ±o.<br />
-Â¿SeguirÃ© soÃ±ando?- PensÃ©.<br />
-Â¿No se asoman a la ventana dos enanos regordetes? Â¿no miran con embeleso esa combinaciÃ³n de buen aceite, lechuga, escarola, tomate de huerta, y algo de cebolla? Â¿No se relamen con fruiciÃ³n? Â¿No golpean las ventanas con los nudillos? Â¿No me llaman por mi nombre?<br />
Â¡Ohâ€¦ Elena!, quÃ© torpe soy que me olvidÃ© de abrir la puerta a los hijos de Paco a los que invitamos a pasar esta tarde de campo.<br />
-Ea, muchachotes, la mesa la ha preparado Lourdes, pero Â¡Â¡Â¡quÃ© manos!!! Â¿no habrÃ©is hurgado por la tierra de la huerta? Â¿pero quÃ© hacÃ©is con ese topo en vuestras manos? Anda, dejadlo en el campo que es su tierra, y pasad, limpiaros las manos en la fuente, y a degustar los platos preparados.<br />
Sentaos, en silencio, bendecid la mesa y poneros a la tarea.<br />
-Gracias-, dijeron Juan y Alberto, mientras todos agradecÃ­amos a Elena que nos hubiese dejado entrar en su casa.</p>
<p>El entusiamo fue generalizado y contagioso.<br />
El hecho de haber cosechado nuestra propia comida y de haberlo hecho de un modo sano y respetuoso con el medio, reduciendo drÃ¡sticamente la huella de carbono de los alimentos y creando un microecosistema propio en el huerto del patio, resultaba estimulante y esperanzador.<br />
El siguiente reto consistÃ­a en mantener la huerta en producciÃ³n durante todo el aÃ±o, sembrando aquellos vegetales acordes con cada estaciÃ³n y enriqueciendo la tierra orgÃ¡nicamente.<br />
Pero todo este proyecto no podÃ­a quedarse entre los 4 muros del patio, habÃ­a que darlo a conocer y demostrar a la comunidad de que era posible. Ya estÃ¡bamos pensando cÃ³mo iniciar nuestra pequeÃ±a campaÃ±a de concienciaciÃ³nâ€¦</p>
<p>Lourdes llamÃ³ la atenciÃ³n a los niÃ±os, que se reÃ­an de las rudas costumbres del seÃ±or Moreno, el hombre que ayuda a Elena a mantener la finca. Ã‰ste tranquilizÃ³ a Lourdes y estuvo explicando a los niÃ±os que el medio ambiente es algo importante, y que su cuidado hace feliz al hombre.<br />
En la sobremesa comentÃ³  Moreno que si no hacemos feliz a la humanidad, a cada ser humano concreto, hemos fracasado en la educaciÃ³n ambiental: no podemos generar seres amargados salvando al planeta, sino hombres y mujeres felices trabajando en armonÃ­a en la tierra en que vivimos.<br />
El sol ya se ocultaba por las montaÃ±as nevadas, el reflejo rosado hacÃ­a acercarse tamaÃ±as moles. La esbeltez de la roca y el silencio de la tarde llamaban al silencio y a la oraciÃ³n, para aquellos que rezan. Â¡Â¡QuÃ© maravilla!!<br />
Eso es la suerte de vivir en el campo, donde el ruido del trÃ¡fico no llega, donde los mÃ³viles no tienen cobertura, donde los gritos de la movida nocturna no contaminan la paz.</p>
<p>Va siendo hora de recogernos y comenzar otro dÃ­a lleno de vida e ilusiÃ³n Â¿no es asÃ­?</p>
<p>A la maÃ±a siguiente, buscando informaciÃ³n en internet sobre cÃ³mo crear un blog, para difundir nuestro proyecto, encontrÃ© entre otras muchas cosas, cÃ³mo realizar un horno solar, Â¡serÃ­a perfecto! Poder cultivar nuestros alimentos, y ademÃ¡s, cocinarlos con energÃ­a sin ningÃºn tipo de residuo, y, tambiÃ©n encontrÃ© la forma de realizar en este sencillo horno unas apetitosas y riquÃ­simas recetas culinarias.<br />
Voy a buscar las cajas de cartÃ³n, el periÃ³dico, y una hoja de vidrio transparente para elaborarlo hoy con los peques, les ayudarÃ© a construirlo, y cuando lo tengamos terminado podrÃ¡n cocinar sin riesgo a quemarse, ademÃ¡s de utilizar como energÃ­a, Â¡sÃ³lo la del sol!</p>
<p>PensÃ© igualmente que lo mejor era dar unas charlas en  cole y en el instituto, asÃ­ de pequeÃ±os se van concienciando, y luego proponer una visita guiada.</p>
<p>Y en aquel momento recordÃ© como esta loable experiencia ecolÃ³gica, debÃ­a, en cierta manera, darse a conocer como lo mandan los cÃ¡nones, que permitirÃ¡n a muchos de nuestros congÃ©neres, alimentarse y erradicar la hambruna que nos cubre con su sombra.<br />
 Sinceramente creo que la lucha ecolÃ³gica puede empezar en la huerta y terminar en la forma en cÃ³mo nos trasladamos a nuestro lugar de trabajo para despertar la conciencia de un consumo responsable ecolÃ³gico.</p>
<p>Miremos al arroyo que riega nuestra finca, su curso es claro, limpio, alegre, cantarino. Viene de las altas montaÃ±as, de nieve reciÃ©n escurrida, su fluir pasa de nuestros altozanos al valle, de ahÃ­ sigue bajando juntando su curso con otras aguas, pasa por la ciudad y ahÃ­, Â¡Â¡Â¡quÃ© pena!!! cambia su color y transparencia por el marrÃ³n parduzco.<br />
Nuestras truchas, que bajaban retozonas, dejan a los barbos el tramo bajo. AhÃ­ Â¡Â¡Â¡no hay lechugas tan lozanas!!! ahÃ­, todo es prisa, no se paran a mirar el agua que ha desvirtuado su semblante.<br />
Juan y Alberto son dos muchachos espabilados y sonrosados, algo juguetones y a los que hay que animar a fijar la atenciÃ³n en lo que hacen, pero ante la frase del seÃ±or Moreno se quedan meditando. Â¿ConcienciaciÃ³n? Â¿QuiÃ©n hay que no tenga conciencia? Si nuestra madre a cada momento en el que hacemos alguna de las nuestras nos pone delante a esa seÃ±ora circunspecta.<br />
Y si hiciÃ©semos unas fotos de nuestro arroyo, del saltar de las truchas, del croar de las ranas, de los carrizos y los patos volanderos, del abrevar de las vacas, de la pesca de las zancudas en la charcaâ€¦ si hiciÃ©semos un Ã¡lbum esplÃ©ndido de colores de vida y cielo, de verdores y claros de luna, de brillantes soles reflejados en la corriente sinuosa y como pasquines de alegrÃ­a los sembrÃ¡semos en las farolas de la ciudad vecina?<br />
QuizÃ¡ viniesen todos a ver esta maravilla, comprobasen que es el mismo rÃ­o que pasa por sus tierras y cambiasen el modo de mirarlo. Y un mirar amoroso les hiciese limpios, y las aguas transparentasen el puente de los leones, y los patos bajasen hacia el llano, y los niÃ±os, como nosotros, pudiesen ir a pasear por la orilla del cauce asombrados de una nueva vida floreciente.El seÃ±or Moreno sonriÃ³, y pensÃ³ que la conciencia de Juan y de Alberto no estarÃ­a muy disgustada con esos rapaces.Al darse la vuelta llevaba en el trasero un muÃ±eco de papelâ€¦ pero esas son â€œcosas de niÃ±osâ€?</p>
<p>-Va siendo hora de volver a casa. Gracias, Elena por tu acogida y tu paciencia, ya sabes cÃ³mo son los niÃ±os. Gracias Paula por ser comprensiva con mis chicos y gracias por traer al campo a Â¡Â¡toda una escuela!!<br />
Ea, Juan y Alberto no os hagÃ¡is los remolones y entrad en el coche de lÃ­nea que volvemos a casa. Vale, llevad el herbario reciÃ©n realizado y, tambiÃ©n, en el tarro, los insectos para clasificarlos. El topillo dejadlo en el campo de al lado, que no atente contra el huerto de Elena.<br />
Gracias, Elena, por tus hortalizas, magnÃ­ficos cardos, tomates y acelgas. Ganas tenemos de volver el prÃ³ximo puente a veros a todos y traer con nosotros al abuelo, experto granjero que, aunque jubilado, allÃ¡ al lado del rÃ­o, junto a la acequia, a las afueras de nuestra ciudad tiene un huerto pequeÃ±o.<br />
Menudas tertulias se lleva nuestro viejo con sus vecinos, todos de edad talludita. Â¡QuÃ© envidia ese entretenimiento de azada y botijo, para luego llevar a tu casa algÃºn complemento!<br />
Le dirÃ© al maestro del pueblo que ponga en la Escuela un huerto como Ã©ste, aunque no tendrÃ¡ tan graciosos vecinos como la nutria del rÃ­o, los topos, el jabalÃ­ â€œenemigoâ€? que hoza en la tapia buscando algÃºn hueco para zamparse los frutos del huerto.</p>
<p>Los muchachos se marcharon y tras ellos yo. Creo que en mi caso, no tendrÃ­a que esperar al siguiente puente para regresar a casa de Elena, ya que prÃ¡cticamente se habÃ­a convertido en mi casa. Lo que empezÃ³ siendo un fantÃ¡stico fin de semana en la casa rural de una amiga se habÃ­a convertido en un proyecto comÃºn con muchas perspectivas de futuro.<br />
Estoy segura de que este proyecto seguirÃ¡ creciendo mientras tengamos ganas, ideas e ilusiÃ³n. Creo que esta semana tendremos nuevas noticias de todas las subvenciones y ayudas que hemos solicitado. Ya empiezo a verlo como algo muy real, aunque reconozco que me asusta.</p></div>
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		<title>Prensa</title>
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		<pubDate>Wed, 16 Dec 2009 09:35:17 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[El motor del Libro Verde deÂ PAPER MATEÂ®Â es la nueva lÃ­nea de productos biodegradables. Unos productos especialmente realizados con componentes que se pueden degradar, lo que supone menos residuos y mÃ¡s abono natural.
Con este blogÂ PAPER MATEÂ®Â pretende animar a los usuarios en la lucha por el Medio Ambiente a travÃ©s de la ecologÃ­a. El futuro estÃ¡ en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal">El motor del <span style="color: #008000;"><strong>Libro Verde deÂ PAPER MATEÂ®</strong></span>Â es la <span style="color: #008000;"><strong>nueva lÃ­nea de productos biodegradables</strong></span>. Unos productos especialmente realizados con componentes que se pueden degradar, lo que supone menos residuos y mÃ¡s abono natural.</p>
<p class="MsoNormal">Con este blogÂ <strong>PAPER MATEÂ®</strong>Â pretende animar a los usuarios en la lucha por el <strong>Medio Ambiente</strong> a travÃ©s de la ecologÃ­a. El futuro estÃ¡ en tus manos, si quieres puedes ayudar a escribirlo.</p>
<p class="MsoNormal"><a title="Descargar nota de prensa" href="http://www.creatuhistoriaconpapermate.com/wp-content/uploads/2010/01/nota_prensa.pdf" target="_blank">Descargar nota de prensa</a></p>
<p><strong>LOGOTIPOS:</strong><a title="Logo Paper Mate" href="http://www.creatuhistoriaconpapermate.com/wp-content/uploads/2010/01/logohigh.gif" target="_blank"><img class="aligncenter size-full wp-image-67" title="logolow" src="http://www.creatuhistoriaconpapermate.com/wp-content/uploads/2009/12/logolow.gif" alt="logolow" width="400" height="62" /></a></p>
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		<title>Â¿Quieres escribir el futuro?</title>
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		<pubDate>Tue, 15 Dec 2009 09:34:43 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Extracto de informaciÃ³n]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>En quÃ© consiste la iniciativa:</strong></p>
<p>El blog www.creatuhistoriaconpapermate.com surge a raÃ­z del lanzamiento de la <span style="color: #008000;"><strong>nueva lÃ­nea de productos Biodegradables de PAPER MATEÂ®</strong></span> (bolÃ­grafo, bolÃ­grafo gel y portaminas), realizados con componentes que se pueden degradar lo que implica menos residuos y mÃ¡s abono natural. <span style="color: #008000;">PAPER MATE BiodegradableÂ® </span>quiere ser un ejemplo de esfuerzo en la lucha por el Medio Ambiente a travÃ©s de la ecologÃ­a y de la innovaciÃ³n sostenible en sus marcas. Con la creaciÃ³n de este blog, <span style="color: #008000;">PAPER MATE BiodegradableÂ® </span>pretende crear conciencia en la comunidad internauta de la importancia de su nueva lÃ­nea de productos ecolÃ³gicos y trata de animar a los usuarios a que se impliquen en el cuidado del medio ambiente.</p>
<p>La forma de apoyar esta iniciativa es participar en la creaciÃ³n del <span style="color: #008000;"><strong>Libro Verde de PAPER MATEÂ®</strong></span>. Un libro compuesto por diferentes historias de temÃ¡tica medioambiental que iniciarÃ¡ <span style="color: #008000;">PAPER MATE BiodegradableÂ® </span>y que serÃ¡n continuadas por los diferentes usuarios. Los internautas sÃ³lo podrÃ¡n participar en la historia que estÃ© abierta en ese momento. En un principio, <span style="color: #008000;">PAPER MATE BiodegradableÂ® </span>lanzarÃ¡ un Ãºnico post que habrÃ¡ de ser continuado. En funciÃ³n de la participaciÃ³n y de la extensiÃ³n de los comentarios recibidos, <span style="color: #008000;">PAPER MATE BiodegradableÂ® </span>decidirÃ¡ cuÃ¡ndo puede darse por concluida la historia. SerÃ¡ entonces cuando se notifique en el blog que esa historia ya estÃ¡ cerrada a la participaciÃ³n y se abrirÃ¡ la siguiente. Cuando todas las historias estÃ©n cerradas, <span style="color: #008000;">PAPER MATE BiodegradableÂ® </span>se encargarÃ¡ de publicarlas y dar por terminado el Libro Verde. El nÃºmero final de historias lanzadas por <span style="color: #008000;">PAPER MATE BiodegradableÂ® </span>dependerÃ¡ de la acogida que esta iniciativa tenga entre los usuarios.</p>
<p><strong>CÃ³mo participar:</strong></p>
<p>Para participar en la creaciÃ³n del <span style="color: #008000;"><strong>Libro Verde de PAPER MATEÂ®</strong></span> sÃ³lo hay que <strong>entrar en el blog www.creatuhistoriaconpapermate.com y continuar una de las historias</strong> que estÃ© vigente en ese momento. Los usuarios han de aÃ±adir, junto con el comentario, su nombre o alias y su direcciÃ³n de correo electrÃ³nico. Ã‰sta Ãºltima no se publicarÃ¡ en la web, pero serÃ¡ necesario facilitarla para que <span style="color: #008000;">PAPER MATE BiodegradableÂ® </span>pueda ponerse en contacto con los usuarios en caso de resultar ganadores.</p>
<p>El primer post que da comienzo a la historia serÃ¡ redactado por <span style="color: #008000;">PAPER MATE BiodegradableÂ® </span>, quien se encargarÃ¡ de seleccionar y ordenar las diferentes historias que vayan enviando los usuarios. Los comentarios recibidos no deberÃ¡n sobrepasar los 2.000 / 2.500 caracteres, o lo es lo mismo, una pÃ¡gina de Word a tamaÃ±o de letra 12. <span style="color: #008000;">PAPER MATE BiodegradableÂ® </span>se reserva el derecho de omitir aquellas historias que considere inapropiadas o que no encajen con el camino y la forma que va tomando la historia. AsÃ­ mismo, <span style="color: #008000;">PAPER MATE BiodegradableÂ® </span>podrÃ¡ descartar todos aquellos comentarios que considere ofensivos o que contengan palabras soeces y malsonantes. Es importante que todas las <strong>historias</strong> estÃ©n <strong>centradas en el respeto al Medio Ambiente</strong>.</p>
<p>El jurado de <span style="color: #008000;">PAPER MATE BiodegradableÂ® </span>estÃ¡ compuesto por varios miembros de su Departamento de Marketing que serÃ¡n los encargados de leer los comentarios, valorar la participaciÃ³n de los usuarios y seleccionar a los ganadores. No existe una fecha concreta para la finalizaciÃ³n del concurso. <span style="color: #008000;">PAPER MATE BiodegradableÂ® </span>decidirÃ¡, en funciÃ³n de la acogida que tenga esta iniciativa, cuÃ¡ndo es el momento de dar por concluido el Libro Verde. En los dÃ­as previos al cierre final de la Ãºltima historia, <span style="color: #008000;">PAPER MATE BiodegradableÂ® </span>pondrÃ¡ un aviso en el blog anunciando la llegada a su fin de la campaÃ±a. Esta alerta estarÃ¡ presente en el website con una semana de antelaciÃ³n. Una vez cerrada la campaÃ±a y seleccionados los ganadores, su nombre se harÃ¡ pÃºblico en el blog. No obstante <span style="color: #008000;">PAPER MATE BiodegradableÂ® </span>se pondrÃ¡ en contacto con ellos vÃ­a email para informarles del premio obtenido. Si el email no es contestado por el usuario en un plazo mÃ¡ximo de una semana, <span style="color: #008000;">PAPER MATE BiodegradableÂ® </span>seleccionarÃ¡ un nuevo ganador de ese premio. Tras su maquetaciÃ³n, el Libro Verde de PAPER MATEÂ® se publicarÃ¡ en el blog y podrÃ¡ ser descargado por los usuarios.</p>
<p><strong>Premios:</strong></p>
<p><span style="color: #008000;">PAPER MATE BiodegradableÂ® </span>harÃ¡ entrega de tres premios entre las personas que hayan participado en la redacciÃ³n de El Libro Verde. Todos los premios serÃ¡n otorgados por un jurado de <span style="color: #008000;">PAPER MATE BiodegradableÂ® </span>atendiendo a su criterio. <strong>El <span style="color: #008000;">primer premio</span> serÃ¡ para el comentario mÃ¡s creativo</strong>. Un concepto que implica una buena redacciÃ³n y un enfoque ocurrente y centrado en el Medio Ambiente. Consiste en <strong>una noche de alojamiento para 2 personas en el listado de hoteles rurales que Rusticae tiene previstos en EspaÃ±a y Portugal para la tarjeta Regalo Naturaleza</strong>. Dicho listado se le entregarÃ¡ al ganador en un estuche con la guÃ­a de hoteles y una carta personalizada.</p>
<p><strong>Al <span style="color: #008000;">segundo premio</span> podrÃ¡n optar aquellas personas que mÃ¡s veces hayan participado en la continuaciÃ³n de las historias</strong>, siempre y cuando, sus redacciones hayan sido coherentes, respetuosas y hayan aportado valor al desarrollo de la historia. Consiste en <strong>una noche para dos personas con alojamiento y desayuno en la Casa rural Aitetxe</strong> del Club de la Cepa, situada en el pueblo de Laguardia, Rioja Alavesa.</p>
<p><strong>El <span style="color: #008000;">tercer premio</span> serÃ¡ para las 10 primeras personas que hayan participado en el blog y consiste en 10 lotes de productos <span style="color: #008000;">PAPER MATE BiodegradableÂ® </span></strong>.</p>
<p>Se trata de una campaÃ±a a nivel nacional, por lo que los premios siempre irÃ¡n destinados y enviados a usuarios residentes en EspaÃ±a.</p>
<p><span style="color: #008000;"><strong>Â¡Mucha suerte a todos! Desde <span style="color: #008000;">PAPER MATE BiodegradableÂ® </span>os invitamos a participar en nuestro Libro Verde porque todos juntos escribimos el futuro.</strong></span></p>
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